Comenzaron vendiendo pegotines en raids, crearon su marca de ropa y ahora proyectan crecer en Uruguay y el exterior

María Laura Arismendi, directora de Raidistas, explica por qué "Uruguay es difícil para una marca de nicho" y sus planes de expansión. "Nuestra marca es diferente; tiene un corazón", destaca

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María Laura Arismendi y Javier Iglesias, directores de Raidistas.jpg
LEO MAINE

Nació en Vergara, Treinta y Tres, hace 46 años. Su pasión por el raid fue la semilla de su propio negocio. Junto a su esposo, Javier Iglesias, buscó crear una identidad para ese universo y diseñó un logo que comenzó a vender como stickers. Con el tiempo, esa idea se convirtió en Raidistas, una marca de ropa de estilo ecuestre y rural que hoy tiene presencia en más de 70 puntos de venta. La red se expandirá mediante un plan de nuevas aperturas y la meta de exportar a futuro. «Hay gauchos en toda la región», explica Arismendi. Su experiencia laboral en un estudio de diseño le permitió aprender el oficio que hoy vuelca a sus creaciones. Está casada, tiene dos hijos y sus hobbies son los viajes y la fotografía.

—La marca nació en 2015 en el ámbito de los raids bajo la forma de unos stickers. ¿Cómo se transformó en una marca de ropa?
—Yo vengo del mundo raid, mi familia es toda raidista, y cuando íbamos a las competencias con mi esposo decíamos ‘no hay nada que nos identifique’. La AUF tiene la selección y la camiseta celeste, pero en el raid -que es un deporte fuerte, que mueve tanta gente en Uruguay y con más de 80 años en el país- no existe nada que nos identifique. Entonces, yo, que trabajaba en un estudio de diseño, y él, que era estudiante de diseño gráfico, creamos un logo y hicimos tres pegotines. Fuimos a un raid y los pegamos en tres camionetas, una era de mi padre y las otras eran de dos amigos. La gente enloqueció, así que íbamos todos los fines de semana hasta que, cuando todo el mundo tuvo el pegotín, nos preguntaron qué más teníamos. Ahí empezamos con un chaleco polar. Y luego, otra vez, nos dijeron ‘¿qué más tienen?’ Y conseguimos una campera impermeable, que la hacemos hasta el día de hoy. Todos los que corrían raids y los que iban atrás de las camionetas la usaban, porque no se mojaban y era abrigada. Con el tiempo cambiamos el logo, lo suavizamos y es el que utilizamos hoy en día, con el caballito y la palabra abajo. Ahí empezamos a venderle a otro tipo de público y comenzamos a hacer otros productos. La misma gente nos impulsaba a hacer más.

—¿Cuándo se volcaron definitivamente al emprendimiento?
—En 2016 dejamos nuestros trabajos y nos mudamos a un depósito. Ahí empezamos a emprender. A veces uno quiere hacer todo de una vez, pero en nuestro caso fue un proceso donde primero pusimos una semillita, que empezó a germinar y vimos que esto servía. No nos lanzamos de una, fue surgiendo. Al principio, éramos vendedores, diseñadores, administración, todo junto. No había roles, porque no teníamos capital, pero siempre tuvimos la visión de pensar un pasito más adelante y proyectarnos.

—¿Qué aprendieron en el camino como emprendedores?
—Aprendimos a valorar al emprendedor. Nosotros estábamos en una posición cómoda de empleados y muchas veces no se ven los sacrificios, todo lo que tiene que hacer un emprendedor para llevar a cabo un negocio. No hay días libres, no hay horas, no hay libertad. Nosotros habíamos sido padres de una nena y trabajábamos todos los días de 10 (de la mañana) a 11 de la noche. Yo trabajé hasta la semana 42 de embarazo. Recién desde hace un año y medio volvemos a casa en un horario decente, aunque muchas veces nos encuentra trabajando y hablando hasta tarde en la noche, pero por lo menos lo hacemos desde casa y tenemos a la familia con nosotros.
Los padres de Javier han sido un apoyo fundamental; sin ellos no hubiéramos podido hacer ni la mitad de lo que hacemos hoy. Uruguay es muy difícil para tener una marca de nicho. Si sos una marca para todo el mundo es mucho más fácil. Pero haber nacido del campo y de un deporte puntual como el raid hizo que no fuera fácil el camino, aunque sí muy gratificante. Cada logro se vive con mucho amor. Por ejemplo, la primera vez que vimos un pegotín nuestro en Montevideo no podíamos creerlo. Estábamos en el auto y gritábamos. Cuando veo en la calle gente usando la marca digo ‘vamos bien’.

