Hernán Kazah, cofundador del mayor fondo inversor de la región: "Buscamos emprendedores misionarios, no mercenarios"

El managing partner de Kaszek Ventures desgrana las claves para crear negocios exitosos y afirma: "Te tiene que apasionar lo que hacés desde el corazón, no desde el bolsillo".

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Hernán Kazaah, cofundador de Kazsek Ventures.

"Uno se hace millonario por accidente», dice Hernán Kazah. De bajo perfil, llega relajado y bien dispuesto a la entrevista con La Nación en Mónaco, en el marco del Mundial de Emprendedores organizado por EY. Este emprendedor, graduado magna cum laude en Economía en la Universidad de Buenos Aires, sabe muy bien de lo que habla. Recién recibido del MBA en Stanford, se asoció con su amigo de la universidad Marcos Galperin para poner en marcha una idea que les quitaba el sueño. Esa idea resultó ser Mercado Libre, el primer unicornio argentino.

A pesar del éxito indiscutible, asegura que su motivación nunca fue el dinero. En 2011 se deshizo de su participación accionaria para cofundar Kaszek con Nicolás Szekasy, un fondo de inversión que hoy es el mayor de América Latina, con más de US$ 2.000 millones de capital recaudado. La empresa invirtió en unas 120 startups, entre las que se destacan Nubank, QuintoAndar, Kavak, Creditas, NuvemShop, Bitso, Gympass, NotCo, Konfío, Technisys y Kushki.

Kazah vive entre Punta del Este, Buenos Aires y el resto del mundo buscando inversiones, pero siempre se hace un lugar para apoyar al ecosistema emprendedor.

-Un Mundial de Emprendedores debe ser una gran oportunidad para identificar nuevos casos de inversión. ¿Qué buscás en este premio?
-Me encanta estar en contacto con los emprendedores. Me divierte más ir a una universidad o dar una charla con jóvenes que quieren aprender que reunirme con un político para impulsar el entrepreneurship. Y esta competencia reúne un poco eso. Por un lado, está muy buena la iniciativa de empujar y premiar a los emprendedores. Por otro, me interesa aprender de ellos. Yo tengo un foco más tecnológico y latinoamericano, mientras que acá hay emprendedores de todo el mundo y de industrias diversas. Es enriquecedor compartir conversaciones con gente que tiene perspectivas tan distintas.

-¿Cómo identificás que un emprendedor es bueno?
-Es un proceso imperfecto. No solo porque es difícil saber si el emprendedor es el correcto o no, sino también si su idea va a terminar teniendo éxito. Siempre decimos que lo que hacemos es futurología. Por un lado, tratamos de anticipar cómo se va a comportar esa persona en el futuro. Del lado del negocio o de la tecnología que esté desarrollando, cómo terminará impactando en el mercado; si los consumidores la van a demandar y si la tecnología va a funcionar como imaginamos. También existe el riesgo de que aparezcan obstáculos inesperados o incluso una tecnología superior que termine desplazándola. Lo que buscamos en los emprendedores es que sean más visionarios y misionarios que mercenarios. Que estén haciendo esto impulsados por un sueño, un deseo emocional y un compromiso genuino con lo que quieren construir; que los mueva el corazón más que una planilla de Excel. Los emprendedores que toman decisiones únicamente desde el Excel suelen abandonar cuando llegan las caídas: sienten que el negocio dejó de ser atractivo y buscan otra oportunidad. En cambio, los que están verdaderamente involucrados sienten que es una pasión, una misión en su vida y que no pueden hacer otra cosa.

-¿Podés mencionar algunas habilidades concretas?
-Tiene que tener una visión bastante clara en el largo plazo de dónde quiere ir y a la vez una capacidad de elegir bien qué es lo próximo importante que tiene que hacer para acercarse a esa visión. Otra cosa fundamental es la capacidad de atraer a otros para que el proyecto funcione. Y especialmente los primeros en hacerlo tienen que convencerse de esa misión casi tanto como vos, porque no se suman por el sueldo. También tenés que atraer inversores. Al final, cuando escucho a un emprendedor, siento que se está vendiendo a sí mismo y a su proyecto. Si no logra transmitir su historia de una forma interesante y convincente, difícilmente me motive a invertir en su compañía. También tiene que ser capaz de atraer compradores, consumidores y usuarios. En definitiva, tiene que tener la capacidad de sumar personas en distintos roles: compañeros de equipo, inversores, clientes o socios.

