Vivir en el campo, pero a pasos de las playas de Punta Negra, Punta Colorada, San Francisco y Piriápolis, y a media hora de Punta del Este. Ese es el mix que ofrece Agreste, un barrio privado ubicado en Punta Negra (Maldonado) que impulsan la familia bodeguera Bouza junto a la desarrolladora de Punta del Este Invergroup y la firma brasileña RCS Australis, especializada en barrios privados en el sur de ese país.
El proyecto, de 180 hectáreas, demandará una inversión inicial -realizada principalmente por la familia Bouza y luego repartida en partes iguales entre los otros dos socios- de unos US$ 25 millones, comentó Lucía Bouza, gerenta general de Agreste. «Al sumar las casas que se harán en los 183 lotes de 4.000 metros cuadrados (m2) del proyecto, la cifra trepa a US$ 100 millones», destacó.
El monto inicial se distribuye entre el terreno -adquirido por los Bouza en 2015-, la división de lotes y la infraestructura (energía, agua, caminería asfaltada), además de un club house de campo y mar, caballerizas, huertas comunitarias, piscina, canchas de tenis, pádel y fútbol 7, así como senderos para disfrutar del paisaje y el avistamiento de aves.
«Este proyecto comenzó en 2010 cuando mi familia compró sus primeras tierras en Punta Negra. Era tan lindo que mis padres, que siempre vivieron en Montevideo, se fueron a vivir ahí. En 2015 compraron el predio contiguo; en 2016 se plantó el primer viñedo; en 2023 inauguramos el restaurante Las Espinas (180 metros de altura) y el año pasado la bodega con el mismo nombre. Como nos fue muy bien, dijimos: ‘Ahora es momento de un desarrollo inmobiliario’. A inicios de 2025 nos asociamos con RCS Australis, que desarrolla barrios privados en el sur de Brasil -sobre todo en el campo- e Invergroup», relató.
Vistas con Altura
Según Bouza, la primera fase de la obra culminará a mediados de 2027 e incluirá los primeros 90 lotes habilitados para comenzar la construcción de las casas.
Durante el prelanzamiento, los lotes se cotizan entre US$ 300.000 y US$ 900.000. Los precios varían según la ubicación, ya que el proyecto prevé tres zonas. La principal está sobre la ladera del cerro, situada a una altura de entre 90 y 160 metros, con una vista al mar, vegetación nativa y piedras. Las dos restantes son más planas, aunque mantienen las características y una altura de 55 metros.
«En diciembre de 2025 abrimos el showroom y ya vendimos un 35% de los lotes, principalmente a uruguayos, pero también a brasileños, europeos y argentinos», detalló Bouza.
La construcción de las casas, agregó la gerenta, dependerá de los propietarios de los lotes. Para ello, podrán recurrir a su propio arquitecto o desarrolladora, o solicitar asesoramiento a la empresa que impulsa Agreste. En ambos casos, aclaró, se deben respetar los lineamientos de construcción.
«Tenemos una comisión de arquitectura que aprueba todas las obras. Deben mantener los valores, las casas se deben mimetizar con el ambiente y la iluminación debe tener un impacto positivo. Es más, evaluamos tomar unos cinco lotes, construir casas propias, y venderlos así», concluyó la responsable del barrio.
Habitar el espacio con una experiencia lo más agreste posible. Para cumplir ese objetivo, el proyecto incluye varias «reglas» a seguir, señaló Bouza. «Hay tamaños mínimos y máximos para las casas, y lo construido no debe superar los 600 m2 de piso sobre el total de 4.000 m2 de cada lote. Además, entre los terrenos no habrá divisiones, y de las 180 hectáreas del barrio, el 50% será área común donde se conservará el monte nativo existente. Luego, dentro de los lotes, hay que preservar el 50%», explicó.
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