Con los hijos

Mamá estimula: cómo criar pequeños grandes lectores

La lectura es un hábito y como tal hay que cultivarlo a diario; requiere constancia y paciencia y como todo hábito  se educa con el ejemplo.

Lo más usual es que la dislexia sea diagnosticada alrededor de los ocho años. Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

“¿Cómo hago para que a mi hijo le guste leer?” es una de las consultas más frecuentes de padres y madres en MAMÁ ESTIMULA, asociada a una constante preocupación sobre cómo despegar a los niños de las pantallas tan atractivas como adictivas. Y la respuesta es tan simple como compleja: la lectura es un hábito y como tal hay que cultivarlo a diario y requiere constancia y paciencia y como todo hábito también, se educa con el ejemplo.

“Apagar la televisión y leer un libro a nuestros hijos es crear grandes lectores de mañana”, asegura Francesco Tonucci, pedagogo italiano especialista en el estudio del desarrollo cognitivo de los más pequeños.

Y si la lectura siempre ha sido considerada fundamental para el despertar de la imaginación, la creatividad y la expresión emocional del niño, en los últimos años la ciencia se ha encargado de sumar motivos de peso para fomentarla, comprobando sus múltiples beneficios incluso en el desarrollo del cerebro, aumentando el flujo de sangre hacia el mismo y estimulando el área prefrontal, indispensable para potenciar la atención y los razonamientos complejos.

¡Un millón de palabras!

Leerle a los niños desde muy temprana edad es crucial para el desarrollo del lenguaje y posterior aprendizaje de la lectura y la escritura pero también para el desarrollo cognitivo y la capacidad de resolución de problemas y conflictos.

Distintas investigaciones sugieren que los niños a los que se les lee durante sus primeros años de vida, tienen un mayor éxito escolar y alcanzan un mayor nivel de estudio que aquellos a los que no, además de que con el paso de los años, la diferencia en el vocabulario manejado puede llegar a ser de hasta un millón de palabras.

¿Cómo criar hijos ávidos lectores entonces?

Como todo hábito, cuanto antes se desarrolle mejor. Al igual que andar en bicicleta o comer sano, los primeros años de vida son fundamentales para iniciar a nuestros niños en este hábito pues es cuando incorporan más fácilmente las rutinas que les impongamos con naturalidad.

Y como todo hábito se educa con el ejemplo. Hace poco en una entrevista a Narda Lepes, una mamá le preguntó cómo hacer para que sus hijos comieran verduras, a lo que ella respondió: ¿Te ven a ti comerlas? Con la lectura sucede lo mismo. Es mucho más fácil que se involucren si te ven a ti leer, si te oyen comentar sobre el tema, o si hay una biblioteca en casa. Regalar libros es una linda forma también de darles valor a la par de los juguetes por ejemplo.

¿Por dónde empezar? : Constancia, constancia, constancia.

Lo primero es instalar una rutina de lectura diaria y que tenga lugar en un mismo horario y lugar de la casa. El dormitorio del niño un rato antes de dormir es el momento ideal para no sólo ayudarlo a “bajar un cambio” antes de conciliar el sueño sino que además, proporciona una excusa divertida para que se acostumbren a disfrutar de ese momento en su propio espacio y no en la cama de los padres. Y de paso establecer también una rutina saludable de sueño, sin pantallas, las que además resultan sumamente nocivas para la conciliación del sueño debido a que, como explica el doctor Alejandro Andersson, médico neurólogo Director médico del Instituto de Neurología de Buenos Aires, “el tipo de radiación lumínica que emiten retarda la conciliación del sueño y reducen su duración pues la luz del monitor en ese momento atrasa nuestro reloj biológico”.

¡Pero cuidado! No se trata de hacerlo cuando está a punto de dormirse sino un buen rato antes, de manera que aun esté con ánimos de seguir la historia y escuchar activamente, participar de la misma, hacernos preguntas, etc.

Comprensión lectora y sentido crítico

La lectura no sólo es una poderosa herramienta para el aprendizaje y la incorporación de conocimientos sino que lo es además para el fomento del sentido crítico y del cuestionamiento.

Cuando un niño lee, pone todo su cerebro en funcionamiento y no sólo aumenta su conocimiento sobre el mundo, incorpora vocabulario o aprende ortografía y redacción, también ejercita su pensamiento crítico y desarrolla su capacidad reflexiva. Por ello como dice George Carlin, comediante y crítico social estadounidense, “no sólo enseñes a tu hijo a leer… Enséñale a cuestionar lo que lee. Enséñale a cuestionar todo!”.

Para fomentar el cuestionamiento y la comprensión lectora podemos ir “tanteando” cada tanto con preguntas simples, qué tan bien vienen comprendiendo la trama, de modo de ayudarlos a compenetrarse más aun en la historia. Preguntarles cada tanto qué creen sucederá a continuación, o si les parece bien o mal cómo actúan los personajes o qué habrían hecho ellos en su lugar ante la misma situación.

