Franuí, el "snack dulce" argentino sale a la conquista de más mercados y prepara nuevos sabores

La empresa Rapanui busca ampliar la presencia internacional de su famoso postre al pasar de 60 a 190 países. En paralelo a su expansión, trabaja para desarrollar hasta de 12 variedades del producto

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Leticia Fenoglio, cofundadora de Franui.

Cuando Franuí comenzó a salir de Argentina, el camino estuvo lejos de ser sencillo. Aunque la empresa había realizado estudios para definir cuáles serían los primeros destinos internacionales, la realidad terminó imponiendo otras reglas. Para Leticia Fenoglio, cofundadora de la marca y responsable de su expansión global, el crecimiento no respondió solo a los análisis, sino también a la intuición y capacidad de adaptarse sobre la marcha.

«Lo primero que hicimos para poder dar ese salto fue poner una segunda fábrica en Valencia. Después hicimos muchos estudios de mercado para definir a qué países ir primero. Pero la realidad es que no seguimos exactamente todo lo que esos estudios indicaban. Hubo mucho instinto, mucho estómago», dijo Fenoglio.

Ese proceso, explicó, coincidió con el inicio de la pandemia. En octubre de 2020 recibió el desafío de vender la producción que saldría de la nueva planta española.

Hasta ese momento, Franuí se comercializaba principalmente en los locales de Rapanui, donde los vendedores podían explicar el producto y ofrecer degustaciones.

La experiencia cambió cuando comenzaron a contactar compradores internacionales. «Empecé a explicar qué era Franuí y me di cuenta de que, si no lo probás, no lo entendés», recordó.

Según relató, algunos compradores preguntaban si era un helado; otros, si era un chocolate. Esa dificultad para definirlo llevó a la empresa a comprender que habían creado algo diferente.

Finalmente optaron por presentarlo como un «snack dulce», pensado para consumirse en cualquier momento del día.

Franuí
Franuí.

Fenoglio contó que los primeros dos años fueron difíciles porque resultaba casi imposible lograr que los compradores probaran el producto. Durante las reuniones virtuales debía explicar las características de Franuí sin poder ofrecer degustaciones, algo que consideró fundamental para comprender la propuesta.

Recién en 2022, con el regreso de las ferias internacionales, la empresa pudo presentar el producto de manera presencial y abrir nuevos mercados.

Receta para ganar

La ejecutiva aseguró que la estrategia de la compañía siempre fue intentar ampliar la capacidad productiva antes de que la demanda los obligara.

Actualmente, Franuí se fabrica en Bariloche, Fátima (Buenos Aires) y Valencia, desde donde abastecen al mercado europeo.
Además, reveló que la empresa ya analiza una nueva etapa de expansión industrial.

«Estamos pensando en Estados Unidos», dijo, aunque aclaró que el objetivo es desembarcar con una fábrica para competir en mejores condiciones.

La viralización fue otro de los motores del crecimiento. Fenoglio contó que Rumania fue el primer mercado donde Franuí explotó en redes sociales, seguido por Israel, donde muchos consumidores ya conocían el producto por sus viajes a la Patagonia.

Después llegaron otros países como Francia, Alemania, Países Bajos e Italia. A medida que aumentó su reconocimiento, también cambió la relación con los potenciales clientes.

«Cada año se hace un poco más fácil entrar a los diferentes mercados», resumió y agregó que hoy la marca opera en 60 países.

La innovación continúa siendo uno de los pilares de la empresa. Tras el lanzamiento de Franuí Pink, ahora prepara Franuí Gold, una nueva variedad elaborada con frutillas, chocolate blanco y chocolate caramel. Se presentará primero en Italia y luego en Argentina, donde comenzará a producirse en la planta de Fátima.

Fenoglio adelantó que la empresa ya trabaja en una cartera mucho más amplia de desarrollos. «Hoy en Argentina hay cuatro variedades, va a venir una quinta, después una sexta y hasta aproximadamente doce productos no vamos a parar», aseguró.

Pese al crecimiento de los últimos años, la ejecutiva sostuvo que la empresa todavía tiene una meta mucho más ambiciosa.

El objetivo es alcanzar los 190 países, manteniendo el carácter familiar del negocio y preservando la identidad de una marca nacida en Bariloche.

Para Fenoglio, ese crecimiento deberá sostenerse sin perder aquello que distingue a la compañía. «El sueño es crecer como empresa familiar, sosteniendo la calidad, la autenticidad de la marca y llegando a cada país del mundo», concluyó.

La Nación / GDA

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