-¿Sentís que te equivocaste muchas veces?
-Es una industria en la que te equivocás muchas más veces de las que acertás. Lo que pasa es que cuando acertás, el acierto es tan grande que sobrecompensa los errores. Pero sí, es una de las cosas que tuve que aprender cuando pasé de emprendedor a inversor. Nosotros solemos invertir en unas 25 compañías por fondo. Ahora, ¿cuántas de ellas funcionan de manera extraordinaria? Tal vez una, dos o tres. Después, hay otras que funcionan razonablemente bien, pero no generan grandes resultados, y hay otras que fracasan. La mayoría de las veces no es porque los emprendedores sean malos. Lo que ocurre es que crear algo, lograr que la gente lo quiera y que sea económicamente viable, es muy difícil. Por eso sí, nos equivocamos mucho, muchísimo. Hay dos tipos de errores: el error de invertir en una compañía que no funciona y el de no invertir en una que sí termina funcionando. Y ese último es el que más duele. Porque cuando una compañía funciona, puede devolverte muchas veces el capital invertido. En cambio, cuando no funciona, lo máximo que perdés es el capital que pusiste.

-¿Cómo describirías hoy el estado del ecosistema emprendedor latinoamericano?
-El ecosistema emprendedor y el mercado avanzaron muchísimo. Nosotros empezamos en 1999, cuando prácticamente no existía un ecosistema en la región. Y cuando lanzamos nuestro fondo, en 2011, todavía era algo muy incipiente. Hoy, un emprendedor tiene muchas más opciones para conseguir financiamiento, desde inversores ángeles hasta fondos especializados.

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Hernán Kazah, cofundador de Kazsek Ventures.

-¿Vos eras amigo de Marcos Galperin?
-Sí. Éramos compañeros en el MBA de Stanford durante el auge de internet; todo el mundo hablaba de tecnología y de crear empresas. Marcos empezó a desarrollar la idea de un eBay para Latinoamérica y yo trabajaba en otro proyecto. Por suerte, me convenció de que su proyecto era mejor que el mío, así que me sumé a Mercado Libre. Nos graduamos unos meses después y empezamos.

-Qué historia...
-En ese momento no había absolutamente nada. Y cuando lanzamos nuestro fondo en 2011, el ecosistema seguía siendo muy pequeño. Una de las razones por las que creamos Kaszek fue porque sentíamos que faltaba un fondo de inversión como los de Silicon Valley, que entendiera a los emprendedores, conociera la industria y pudiera aportar no solo capital, sino también ayuda estratégica, apoyo operativo y una red de contactos. Obviamente está Mercado Libre, que se convirtió en una compañía gigantesca. También está Nubank, que es una de nuestras inversiones más importantes. Y además, hay muchas otras empresas que han alcanzado gran escala. Lo más interesante es que hoy un chico que se gradúa de la universidad puede pensar en trabajar en una startup o incluso en crear la propia. Antes, la mayoría aspiraba a entrar en una gran corporación.

-Hoy muchos jóvenes quieren emprender y piensan que se van a hacer millonarios de la noche a la mañana.
-Es una mala receta. Uno se hace millonario por accidente. Nadie debería emprender porque quiere hacerse millonario. Te tiene que apasionar lo que hacés desde el corazón, no desde el bolsillo. Cuando arrancamos Mercado Libre, veíamos una gran oportunidad de negocio, pero enriquecernos no era el objetivo ni el plan. Queríamos construir algo que tuviera sentido.

-¿Qué sectores estás mirando para invertir?
-Hoy la inteligencia artificial genera una gran oportunidad. Lo que antes fue Apple y Google con el IOS y Android ahora va a ser Anthropic, OpenAI o xAI. Por debajo de esa capa están compañías como Nvidia, que proveen la infraestructura y los chips, y todo el ecosistema de energía necesario para sostener ese crecimiento. Donde vemos la mayor oportunidad para Latinoamérica es en la capa de aplicaciones. Ahí se va a crear muchísimo valor, usando IA para resolver problemas de la región en inclusión financiera, acceso a la educación, a la salud y a servicios de calidad a menor costo.

-¿Pensás en retirarte alguna vez?
-No. Mis grandes ejemplos son Warren Buffett y Charlie Munger, que murió trabajando. Hago mis errores, pero mi neto es positivo. No voy a parar de hacer cosas.

Dolores pasman
La Nación / GDA

Consejos para el emprendedor que comienza

-¿Qué consejo le darías a un emprendedor?

-Cuando los emprendedores me vienen a ver, siempre les digo que tienen que tener un problema para resolver, pero también una solución suficiente. Tenés que tener una idea de por qué creés que vas a ganar en ese mercado. Si no tenés eso, no arranques todavía. También les digo: «Arrancá porque te apasiona... porque sentís que resolver ese problema casi te define como persona. No porque querés ser millonario o porque no querés tener un jefe». Lo que te sostiene cuando las cosas se ponen difíciles es la convicción por el problema que elegiste resolver. Y si sentís que querés emprender, pero todavía no sabés en qué, formate, trabajá y ganá experiencia.

-¿Cómo se construye una cultura fuerte en empresas que crecen tan rápido?

-Primero, dando el ejemplo. Al principio, la cultura de una compañía es la actitud de sus fundadores. La misión es clave también. Y contratar gente que encaje con la cultura.

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