Demián Alterman tenía 21 años y su futuro laboral estaba poco definido cuando nació Müecas, una empresa de barritas de cereal que este año facturará más de 260 millones de pesos argentinos (US$ 1,47 millones al cambio oficial).
En 2016, empezó a cocinar en la casa de sus padres y, por la fascinación de sus conocidos con el producto, salió a venderlo a la plaza. En sus inicios comercializaba lo que le entraba en una canasta, y en 2022 fabricó 5,7 millones de unidades.
Si bien el emprendimiento no comenzó como un proyecto comercial, ya que Alterman les regalaba las barritas a sus amigos y familiares, en su círculo se empezó a hablar de lo que hacía y la buena fama lo obligó a poner un precio, cuando desconocidos lo contactaron interesados por su producto.
En paralelo a los envíos que él mismo hacía, decidió que quería expandir el negocio. Así salió a vender en Parque Las Heras, en el barrio porteño de Palermo, cerca de su casa.
«Era vendedor en la plaza. Al principio decía el precio bajito, pero perdí el miedo o la vergüenza de ponerle valor a lo que hacía», cuenta el emprendedor.
El año pasado Müecas triplicó sus ventas en relación al 2020
Mientras se desarrollaba Müecas, el mundo saludable, las dietéticas y los alimentos nutritivos comenzaron a pisar más fuerte en la gastronomía. Esta tendencia fue creciendo a la par del negocio de Alterman y pegó un salto importante durante la pandemia de coronavirus.
«La gente en la pandemia cambió sus hábitos y en nuestro negocio eso se reflejó cuando se salió del aislamiento estricto», explica.
Herencia
La receta inicial se inspiró en una de Internet, pero poco a poco la fue perfeccionando hasta llegar a la versión que hoy se vende en quioscos, tiendas dietéticas y almacenes de todo el país.
Alterman se crió en la gastronomía. Hijo de madre cocinera y padre industrial, la cocina siempre fue un punto de encuentro en su hogar. «Mi mamá es profesora de cocina, tuvo un catering y un restaurante durante muchos años. Uno de mis hermanos es chef. Siempre miré cómo cocinaban en mi casa, crecí en un ámbito donde la cocina me pasaba por encima», recuerda.
Su primera barrita estuvo inspirada en el budín de frutos secos de su mamá. «Le hice un tributo en el producto original, que era de pasas de uva, damascos y almendras».
Alterman cocinaba en sus ratos libres, mientras no estudiaba para las carreras de Música y Antropología, que terminó dejando por Müecas. Después de contratar a la primera empleada para cocinar, él pudo salir a la calle a vender sin estar 100% focalizado en la producción.
«A partir de ahí, todo fue progresivo y orgánico, pero gradual. Contraté más gente, compré más máquinas», destaca.
En 2019, luego de tres años de trabajo, vendió casi 1 millón de unidades, el 18% de lo que producirá en 2022. Si bien en 2020 mantuvo los números, al año siguiente triplicó su venta.
Por ahora, la versión de Müecas sin azúcar es la única variedad vegana. Alterman tiene la idea de contar cada vez con más productos de ese tipo. Entre ellos, lanzará alfajores y chocolates con frutos secos sin derivados de origen animal.
Aunque el emprendedor considera que el gran salto ocurrió cuando dejó de vender por su cuenta en dietéticas y pequeños comercios y comenzó a trabajar con distribuidores, su mayor proyecto ahora es «que lo saludable no sea de nicho».
«Es posible vender un producto masivo de calidad. Cada día estamos más orgullosos del producto que hacemos», cierra.
Desembarco en Uruguay para el año próximo
Como el proyecto crecía más rápido de lo que Alterman podía prever y cada dos años debía mudarse a una fábrica más grande, en octubre de 2020 tomó la decisión de tercerizar la producción. Delegó la tarea en una fábrica de gran escala en San Luis.
En tanto, Müecas planea expandirse a diferentes países de Latinoamérica. Aunque hay distintas propuestas, Uruguay será el próximo mercado por explorar, hacia 2023. Dentro de las novedades, también están trabajando en llegar, en breve, a las apps de delivery.