Cuando se habla de vehículos autónomos, primero nos vienen a la mente empresas como Waymo y Tesla, que operan flotas de robotaxis. Pero una nueva startup se centra en un objetivo diferente: automatizar excavadoras de varias toneladas y otros vehículos de construcción para acelerar el desarrollo de viviendas, centros de datos y más.
Bedrock Robotics anunció el miércoles 4 que recaudó US$ 270 millones en una nueva ronda de financiación, valorando la startup, con unos dos años de existencia, en US$ 1.750 millones. La ronda fue liderada por CapitalG, una división de inversión de Alphabet, la empresa matriz de Google, y el Fondo de IA Valor Atreides; entre otros inversores se encontraban 8VC, su actual inversor, y la división de capital riesgo de Nvidia.
Detrás del ascenso de Bedrock está la idea de que la inteligencia artificial (IA) puede generar beneficios en el mundo físico, no solo en línea.
«Hemos visto lo potentes que son estos enfoques de IA en el ámbito digital. Lo interesante es que son muy prácticos», dijo Boris Sofman, cofundador y CEO de la startup, en una entrevista.
Varios de los fundadores y primeros empleados de Bedrock, incluido Sofman, provienen de Waymo. Esta experiencia inspira el enfoque de Bedrock en cuestiones como la implementación de sensores como el lidar en máquinas más grandes que un auto.
Según Sofman, la tarea de Bedrock es más sencilla: pilotar máquinas que mueven tierra para despejar una obra es menos complicado que impulsar robotaxis por San Francisco. Sin embargo, las excavadoras siguen siendo máquinas complejas, y Bedrock planea aplicar su tecnología a más tipos de equipos de construcción, como los utilizados en demoliciones.
Los productos de la empresa se pueden agregar a equipos existentes de importantes fabricantes como Caterpillar, lo que permite que las máquinas se implementen rápidamente, agregó el CEO.
Un complemento
Un aspecto clave de la propuesta de Bedrock es que sus productos no reemplazarán la mano de obra humana, sino que la complementarán.
La empresa contratista Champion Site Prep, que opera en Austin, Texas, está probando los productos de la startup en excavadoras que trabajan en varios proyectos. Por ahora, las máquinas siguen siendo supervisadas por operadores humanos mientras el software aprende cómo trabajan las personas, explicó Trey Taparauskas, CEO de la firma. Hasta ahora, los resultados son prometedores y ofrecen el potencial de una mayor eficiencia y seguridad en las obras, destacó.
«Desarrollaron su tecnología tan rápido que nos dejó atónitos», afirmó sobre Bedrock. «Llevamos entre tres y cinco años de ventaja sobre lo que esperaba cuando los conocimos».
La ambición de Bedrock, según Sofman, es ayudar a los contratistas a finalizar más proyectos con mayor rapidez, incluso permitiendo que las máquinas funcionen las 24 horas del día.
Para Derek Zanutto, socio general de CapitalG, Bedrock Robotics «está llenando un vacío, mejorando la labor de los humanos en las obras de construcción». Y sentenció: «No se puede construir para el siglo XXI con el modelo de obra de los años 50».
Michael J. de la Merced
The New York Times