—En los últimos años se ha visto una tendencia de marcas de indumentaria con estilo rural ganando presencia en Montevideo. ¿Cómo ve esa competencia creciente?
—Para mí toda la competencia es sana y te impulsa a hacer más estrategias, a tener otro tipo de productos, a buscar diferenciarte. Te impulsa y te va llevando a más. Por otra parte, esa mayor competencia ha hecho que se ponga «de moda» esta categoría. Cuando empezamos había pocas marcas y lo que hacían era muy básico: chaleco, campera y camisa. Ahora el concepto tiene «moda», entonces eso ha potenciado y hace que la gente use las prendas en más ocasiones.

—El mercado también cuenta con una fuerte presencia de jugadores internacionales. ¿Cómo compiten en ese caso?
—Por un lado, desde el primer día apuntamos a que el producto sea bueno. Pero, además, nuestra marca es distinta; tiene un alma, un corazón, una identidad y la gente se siente parte de eso. Es la gran fortaleza de la marca y la diferencia con las demás: el pertenecer. Por ejemplo, hace unos años nos llegaron imágenes de personas que se tatuaron el logo. Una locura.

—¿Cómo definirían al público de la marca?
—En redes tenemos un público muy joven, pero cuando estuve trabajando en la tienda de Punta Carretas para el Día de la Madre me sorprendió ver a muchas mujeres y hombres de mediana edad en adelante. No sabía que llegábamos tanto a ese segmento. También tenemos niños que quieren vestir la marca, porque es muy cercana, genera mucha pertenencia y pasión, entonces no pasa desapercibida. El público mayoritario es del interior, y en Montevideo venimos creciendo en el último tiempo, incluso más de lo que pensábamos. Diría que el sector principal va de 25 a 50 años más o menos.

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María Laura Arismendi y Javier Iglesias, directores de Raidistas.
LEO MAINE

—¿Cómo se compone la estructura comercial de Raidistas?
—Hoy tenemos más de 70 puntos de venta en el interior, que son multimarcas. Después, tenemos franquicias exclusivas en Punta Carretas, San José, Melo, Rocha y Las Piedras. Y, por otra parte, tenemos el e-commerce.

—¿Tienen planes para crecer en locales?
—Sí. Uno de los proyectos que tenemos es expandirnos con locales propios en Uruguay. A futuro nos vemos llevando la marca al exterior.

—¿A qué mercado les interesa llevar este concepto?
—No quiero avivar a otros (risas), pero lo tengo pensado. Hay mucho gaucho en la región. Además, sabemos que es una marca que gusta mucho y que la piden desde el exterior. Hay que encontrar los socios y hacerse fuerte. Por ahora estamos avanzando, pero sin fecha. Te aseguro que cualquier emprendedor siempre va a querer (salir al exterior) y más en Uruguay, que es tan chiquito. Es un país lindo, pero muy difícil. Somos pocos.

—¿Qué relevancia tiene el e-commerce para la empresa?
—No es una marca que la gente elige por el e-commerce; primero la van a buscar a los puntos de venta. Hoy en día ese canal no llega quizás al 5%, pero viene creciendo año a año. La gente que compra (en general) por e-commerce pero no conoce la marca, la descubre ahí. Incluso nosotros no estamos en todo el país, entonces es una vidriera más para llegar a donde no estamos. Me parece un buen lugar para mostrar el catalogo de todo lo que tenés. Tenemos una colección muy amplia, muy grande y tenerla ahí nos permite que la gente se sorprenda de las cosas que estamos haciendo. También pasa que hay personas que no conocen la marca y nos dicen: ‘pensé que solo tenían ropa de campo’. Y, en realidad, la esencia es esa, pero tenemos muchísimo más. Siempre bromeo que visto la «china» para el campo y después para que salga a bailar de noche. Ese ha sido el concepto más difícil de romper. Primero fue salir del ámbito del raid y llegar al mundo del caballo, el mundo del campo y eso ya lo hemos logrado. Lo otro es romper con eso de pensar «campo-bombacha».

