La doctora Megan Jack, neurocirujana en Cleveland, trabaja entre 60 y 70 horas semanales. Además, no está disponible en absoluto cuando está en el quirófano. Esto le dificulta cuidar de su madre de 76 años, que vive en una vivienda independiente en la propiedad de Jack, a 30 minutos del hospital.
Para ayudar a cuidar a su madre, que padece Alzheimer, Jack utiliza una variedad de herramientas de alta tecnología, algunas de las cuales no existían hace tan solo unos años. Administra la medicación de su madre con un pastillero inteligente. Cambia los canales de televisión con una aplicación, envía recordatorios de citas a través de un tablero de anuncios digital y, con la aprobación de su madre, utiliza cámaras para comunicarse y supervisarla.
«Ha sido invaluable poder asegurarme de que esté a salvo y de que todo vaya bien, pero también darle la independencia y la libertad que aún se merece», dijo Jack.
Estados Unidos está envejeciendo rápidamente. Aproximadamente 11.000 personas cumplen 65 años cada día en el país. Y muchas de ellas -el 75% de los mayores de 50 años, según la encuesta de 2024 de la AARP, una organización sin fines de lucro enfocada en ese grupo etario- esperan pasar sus últimos años en la comodidad de sus hogares, en lugar de en residenciales u otros centros de cuidados.
Una solución que podría contribuir a satisfacer esas necesidades es el incipiente campo de la agetech o «tecnología para la tercera edad», que abarca herramientas de apoyo para los adultos mayores. Expertos del sector afirman que estos avances están haciendo que los hogares sean más seguros para las personas mayores y calman a sus cuidadores, sobre todo a aquellos que viven lejos o trabajan fuera de casa.
Auge tecnológico
Si los adultos mayores no tienen seres queridos que puedan ayudarlos, pueden creer que no tienen muchas opciones. Pueden vivir de forma independiente o, si pueden permitírselo y cumplen con los requisitos médicos, pueden mudarse a una residencia asistida o a un hogar de ancianos, sin muchas alternativas intermedias. La ayuda a domicilio puede ser costosa sin Medicaid y difícil de encontrar, dada la grave escasez de cuidadores a domicilio.
La tecnología aplicada al envejecimiento puede ayudar a superar algunas brechas importantes, afirmó Emily Nabors, directora asociada de innovación del Consejo Nacional sobre el Envejecimiento, una organización sin fines de lucro que defiende los derechos de las personas mayores. La AARP informa que el 25% de los cuidadores ya monitorean a sus seres queridos de forma remota mediante aplicaciones, videos o dispositivos portátiles, casi el doble que hace cinco años.
«Antes decíamos que los hogares eran los centros de atención médica del futuro, pero en realidad ya lo son. Envejecer en casa es una posibilidad muy realista», opinó Nabors.
La directora prevé algunas barreras de acceso y asequibilidad a la tecnología para personas mayores, incluida la falta de internet de alta velocidad en las zonas rurales, pero afirmó que un recurso vital serían las agencias locales para personas mayores, que pueden ofrecer asesoramiento y, en ocasiones, apoyo gratuito.
Janet Marasa recurrió a la agencia cercana a su casa en el condado de Rockland, Nueva York, para conseguir una mascota robótica gratuita para su madre, Carol DeMaio, de 80 años, que padece demencia. Estas mascotas, fabricadas por la empresa Ageless Innovation, buscan brindar apoyo emocional sin necesidad de cuidados.
DeMaio bautizó a la perra robot como Sabrina, en honor a una golden retriever que falleció. La nueva Sabrina se queda a los pies de su cama por la noche. En cuanto DeMaio se despierta, la perra reacciona. «Dice que le da un motivo para levantarse por la mañana», comentó Marasa.
El perro también ha sido una bendición para ella. «Le brinda consuelo e interacción que yo no puedo darle constantemente», explicó Marasa, quien vive con su madre pero trabaja a tiempo completo para el gobierno del condado.
