INFORME

Pisos seguros, un negocio que crece con base en el caucho reciclado

Plazas, espacios de juegos, colegios y clubes deportivos son los principales destinos; las empresas piden regularizar para que el mercado no se desvirtúe.

Por decreto. A partir que se reglamentó el reciclado de neumáticos y cubiertas, el negocio de los pisos se hizo viable. (Foto: Fernando Ponzetto)
Por decreto. A partir que se reglamentó el reciclado de neumáticos y cubiertas, el negocio de los pisos se hizo viable. (Foto: Fernando Ponzetto)

Seguro, saludable, de rápida implementación y además, cuidadoso con el medioambiente. El uso de pisos de seguridad y baldosas que tienen al caucho reciclado como uno de sus componentes principales, comenzó crecer en Uruguay y diferentes empresas ven un futuro auspicioso.

Estos negocios se volvieron viables luego que en 2015 se aprobó el Decreto 358/2015 que reglamentó la gestión ambiental de los neumáticos y cámaras fuera de uso (NCFU) y creó el Plan Maestro de Gestión (PMG). El responsable detrás de esto es Reciclo NFU, un fideicomiso creado para llevar adelante el PMG (ver recuadro).

Darío Delgado, director ejecutivo de Naturflex, viene del sector canchas de fútbol 5. Cuando se enteró del Decreto comenzó a investigar y encontró que los pisos de seguridad eran uno de los más rentables. Así, entró en contacto con la portuguesa Flexipiso y se asoció con Naturplus —una de empresas de Uruguay que procesan los neumáticos— y creó la firma hace ocho meses. «No hubiera empezado el negocio si no surgía lo del reciclado», aseguró. Para comenzar invirtió US$ 50.000 para producir pisos de seguridad y deportivos, tanto in situ como en formato baldosas y para canchas de fútbol 5. Ya colocó 1.000 metros cuadrados (m2), para lo que utilizó unas 25 toneladas de caucho local.

Plaza Seregni o la Plaza Zabala son espacios que sumaron este tipo de piso en 2017. La responsable de esto fue Paramagom, empresa con experiencia en pisos deportivos que incursionó en el rubro en mayo del año pasado, tras un desembolso de unos US$ 100.000 en maquinaria y materia prima. Su director, Daniel Rama también reconoció que, si bien estudió el tema hace siete años «todo cerró con el Decreto porque no le encuentro sentido a importar basura». Su producto cumple con las normas europeas y afirmó que entró «en el momento justo en el mercado». La firma lleva 20 proyectos terminados, unos 1.500 m2, que implicaron 25 toneladas de caucho reciclado, además de otras 20 toneladas en baldosas para colegios, salas de deportivas y hasta en una caballeriza. En ocho meses, el negocio de los pisos ya significa un 30% de su facturación.

«Todo cerró con el Decreto porque no le encuentro sentido a importar basura», Daniel Rama, director de Paramagom

Agustín González, socio director RMD Uruguay, coincidió en que la tendencia también comenzó luego del Decreto. González representa a la firma española RMD desde 2015, año en que buscó impulsar este tipo de pisos en Uruguay con materia prima 100% importada en colegios, plazas, clubes deportivos y veredas (relleno para cajones de árboles). Su mejor año fue 2016, cuando llegó a los 1.300 m2, (el doble de 2015), aunque en 2017 volvió a los números iniciales. Eso significa unos 26 toneladas de caucho reciclado (en su caso importado).

Normalizar

Si bien las empresas ven un futuro creciente del negocio, reclaman que se establezca una política de cómo se debe trabajar con los pisos y que, por su carácter de seguro y ecológico, se subsidie para que sea más rentable.

Seguros y saludables. Los pisos además evitar accidente, cuidan las articulaciones, aseguraron. (Foto: Darwin Borrelli)
Seguros y saludables. Los pisos además evitar accidente, cuidan las articulaciones, aseguraron. (Foto: Darwin Borrelli)

«Deberían existir normas que regulen estos pisos, sobre todo para que los nuevos jugadores que se sumen no tengan precios y procesos no adecuados. Por ejemplo, que el aglutinante (producto que se coloca encima para unir el caucho) no sea contaminante, tenga protección contra el sol, sea estable», explicó Rama.

