UN CASO QUE AFECTÓ A LA COMUNIDAD DE ROSARIO

Cierre de fronteras por joven gitana secuestrada

A punta de revólver, su ex pareja la sacó de su casa y se la llevó en un auto.

Representantes de diferentes familias gitanas se reunieron ayer. Foto: Prensa rosarina
Representantes de diferentes familias gitanas se reunieron ayer. Foto: Prensa rosarina

Una mujer gitana, de 24 años de edad, identificada como María T., fue retirada de su casa por la fuerza sobre la hora 18:40 del martes en Rosario, Colonia, en un episodio que generó revuelo en la localidad y obligó a un importante despliegue policial.

El principal sospechoso es la ex pareja de la mujer, Esteban E., un hombre que vive en una ciudad de Rio Grande do Sul, donde ambos residían hasta hace unos siete meses, según fuentes de la investigación. Todo indica que el sujeto contó con la colaboración de un cómplice al menos.

La denuncia fue presentada por el abuelo de la víctima, jefe de uno de los clanes de la comunidad gitana que desde hace un año reside en la localidad coloniense y que durante varias décadas vivió en la ciudad de Minas. En esa comunidad gitana también hay una familia proveniente de Paysandú.

En la tarde de ayer se llevó a cabo una reunión en la que participaron distintas cabezas de familia. Desde lejos —dado que la comunidad impedía el acceso a la prensa— se pudo ver a decenas de hombres deliberando y a un grupo de mujeres hablando a varios metros de distancia.

Investigadores de Colonia siguieron de cerca el resultado de la reunión. Se suponía que podían surgir novedades de interés para la resolución del caso.

La convocatoria gitana tuvo lugar en las afueras de Rosario, sobre la Ruta 2, en el barrio El Coya. Fue en ese sitio donde se consumó el secuestro.

Un vecino de la zona aseguró a la Policía haber presenciado el momento en que la mujer era forzada a subir al vehículo por parte de dos hombres.

Cronistas de medios locales y nacionales intentaron acercarse al lugar pero fueron expulsados por uno de los participantes de la reunión que se identificó como tío de la mujer.

La familia de la secuestrada informó a los investigadores que durante la mañana de ayer recibió un mensaje de texto de la mujer. La escueta información decía que estaba bien y que ya se encontraba fuera del territorio uruguayo.

Los policías accedieron al mensaje pero siguen indagando otras pistas ya que no se puede confirmar que la mujer haya enviado ese mensaje.

Mientras tanto, un teléfono celular perteneciente a un hermano de la secuestrada fue ubicado en la Ruta 57 cerca de Trinidad, Flores. El equipo estaba siendo utilizado por la mujer cuando sucedió el hecho. Con ese dato, los investigadores lograron hacer una reconstrucción del trayecto que realizó el auto brasileño.

El portal noticioso A Plateia, de Rivera Livramento, informó que la matrícula del vehículo en que se desplazaba el presunto secuestrador figura como "inexistente" en los registros de la Policía brasileña.

Amenazada.

"Un masculino, ex pareja de la mujer, de la que se había separado hace seis o siete meses, se trasladó desde una ciudad de Brasil hasta Rosario. La mujer fue retirada contra su voluntad", confirmó el vocero de la Jefatura de Colonia, comisario Daniel Carro.

El jerarca también informó a El País que la víctima fue amenazada con un arma de fuego. Carro confirmó que al mediodía de ayer se dictó el cierre de fronteras para el sospechoso.

La Policía mantiene un estrecho contacto con los familiares de la víctima y cerró los distintos caminos de la zona para intentar ubicar un vehículo Peugeot de color blanco con matrícula brasileña.

El fiscal de Rosario, Césare Cingia, responsable de la investigación, indicó a El País que la pareja tiene un hijo en común que quedó a cargo de la familia de la mujer. Además, señaló que se está trabajando sobre un presunto caso de "privación de libertad".

Otras fuentes señalaron que el menor tiene 3 años de edad y vio el momento en que su madre fue forzada a subir al vehículo por su padre.

Comunidad esparcida por el mundo con tradiciones antiguas.

La investigación de la Policía de Colonia se encontró con una comunidad con reglas, tradiciones e idioma propio (romaní). Se trata de una etnia cuyo origen no está claro y que ha sido perseguido por diversos regímenes totalitarios a lo largo de los siglos. En el siglo XVII la casa real portuguesa deportó a cientos de familias gitanas hacia Brasil. Debido a sus tradiciones nómadas, se extendieron en el continente.

La escritora y antropóloga Teresa Porzecanski estudió la etnia y ha señalado que la lengua de los gitanos "es el resultado de sucesivas incorporaciones de diversos idiomas a lo largo de más de mil años de migraciones. Esto quiere decir que el romaní está formado básicamente por incorporaciones de otras lenguas, entre ellas el yugoslavo".

Por esa razón, muchos gitanos uruguayos provenientes de dicha zona balcánica dicen hablar en montenegrino o yugoslavo. Prácticamente todos ellos son bilingües, ya que desde pequeños se les enseña a hablar el romaní. Antes no solían ir a la escuela y todo lo que aprendían era por su familia. Pero en la actualidad los niños son enviados a centros de enseñanza públicos junto con el resto de los uruguayos.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos gitanos hay en esta parte del mundo, se estima que hay un millón en Brasil, 300.000 en Argentina y unos 1.500 en Uruguay.

Hay gitanos en todo el país. Por ejemplo, en Minas (Lavalleja) hay varias familias gitanas. Algunas de ellas llegaron hace más de 60 años, otras lo hicieron después. La mayor parte de ellas están instaladas sobre el eje de la avenida General Flores, una arteria que conecta el centro de la ciudad con la zona rural donde se encuentra el cerro y gruta Arequita.

Si bien en los primeros tiempos se instalaron en grandes y coloridas carpas, con el correr de los años fueron construyendo sólidas residencias, según los vecinos.

Los hombres se ocupan de comprar y vender automóviles y las mujeres, ataviadas con largas polleras, se dedican comercializar ollas y a adivinar la suerte.

Cada tanto, cuando se formaliza una pareja de gitanos, se organiza una fiesta de casamiento fastuosa. Por lo general, la celebración dura tres o cuatro días y participan invitados provenientes de distintos puntos del continente.

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