Liderazgo

Procrastinar: ¿cómo poner fin al autosabotaje de postergar lo importante?

Algunas claves para identificar si es el caso y cómo superarlo.

Procastinar
Diferenciar. Posponer una tarea no siempre es procrastinar, aseguró la experta. 

Te pasa con frecuencia, que cada vez que tenés que hacer una tarea determinada, empezás a dar vueltas y distraés tu atención hacia otra cosa, aún cuando tenés un deadline que cumplir? También aplica cuando tenés que estudiar, comenzar un plan de alimentación o ir al gimnasio.

Si la respuesta es sí, podríamos estar en presencia de lo que se conoce como procrastinación, sinónimo de posponer, postergar, dejando de lado lo que hay que hacer para más adelante.

Es importante destacar que posponer una tarea no siempre es procrastinar y en este punto hay que analizar si es producto de una decisión consciente o por el contrario es irracional, generada por el auto-sabotaje y baja auto-regulación emocional.

Lo primero es saber por qué se procrastina. La persona podría realizarse algunas preguntas como por ejemplo: ¿Tomo la decisión de posponer o simplemente ocurre? ¿Qué tan seguido siento que procrastino? ¿Con qué tipo de actividades sucede?

Si procrastina de manera irracional es importante saber qué hay detrás de eso: ¿Le cuesta empezar nuevos proyectos? ¿Es un tema nuevo y la agobia? ¿No la motiva la tarea? ¿Siente que tiene tiempo por delante y por lo tanto se deja estar? ¿Se siente estresada y no tiene energía para ser más sistemática?

Trabajando con líderes, a veces, me encuentro con «procrastinadores» o a veces, tienen personas en sus equipos con esta característica y no saben cómo manejarlo.

El Dr. Jason Wessel, PhD por la Universidad Griffith de Australia, comparte cuatro causas interrelacionadas que llevan a una persona a procrastinar:

1. La expectativa: La persona no confía en que hará bien la tarea y esto afecta su motivación.
2. Sensibilidad a la demora: El individuo no reconoce cómo las tácticas dilatorias actuales afectarán las posibilidades de completar la tarea a tiempo.
3. No reconocer el valor de la tarea y los beneficios de realizarla a tiempo, priorizando el placer inmediato por sobre las consecuencias a largo plazo.
4. Carecer de Metacognición básica: que permita pensar sobre el propio pensamiento y re-encauzarlo. Tiene que ver con el autoconocimiento, estar atentos a lo que nos sucede y a repensarnos para cambiar la acción.

En el mismo modelo propone dar respuesta a cuatro preguntas para pensarnos y de esa manera poder comenzar a salir del loop en el cual entramos cuando procrastinamos:

• ¿Cómo lograría una persona exitosa completar la meta?
• ¿Cómo te sentirías si no haces la tarea que se requiere?
• ¿Cuál es el paso siguiente inmediato que necesitas hacer?
• Si pudieras hacer una cosa para cumplir con tu objetivo a tiempo, ¿cuál sería?

En mi práctica profesional, cuando trabajamos con personas que llegan a la conclusión que procrastinan de manera irracional y quieren/necesitan cambiarlo, las invito a tener en cuenta cuatro parámetros

Estructurar tareas, minimizar distractores y gratificarse
reloj
Algunas pautas para quienes procrastinan de forma irracional y quieren/necesitan cambiarlo:
1. Planificar el trabajo y dar respuesta al ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Quién? Tomar la tarea principal y subdividirla, priorizar, delegar lo que sea posible, poner en agenda cada punto y darle seguimiento. Cuando una tarea parece demasiado grande, complicada o indefinida es más probable que la persona se sienta agobiada y la aplace. Estructurarla, genera rutina y con el tiempo hábito. Si visualizas que alguien de tu equipo procrastina, podrías darle feedback y ayudarlo a planificar, en vez de esperar que la situación cambie sola.

2. Conectar con la sensación de la tarea culminada y una vez cumplida celebrar el logro. Es importante premiarse así sea con pequeños gestos. Estará creando recursos para traerlos a la memoria cuando sea necesario.

3. Manejar el estrés. La salud mental se estructura sobre la base de la salud física. Si el cuerpo no funciona bien, la mente podría jugarnos una mala pasada. Hay que poner en agenda las rutinas de alimentación, sueño, disfrute y ejercicio por mínimo que sea. Si nos cuidamos, tendremos mejor energía para manejar la situación.

4. Minimizar los distractores. Vivimos en un mundo hiperconectado; poner foco y atención es clave.

Silenciar el WhatsApp, evitar reuniones improductivas e interrupciones innecesarias, resistir entrar en redes sociales durante la ejecución y todo aquello que pueda sacar a la persona del foco de atención.
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