Es que, según coinciden los empresarios, muchas veces por un tema de costos, los llamados públicos priorizan el precio y no atienden temas como calidad, durabilidad y normas.

De todas formas, los que empujan el negocio vienen del ámbito público con obras en plazas, juegos infantiles y centros educativos. Por ejemplo, en RMD Uruguay implica un 80% de la facturación, en Pisoflex un 68% y si bien en Paramagom, un 60% es privado, prevén que este año lo público lo superará ampliamente.

Los costos de colocar estos pisos oscilan entre US$ 70 y US$ 100 y las baldosas entre US$ 30 y US$ 60, según el jugador el mercado que se opte. En tanto, la durabilidad puede llegar a unos cinco años en un uso «normal» y sin efectos vandálicos.

Futuro con base

A pesar de estos temas, las empresas confían en que el mercado recién despega. Paramagom ya posee unos 50 proyectos en carpeta y espera llegar a los 3.000 m2, el doble que 2017.

«A partir de las Plazas Seregni y Varela se mostró que el producto puede hacerse y bien, y aún falta incursionar en clubes deportivos y en el interior del país», afirmó Rama.

La perspectiva de RMD va en el mismo rumbo. «Esto tiene un despegue muy grande y en 2018 este negocio seguirá creciendo en base a plazas, salones de fiestas, jardines escolares. En los primeros dos meses ya colocamos 400 m2 y, si seguimos así, casi alcanzaremos lo hecho en 2016, pero con más jugadores en el mercado», dijo González.

Delgado hizo un estudio de mercado que reveló que «hay trabajo por 10 años». «Ya tenemos confirmados nueve proyectos entre espacios públicos, plazas, juegos de niños, pisos deportivos, que suman entre 50 a 60 toneladas de caucho», indicó. También espera crecer en clubes deportivos porque sus pisos tienen la homologación de FIFA y FIBA. «Ya confirmamos clubes, Urunday en un gimnasio de crossfit y una cancha auxiliar de básquet. El club Malvín quiere hacer el piso donde se hace el carnaval con las baldosas y en San José le estamos haciendo una cancha de fútbol de salón a un club», detalló. Pero eso no es todo. También está comenzando a exportar los granos molidos. La primera venta será de 27.000 toneladas a San Pablo para hacer baldosas, pero el plan final es construir una planta en Uruguay. «Esperamos que en 2019 esté operativa, procesará 500 m2 diarios de baldosas , entre 10 y 15 toneladas y funcionará como centro logístico para operar en Paraguay, Chile y Argentina», finalizó.

Caucho con tres destinos

El Plan Maestro de Gestión prevé el destino de los neumáticos y cámaras usadas del país. En 2017, en Uruguay se importaron cerca de 18.000 toneladas de neumáticos, que, luego del desgaste de uso, 70% quedó como desecho.
Desde Reciclo NFU, indicaron que el año pasado se logró procesar un 80% del caucho utilizado, pero se estima que a 2020 se llegará al 90%. «El 10% restante no llega al sistema porque no lo llevan o porque se reutiliza de otra manera, como macetas», dijo Lumber Andrada, gerente de Reciclo NFU.
En Uruguay, se procesa el caucho con tres destinos: combustible para los hornos de Cementos Artigas (Minas), picado para pisos y pavimento de rutas. La firma Bitafal, junto a CVC, ya construyó caminos en 2009 con asfalto modificado que incluyó polvo de neumático. «Hicimos el primer tramo cerca de nuestra planta y en 2016 construimos varios junto con Techint en Ruta 9», indicó Santiago Kröger, director técnico de la compañía, quien aclaró: «Por ahora estamos tratando de hacer otros tramos, pero eso está bastante verde aún».

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