Vivir y dirigir negocios desde Punta del Este, una alternativa que cautiva a más empresarios uruguayos

Seis líderes de negocios que dejaron Montevideo para mudarse al Este cuentan cómo gestionan sus compañías a distancia y los beneficios que su nuevo ritmo de vida aporta a su productividad

Empresarios que eligieron Punta del Este para vivir.
Empresarios que eligieron Punta del Este para vivir.

Desde 2011, el departamento de Maldonado registró un crecimiento de su población del 23%, el mayor del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Y para 2045, la proyección es aún más alta, aseguró Marcelo Bisogno, director técnico del INE, durante una presentación en noviembre de 2025.

Los datos confirman una realidad: cada vez más personas eligen ese departamento para vivir todo el año. Entre ellos, empresarios uruguayos que decidieron mudarse desde Montevideo a Punta del Este y desde allí dirigir sus compañías.

Andrea Sgarbi, fundadora y CEO Inner Beauty & Health; Javier Rocha, cofundador de Funtour; Macarena Zas, fundadora y CEO de 1000 Razones y Software Circular; Andrés Israel, emprendedor y cofundador Pooshlo; Federico Lavagna, cofundador de Viajero, y Sofía Fernández, fundadora de Trotamundos, coinciden en que mudarse a ese destino les ayudó a mejorar su calidad de vida y, en consecuencia, aumentar la concentración y el foco en tareas clave, lo que favoreció el rendimiento de sus negocios.

Andrea Sgarbi
Andrea Sgarbi, fundador de Inner & Beauty
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Desde niña, la fundadora y CEO de Inner Beauty & Health soñaba con vivir en Punta del Este. Cuando comenzó su carrera emprendedora, ese anhelo se tornó en necesidad y, con la llegada de la pandemia, se volvió realidad. En mayo de 2021 dejó Montevideo. «Necesitaba un cambio real en mi forma de vivir. En Montevideo no lograba desconectar: el ruido constante, las obras, el tránsito, la falta de verde. Sentía que estaba siempre en la misma velocidad. La pandemia fue el puntapié inicial para animarme a dar el paso», reveló. Si bien al inicio le costó «soltar» la capital y viajaba dos veces por semana, la adaptación fue «muy fluida». «Reorganicé la agenda, concentré reuniones y ordené el trabajo en forma híbrida, para viajar una vez por semana», explicó. Los resultados comenzaron a notarse. «Acá encontré una forma de vivir más tranquila y eso me impacta para bien en lo profesional. Equilibré descanso y trabajo, y estoy más concentrada en las horas laborales. Eso me volvió más efectiva, enfocándome en el desarrollo de negocios y delegando tareas al equipo. Siento más claridad mental para hacer esos movimientos. Y eso, para mí -que vivo exigida por el trabajo- es clave», comentó. En tanto, para la empresaria, el principal desafío es continuar mejorando las propuestas durante todo el año, «algo que ya viene pasando», aclara. «También seguir profesionalizando ciertos servicios a medida que la ciudad crece. Pero es un proceso natural, y siento que Punta del Este va claramente en ese camino», indicó.

Andrés Israel
Andres Israel, cofundador de Pooshlo

«Me pasé toda la vida intentando estar la mayor cantidad de tiempo posible en Punta del Este, y cuando me convertí en emprendedor logré tener la libertad de hacerlo». El cofundador Pooshlo recordó que fue en 2016, al vender sus acciones de Gurucargo (startup que cofundó), cuando compró su apartamento en el balneario y acordó con sus socios trabajar remoto y vivir en Punta del Este de martes a jueves. Luego de 2020, con la masificación del teletrabajo, decidió pasar a un régimen 100% remoto. Desde entonces, Israel ha emprendido varios proyectos, siempre desde esa ciudad. «Conocí a los cofounders de mi nueva startup (Pooshlo) en Punta del Este y abrimos nuestra oficina en la Península. Mi actividad laboral transcurre ahí y también en Casa Manantial, donde somos miembros. El ecosistema emprendedor de Punta del Este ha crecido de manera exponencial en estos últimos 10 años», subrayó. Al referirse al impacto de este nuevo estilo de vida en su trabajo, lo definió como «ganar una nueva perspectiva que se aplica tanto a lo laboral como a lo profesional. Siento que fue como hacer un zoom out y vincularme desde otro ángulo».
En cuanto a los desafíos, destaca que es mantener el gran diferencial de la ciudad, "la seguridad". "Es una gran ventaja competitiva de Punta del Este. El desafío sin dudas es mantener ese aspecto cuidado. Punta del Este es mucho más que seguridad, pero a la vez, sin seguridad no es nada", indicó.

Sofía Fernández
Sofía Fernández, cofundadora y CEO de Trotamundos.
Sofía Fernández, cofundadora y CEO de Trotamundos.