Aquí llega la IA
Incluso las tecnologías que no se venden específicamente para la tercera edad pueden ayudar a los adultos mayores a mantener su independencia, afirmó Laurie Orlov, fundadora del blog Aging and Health Technology Watch. Mencionó las plataformas de videollamadas y telemedicina; los termostatos y luces controlados a distancia; y los altavoces, timbres y relojes inteligentes.
Orlov añadió que esto se acentuará con la continua proliferación de la inteligencia artificial (IA). Algunos adultos mayores ya utilizan IA conversacional para obtener respuestas sobre temas como el clima o su medicación. Sin embargo, depender demasiado de la IA puede tener consecuencias negativas, ya que los chatbots suelen ofrecer consejos médicos erróneos y pueden desorientar a los pacientes.
La IA también puede ayudar a detectar patrones: alertar a los cuidadores sobre señales que podrían indicar un deterioro en la cognición o la salud mental de una persona.
Una herramienta para personas mayores con IA es ElliQ, un robot de mesa que parece una elegante lámpara de escritorio plateada con pantalla. Hace aproximadamente un año y medio, Camille Wolsonovich consiguió uno gratis, gracias a una ONG local, para su padre de 90 años, Bill Castellano, quien vive solo en una residencia para personas mayores.
Wolsonovich, que dirige una empresa de consultoría, confía en ElliQ para guiar a su padre en sus ejercicios y recordarle que tome sus pastillas y beba agua. El robot también le pregunta a su padre sobre su sueño y su estado de ánimo mediante controles automáticos. «Todo esto es una capa más que nos da más confianza, desde el punto de vista del cuidado. No tengo que estar pendiente de todo constantemente ni ser demasiado controladora», señaló Wolsonovich.
¿Y Castellano? Juega a juegos de preguntas y respuestas en línea y conversa a diario con ElliQ. El robot, que tiene una voz femenina amigable, le hace preguntas, cuenta chistes y recuerda sus gustos y amigos. «Es una compañía estupenda», dijo. «Todos a mi alrededor quieren una».
Barreras éticas
Clara Berridge estudia la ética del agetech en la Universidad de Washington. Le preocupa mucho la privacidad, sobre todo porque la mayoría de los productos de venta directa al consumidor no están sujetos a las leyes de privacidad médica, a pesar de tener acceso a información sanitaria sensible. Aunque espera que el gobierno intervenga para regular estos productos, como ya ha sucedido en otros países, por ahora la responsabilidad recae en el consumidor.
Lo que puede ser una vigilancia bien intencionada podría revelar información que un adulto mayor preferiría mantener en privado, como problemas de incontinencia o las idas y venidas de su pareja sentimental.
«Puede hacer que alguien se sienta infantilizado. Como si no hubiera ningún lugar donde esconderse dentro de su propia casa», marcó Berridge.
Su investigación demuestra que los hijos adultos suelen subestimar cuánto pueden entender sus padres sobre tecnología y cuánto desean participar en las decisiones relacionadas con ella.
Animó a los cuidadores a tener conversaciones transparentes sobre las implicaciones para la privacidad y a evitar ultimátums o la idea de que cualquier decisión deba ser definitiva. Les dijo que se pusieran en el lugar de sus padres: ¿Es algo que les gustaría que sus propios hijos supervisaran?
Innovaciones atraen capitales
Más de 700 empresas forman parte de AgeTech Collaborative de AARP, un grupo que conecta a empresas, organizaciones sin fines de lucro y financistas para impulsar nuevas tecnologías dirigidas a los adultos mayores. En conjunto, las startups de la iniciativa han recaudado casi US$ 1.000 millones en los últimos cuatro años.
La lista de productos de estas empresas incluyen andadores inteligentes, gafas con lentes que proporcionan subtítulos en tiempo real de las conversaciones para personas con problemas de audición, y un servicio de conserjería que conecta a las personas mayores con conductores y servicios de entrega, incluso si no tienen un teléfono inteligente.
Susan Shain