En 1996 tres integrantes de una familia uruguaya identificaron una necesidad que todavía no tenía una respuesta profesional extendida en el país: la gestión de la documentación que generaban las organizaciones. Inspirados en modelos de otros mercados, decidieron crear Storage Uruguay, una empresa dedicada a la custodia y administración de archivos.
En sus orígenes la compañía se concentró en ofrecer espacio para la documentación física. El desafío no consistía únicamente en encontrar un lugar para almacenarlos, sino también en saber dónde estaba cada documento y poder recuperarlo cuando fuera necesario.
Con el tiempo, ese servicio evolucionó. Hace más de una década la empresa comenzó a trabajar con mayor intensidad en la gestión documental, incorporando tareas de administración y digitalización. El cambio implicó dejar de recibir solamente cajas cerradas para pasar a trabajar sobre su contenido, adaptando los documentos digitalizados a los sistemas de cada cliente.
“En estos 30 años hemos pasado de ser un lugar donde guardar documentación a ser un socio estratégico en el manejo de sus archivos, sean estos físicos o digitales”, dice Ignacio Giménez, gerente general de Storage.
La transformación se aceleró con la pandemia de covid-19 en 2020, cuando muchas empresas generalizaron el uso de documentación digital. Sin embargo, el cambio no significó el abandono del papel. La convivencia entre ambos formatos es parte del funcionamiento actual de la compañía. Mientras la digitalización permite acceder a la información desde una computadora, determinados documentos deben mantenerse en soporte físico durante plazos específicos.
Infraestructura para la custodia
Uno de los principales hitos en la historia de la empresa fue la mudanza de la totalidad de sus operaciones a Canelones. Después de haber trabajado durante años con depósitos en Montevideo, la experiencia acumulada permitió proyectar instalaciones diseñadas específicamente para la conservación y el manejo documental.
Actualmente, Storage cuenta con más de 6.000 metros cuadrados de depósitos en Ciudad de la Costa. Las construcciones, realizadas íntegramente en hormigón premoldeado y con nueve metros de altura, cuentan con tres niveles de guarda, lo que lleva la superficie disponible a casi 18.000 metros cuadrados.
La flexibilidad es otro de los atributos de la infraestructura. Giménez explica que la empresa puede adaptar espacios dentro de sus depósitos a las necesidades de cada cliente. Entre los ejemplos menciona la posibilidad de construir recintos con condiciones ignífugas y controles ambientales para conservar ediciones históricas de un diario u otros archivos que requieran un tratamiento particular. “Pensamos en seguridad, conservación del material custodiado, flexibilidad, eficiencia en el manejo físico y ubicación”, señala.
Seguridad y tecnología
La custodia de información empresarial implica una responsabilidad que Storage considera central en su operación. La compañía cuenta con una cultura institucional de confidencialidad desde sus comienzos, reforzada por cláusulas específicas con colaboradores y proveedores estratégicos, además de certificaciones internacionales.
Durante estos 30 años, los avances tecnológicos transformaron las herramientas de seguridad. El control de acceso biométrico, las cámaras y las alarmas forman parte de los sistemas utilizados para proteger las instalaciones. A la seguridad física se suma la informática, un área cuyo desarrollo cobró especial relevancia a medida que Storage amplió sus servicios digitales.
La empresa trabaja actualmente con más de 600 clientes de distintos tamaños y sectores. Entre sus clientes se cuentan los principales bancos, aseguradoras, mutualistas, cadenas de comercio minorista, etc. Para Giménez, la rapidez y la calidad del servicio son dos de los aspectos más valorados. La posibilidad de solicitar un documento y recibirlo rápidamente, incluso digitalizado a demanda, permite a las organizaciones ahorrar recursos y evitar que sus equipos destinen tiempo a tareas de archivo.
A lo largo de 30 años, Storage acompañó la trayectoria de empresas que nacieron, crecieron, cambiaron de manos o dejaron de operar. Sus depósitos conservan documentación de organizaciones que ya no existen, pero sobre todo los archivos son testigos de compañías que se expandieron y se convirtieron en casos de éxito. Para Giménez, esa perspectiva resume parte del valor del negocio: preservar información que forma parte de la historia empresarial del país y mantenerla disponible cuando se necesita.