Para la CEO de Trotamundos, vivir en Punta del Este es algo natural: nació en el interior y se mudó a Montevideo a los 18 años. Sin embargo, ese plan recién se concreto el año pasado. «Tenía la idea desde hace tiempo, pero recién en junio de 2025 me animé a dar el paso», contó. Punta del Este, asegura, combina lo mejor de los dos mundos: es cosmopolita, con presencia de personas de Uruguay y el mundo, y conserva atributos del interior, como la seguridad, un ritmo tranquilo y una alta calidad de vida. A esto se suma una «buena infraestructura y una oferta cultural, gastronómica y de servicios de primer nivel durante todo el año». Hoy dirige su empresa en forma híbrida. Viaja dos días a Montevideo -tres en períodos mayor actividad- y aprovecha esos traslados para escuchar podcasts, pensar temas estratégicos y ordenar su día a día. Vivir en Punta del Este le deja como principal beneficio «salir de la operativa diaria y lo urgente» para enfocarse en «lo verdaderamente importante». «Me permitió ordenar prioridades y fortalecer mi rol estratégico como directora. También fue una oportunidad para empoderar al equipo, desarrollar liderazgos y construir sistemas que permitan que la empresa opere de manera eficiente sin depender de supervisión constante», dijo. En tanto, en cuanto a los desafíos que esto implica, identificó como principales «profundizar en la delegación y empoderamiento del equipo, seguir consolidando procesos y sostener una cultura de equipo sólida y orientada a la mejora continua, y seguir creando redes con emprendedores y empresarios locales», concluyó.

Javier Rocha
Javier Rocha, cofundador de Funtour.

La pandemia de coronavirus obligó al cofundador de Funtour a poner una pausa. Junto a su familia decidió que fuera en José Ignacio. Ese cambio, que comenzó como algo transitorio en marzo de 2020, se transformó en su nueva forma vida. «Nos dimos cuenta que podíamos trabajar con el mismo nivel de exigencia y responsabilidad, pero viviendo de otra manera. Volver a la capital dejó de tener sentido», reflexionó. Además, por la naturaleza de su función, la adaptación fue más sencilla y logró gestionar mejor las tareas. «Mi actividad no depende de estar físicamente en una oficina, sino de tener equipos sólidos, procesos claros y una comunicación estructurada. Como mi rol está vinculado a las operaciones, viajo unos 120 días al año, por lo que el liderazgo distribuido ya era una necesidad desde antes. Vivir en José Ignacio terminó de consolidar ese modelo», señaló. Incluso, residir en un entorno más tranquilo le permite enfocarse más en lo estratégico. «Las decisiones se vuelven más pensadas y menos reactivas. Y tener más tiempo para la familia genera un equilibrio personal que impacta positivamente en el trabajo. Cuando uno está mejor, decide, lidera y se vincula mejor con los equipos», comentó.
En tanto, «sostener el equilibrio», es uno de los principales desafío que identifica. «Vivir en un lugar con una calidad de vida tan alta exige mucha disciplina para que el trabajo no se diluya en un ambiente naturalmente más relajado. Desde lo operativo, coordinar equipos en distintos países y viajar con frecuencia requiere planificación permanente». También invitó a «no romantizar el lugar». «José Ignacio no resuelve los problemas del negocio por sí solo. Los resultados siguen dependiendo del trabajo, de los equipos y de las decisiones que se toman todos los días», cerró.

Macarena Zas
Macarena Zas, fundadora de 1000 Razones y Software Circular

Hace 10 años, la fundadora de 1000 Razones y Software Circular decidió, junto a su pareja, comenzar a vivir algunos días en Punta del Este. Primero fueron los fines de semana, luego estadías más prolongadas, hasta que en 2020 resolvieron instalarse definitivamente. Hoy en día dirige sus empresas bajo un esquema híbrido: coordina equipos a distancia, usa herramientas digitales para mantener la productividad y viaja a Montevideo todas las semanas por el día. «Esta modalidad me obliga a ser más organizada y estratégica, lo cual ha sido un plus profesional», reconoció. Si bien, aun tiene el desafío de mejorar aspectos logísticos vinculados a proveedores o reuniones presenciales, reconoce que ganó en «foco, claridad y creatividad». «El entorno me ayuda a pensar mejor y tomar decisiones más conscientes. En lo personal, gané tiempo de calidad, salud mental y disfruto de cosas simples como salir sin cerrar la puerta», explicó. Un factor que ayudó a consolidar su actividad fue construir una red de apoyo profesional. «Soy miembro de Casa Manantial donde encontré el ecosistema que me faltaba. Con el tiempo, acá conseguí cosas que buscaba en Montevideo. Hoy me siento completamente adaptada, con la certeza de que fue una gran decisión», dijo.

Federico Lavagna
Federico Lavagna, fundador de Viajero

Durante ocho años, el fundador de la cadena de hostels Viajero tuvo una casa en Manantiales para descansar. Pero a comienzos de 2025 decidió transformarla en su hogar permanente. «Nos mudamos por calidad de vida y cercanía con la naturaleza, sobre todo para nuestro hijo de cinco años. Es un lugar tranquilo, con menos tránsito, cercano al mar y con un estilo más relajado», comentó. Hoy organiza su actividad desde su casa, trabajando a distancia y con un horario más reducido, que complementa con viajes cada dos o tres meses por el continente y jornadas de hasta 12 horas. Sin embargo, aunque dedica menos horas cuando está en Manantiales, sostiene que este nuevo estilo de vida lo volvió más innovador. «Me siento con más claridad creativa porque tengo más espacio para pensar. Ya con manejar el auto sin tráfico, viendo el mar o los árboles, se genera claridad (mental). En Montevideo era más de solucionar situaciones que estaban pasando; acá tengo más tiempo y espacio para pensar cosas nuevas. Y no me siento ‘mal’ por hacer deporte a las 11 de la mañana o pasar a buscar a mi hijo por la escuela e irnos a la playa a las cinco de la tarde», destacó. En tanto, como desafíos, Lavagna reconoce que enfrenta dos: «conocer más personas con mentalidad enfocada en el impacto social« y entender «cómo encarar este tramo de la vida donde lo laboral y económico ya no son una prioridad, para mejorar el país y el mundo en el que vivimos».

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