Políticas sociales

El BPS corta 12.607 asignaciones familiares; el 70% son escolares

Jóvenes no están yendo a estudiar y por eso se quedan sin la prestación.

Foto: Fernando Ponzetto
El corte de la asistencia social a quien no concurre a clase comenzó en 2013. Foto: Fernando Ponzetto

El Banco de Previsión Social (BPS) cortó el mes pasado 12.607 asignaciones familiares de niños y adolescentes que no estaban yendo a estudiar. La gran mayoría de ellos -8.890, el 70%- está en edad escolar, según datos a los que accedió El País. En Primaria advierten que esto tiene que ver con que Secundaria es más benevolente con las faltas de los alumnos.

El BPS corta dos tipos de asignaciones: la común, la que cobran los empleados del sector privado con hijos a cargo; y la perteneciente al Plan de Equidad, que es para familias en situación de vulnerabilidad socioeconómica. De los cortes realizados en diciembre por el BPS, 540 pertenecen a la primera y 12.067 a la segunda.

Los datos establecen que de quienes se quedaron sin las prestaciones 735 tienen seis años; 1.622, siete; 1.440, ocho; 1.395, nueve; 1.269, 10; 1.265, 11; y 1.164, 12. Después, en edad de cursar el liceo o la UTU (salvo que hayan repetido algún año), 847 tienen 13 años; 774, 14; 679, 15; 740, 16; y 677, 17.

En caso de volver a anotarse para cursar en 2019, podrán volver a recibir la prestación.

Más exigencia.

La cifra de 12.607 cortes equivale casi al 3% de los que cobran asignaciones familiares. En junio se hizo otro corte, en el que se retiró la prestación a 10.400.

En el corte de 2017, 45% cursaba Primaria y el 55% Secundaria o UTU. Los nuevos números advierten que el 70% cursa la escuela, contra el restante 30% que van a liceo o UTU.

El consejero de Primaria, Héctor Florit, dijo a El País que esto tiene que ver con que el criterio de Primaria “es mucho más exigente”.

El hecho es que mientras en Secundaria se tiene en cuenta el abandono, y no las faltas; en Primaria el que tiene más de un 20% de inasistencias (cuatro por mes), ya se queda sin la prestación.

“Nosotros tenemos una tasa de abandono de 0,59%, es uno cada 200, y es algo que está en general vinculado con la extraedad, a chicos que tienen 14 años. Para una política que lo que busca es retener a los estudiantes, no podemos tomar ese dato. Primaria toma un criterio, muy estudiado, que es un promedio del período lectivo hasta el relevamiento. O sea, se toleran hasta cuatro faltas no justificadas por mes. Y lo que se revisa, sobre todo, son los últimos dos meses, porque si alguien faltaba mucho a principio de año pero en los últimos dos meses está yendo, no tiene sentido cortarle la asignación. Después se le avisa a la familia, y si el alumno sigue faltando se pasan los datos. El umbral es alto, lo sabemos, pero esto apunta a mejorar la asistencia, si no tiene sentido”, señala Florit.

En 2013, cuando empezó a funcionar lo de los cortes, se dieron de baja 32.000 asignaciones. En 2014 fueron 51.000. En 2015 no se hizo el corte porque la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, no estaba de acuerdo con esta política. En el primer corte de 2016 el BPS anunció la suspensión de asignaciones para 16.000 jóvenes. El segundo no se hizo porque Secundaria no envió a tiempo los datos para hacer el cruzamiento de la información. En el primer corte de 2017, en tanto, fueron 14.000 los niños y adolescentes que se quedaron sin la prestación, y 15.000 en el segundo.

Cómo funciona.

El corte de asignaciones familiares se empezó a implementar a partir de 2013. En 2015, con el regreso de Arismendi al Ministerio de Desarrollo Social (Mides) -ya había ocupado ese cargo en el primer gobierno de Tabaré Vázquez- se dejó de hacer. Y se retomó en 2016, luego de que el presidente firmara un decreto obligando a retirar las prestaciones a aquellas familias que no estuvieran mandando a sus hijos a la escuela, al liceo o a la UTU.
Son los diferentes organismos de la educación (Primaria, Secundaria y UTU), los que envían a la Dirección Sectorial de Información para la Gestión y la Comunicación de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), los nombres de los alumnos que están faltando. De esos datos se sirve el Sistema de Información Integral del Área Social (Siias), del Mides, para saber quiénes son las personas que están cobrando sin que sus hijos vayan a estudiar. Una vez detectados, elaboran una lista y la mandan al BPS que es el encargado de cortar las asignaciones dos veces al año: en junio y en diciembre.

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