—¿Cuál es el producto estrella de la marca?
—Desde el día uno es la campera impermeable que usa la gente para el raid. Esa prenda tiene las tres B -bueno, bonito y barato-; no tiene competencia. Se mantiene en el tiempo.

—¿Cómo viene la evolución de las ventas?
—En 2025 crecimos un 15% o 20% con respecto a 2024. Es mucho.

Cifras del negocio

20%: Es el nivel de crecimiento que registraron las ventas de la marca en 2025 en comparación con 2024. Más del 95% del negocio se canaliza a través de los locales; el resto corresponde al e-commerce.

75: Es el total de puntos de venta que conforman la red comercial de Raidistas. Del total, la compañía tiene presencia en 70 locales multimarca, mientras que otros cinco son franquicias.

Apuntes de carrera

2015: Arismendi y su esposo, Javier Iglesias, crearon el primer logo de la marca y lo comercializaron como pegotín en un raid celebrado en Zapicán, Lavalleja.

2016: Los emprendedores alquilaron su actual depósito en la zona del Buceo, una decisión que acompañó el crecimiento de la marca en su desarrollo en el sector textil.

2017: Raidistas inauguró su primera franquicia, en San José. Luego siguieron a otros departamentos como Montevideo, Cerro Largo, Rocha y Canelones.

2018: La empresa participó por primera vez de la Expo Prado, la principal feria ganadera y agroindustrial del país, donde montó un espacio propio con sus productos.

—El crecimiento de la economía uruguaya se viene desacelerando en los últimos meses. ¿Lo notan en el ritmo del consumo?
—Sí. Desde octubre del año pasado ha habido un freno importante. Lo he hablado con colegas y personas de otros rubros y se nota. La diferencia es que a nosotros el clima nos ayuda mucho, entonces este empuje de frío hace que la venta crezca, aunque con estas temperaturas y otra fuerza económica la venta sería más alta. Igual, no nos podemos quejar, porque la gente nos sigue eligiendo y cada día más.

—¿Cómo está configurado el proceso de producción? ¿Hay algo de origen local?
—Hoy en Uruguay producimos lo que es lana artesanal y jeans. El resto viene de Oriente o Brasil.

¿Es viable pensar en una reactivación de la industria textil uruguaya o los costos lo hacen imposible?
—Cuando nosotros llegamos al mercado se daba la caída de los talleres en Uruguay, que muchos producían para el exterior. No sé qué tiene que pasar para que eso vuelva. Pero siempre van a surgir marcas. La cantidad que nacen cada año es impresionante, y todos esos emprendimientos necesitan talleres y telas a nivel local. En general, todos arrancamos de abajo, y para arrancar de abajo tenés que producir localmente. Por eso creo que siempre va a haber algo de industria nacional. Claro, no a la escala que hubo en otro momento.

Alianzas de marca con «esencia» y sin olvidar las raíces

—La marca tiene una fuerte conexión con el campo, por ejemplo a través de alianzas con eventos como la Patria Gaucha. ¿Cómo trabajan el vínculo con el consumidor?
—Es un trabajo en equipo en el que siempre tratamos que cualquier asociación tenga nuestra esencia y los valores de la marca estén súper bien representados. Y siempre se da naturalmente esa cosa de emprendimiento y familiaridad que tuvo la marca en sus inicios. Por ejemplo, muchas veces se comienza un acuerdo con una persona y termina siendo un amigo. Cuando hacemos eventos en la Patria Gaucha, Expo Prado u otros lugares, siempre tratamos que la esencia esté presente, así como nuestros valores y fundamentos, que son la amistad, la confianza, la camaradería, el sentirse a gusto y la pertenencia. Si hacemos un asado, compartimos con quien nos visita, también lo acercamos a un artista para sacarse una foto y conversar. La gente percibe eso, lo ve y por eso consume. A veces no elige por precio, sino por la identificación con la marca. Dentro de ese crecimiento buscamos también que, aunque la marca tiene productos más urbanos, la gente sienta que Raidistas no se olvidó de dónde viene.

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