EDUCACIÓN Y DESIGUALDAD

La brecha educativa que en Uruguay revela la pandemia del coronavirus

Cuanto más rico es el contexto del centro educativo, el niño más accede a los contenidos de las plataformas del Plan Ceibal

Uruguay es líder regional en el acceso a la educación en esta contingencia. Foto: Marcelo Bonjour
Uruguay es líder regional en el acceso a la educación en esta contingencia. Foto: Marcelo Bonjour

Con la llegada de internet hubo quienes pensaron que una sociedad utópica en la que la tecnología generaba igualdad, podría convertirse en realidad. Sin embargo, los datos del acceso de los escolares uruguayos a las plataformas del Plan Ceibal muestran que, con o sin tecnología, las desigualdades se mantienen en el país. Cuanto más “rico” es el contexto del centro educativo del niño, más acceso tiene.

Incluso durante la actual suspensión de las clases presenciales, que llevó a que la enseñanza a distancia sea la norma y que se achicara la brecha entre las escuelas de contexto más rico y más pobre (en casi 11 puntos porcentuales en un mes), las inequidades dicen presente.

Al 25 de abril, el 93% de los niños de escuelas más favorecidas habían accedido, al menos una vez en el año, a la plataforma CREA (donde las maestras “cuelgan” las actividades). Para esa misma fecha, lo había hecho el 68% de los escolares de centros más vulnerables.

¿Por qué?

La explicación más sencilla sería que este es un problema tecnológico: de conectividad y de dispositivos.

De hecho, la pandemia de COVID-19 encontró al Plan Ceibal en pleno recambio de equipos y entrega de las táblets a los niños de primer año (se ha repartido el 38%). Y, si bien a la plataforma CREA se puede entrar desde cualquier computadora o celular con acceso a internet, es más probable que haya dispositivos “libres” en los hogares más ricos.

Pero el sociólogo Pablo Menese, especializado en desigualdad educativa, dice que esta explicación es al menos parcial. A su entender, detrás de las cifras de acceso a la plataforma de Ceibal “están escondidos los problemas asociados al capital cultural del hogar y al nivel de información que allí se maneja”.

Ocurre que, además de la conexión a internet y saber usar las herramientas, la educación a distancia requiere que los padres acompañen la tarea, que haya un tiempo destinado para el aprendizaje, que haya motivación y un espacio en el hogar para ello.

En este sentido, el gerente de Formación del Plan Ceibal, Martín Rebour, explica que la enseñanza virtual requiere de autorregulación. Esos límites que uno se tiene que autoimponer “son más difíciles de lograrse en niños pequeños”.

De ahí que sea “necesario el acompañamiento de los adultos: vamos a leer el texto juntos, vamos a ver si la maestra envió la tarea, vamos…”.

La brecha.

Uruguay es el país de América Latina en que más estudiantes acceden, durante esta pandemia, a una cobertura educativa de continencia. El 85% de los alumnos uruguayos tienen acceso a las plataformas, mientras que en Colombia, Perú o Ecuador apenas sobrepasa el 50%.

No solo eso: una encuesta que realizó la Fundación Ceibal y la organización Adela muestra que en la región solo el 25% cuenta con una plataforma LMS (vendría a ser el aula virtual que permite que haya un espacio propicio para el aprendizaje). En Uruguay, a través de CREA, ese recurso está universalizado.

El Plan Ceibal y las ventajas de Uruguay
El Plan Ceibal y las ventajas de Uruguay. Foto: F. Ponzetto

Este escenario hace pensar que la discusión que en Uruguay se instala, sobre las desigualdades educativas, sea un “problema de país desarrollado”. Tanto es así que en menos de un mes se logró que el acceso a CREA en los contextos más pobres pasara de 40% a 68%.

Parte de este crecimiento, cuenta Rebour, está vinculado a que los maestros comunitarios (esos que van en busca de los niños que quedaron por fuera del sistema) estén usando la tecnología como mecanismo de acercamiento.

“El formato escolar necesita de determina disciplina y conocimientos previos, eso no siempre funciona igual para todos. La enseñanza mediada por la tecnología permite abrir más la cancha”, sostiene el gerente de Formación de Ceibal.

El trabajo con las tecnologías -decía el exdirector de la Fundación Ceibal, Cristóbal Cobo- desarrolla aprendizajes que quedan invisibilizados pero que son claves en las competencias que se requieren para el mañana: cómo ordenamos el pensamiento, cómo nos comunicamos, el trabajo colaborativo en línea. Y eso es lo que está en juego.

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