Luego de haber finalizado, podemos preguntarles cuál fue su personaje favorito y por qué, o imaginar juntos un final diferente para esta historia. También es una excelente oportunidad para inculcarles una mirada de justicia social, de no discriminación, de igualdad de géneros. Por ello, cuando nos encontremos con situaciones de dudosa interpretación, colaboremos a que reflexionen al respecto sobre temas como el respeto, la colaboración, la aceptación de las diferencias y la igualdad como valor.

En términos del cuestionamiento de estereotipos de género, hay mucho que se puede hacer. Si te interesa en particular el tema te sugerimos busques nuestra anterior nota sobre literatura infantil empoderadora donde encontrarás consejos específicos para buscar libros respetuosos en este sentido y muchas recomendaciones de libros hermosos que son además un éxito asegurado entre niños y niñas).

Ármate de paciencia: si quiere leer lo mismo cientos de veces… está aprendiendo

Los niños aman leer una y mil veces el mismo libro o ver la misma película y esto, no sólo es absolutamente normal sino que de hecho, como señala el neuropsicólogo infantil Álvaro Bilbao “puede ser muy positivo para su desarrollo”. Para los niños, entender y disfrutar de una historia es un proceso que se da por etapas, donde al primer contacto sólo “miran” y en los próximos comienzan a disfrutar más al “reconocer” a los personajes, observar nuevos detalles pasados por alto la primera vez, anticipar lo que viene a continuación y relacionar más escenas con el posterior devenir de la historia.

“Repetir los cuentos también les da seguridad y estructura, algo muy importante que ellos mismos demandan sobre todo antes de irse a dormir” nos dice Bilbao y asegura que “lo más importante es que cada vez que tu hijo te pide un cuento lo hace porque va a disfrutarlo y va a aprender algo de él y sabrás que ya no le es útil o que no aprende nada nuevo cuando ya no quiera que se lo leas”.

¿Cómo elegir?

Saber elegir los cuentos a comprar siguiendo los gustos, etapas y necesidades de nuestros hijos es otro gran tema clave para mantener la llama del interés. Para ello, es recomendable tener una librería especializada en literatura infantil de cabecera, para poder renovar nuestra biblioteca a menudo y con criterio, y donde poder pedir recomendaciones acorde a nuestras necesidades del momento: cuentos para enseñar a compartir, a no pelear, a transitar un duelo familiar, para acompañar en el abandono del pañal, etc o incluso, sumarse a grupos de Facebook donde padres y madres se recomiendan libros acorde a las edades e intereses de sus hijos.

La biblioteca de los peques: literatura infantil y juvenil, por ejemplo, es un grupo español que es una verdadera joya donde encontrar ideas, recomendaciones, evacuar consultas y mucho más. Y si el bolsillo no alcanza para comprar con asiduidad, siempre podemos armar una cadena de libros solidaria con amigos o compañeros del jardín o la escuela, donde intercambiar periódicamente para ampliar nuestra oferta en casa. A medida que van creciendo, resulta útil empezar a prestar atención a los autores de los libros que más los enganchan, así como a las editoriales que resultan sinónimo de calidad asegurada.

Para los más pequeñitos, libros con mucha imagen y poco texto o los llamados libros “álbum” donde las imágenes ayudan a comprender y seguir la historia, son ideales para dar comienzo a este proceso. Cuando ya pueden seguir una pequeña historia, la colección Buenas noches de Kapeluz cuenta con variedad de títulos entre los cuales los de Keiko Kasza son sumamente divertidos.

Colecciones como la de Gatos de azotea de Beatriz Doumerc, cuenta con diversos títulos para trabajar de forma divertida temas serios como la inclusión, la tolerancia, la cooperación etc, al igual que títulos como Elmer el elefante multicolor, Orejas de mariposa, Malena ballena, Las jirafas no pueden bailar, Willy el tímido o Rosa caramelo, Monstruo Rosa, Salvaje, Guapa o El día de campo de Don Chancho, Mercedes quiere ser bombera, Daniela Pirata, Pipi calzaslargas o Yo voy conmigo, son excelentes para trabajar la diversidad, reforzar la autoestima y reivindicar el sentirse distinto al resto.

Y para niños de 5 o 6 años, colecciones como la de Margarita Mainé “Días de…” donde la lógica de los capítulos está pensada para lentamente ir haciendo la transición hacia la lectura de novelas más largas son diversión asegurada.

Pero lo más importante, es que el momento de la lectura sea un momento de disfrute compartido para padres y chicos, un momento de conexión, de amor, una oportunidad de educarlos genuinamente en los valores que queramos inculcar y para compartir emociones y alegrías. Y recordemos que como dice el refrán, un niño que lee, será un adulto que piensa.

conocé a nuestra columnista
Claudia Guimaré
Claudia Guimaré
La socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

Conocé cómo Mamá Estimula puede auxiliarte en la crianza de tus hijos.

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