La economía no crece, ni crecerá lo proyectado

Ante esta política monetaria más expansiva y una fiscal expansiva por el lado del gasto y contractiva por el lado de la mayor carga tributaria como se presenta ahora, ¿es posible esperar que la economía crezca 2,2% en 2026?

Conferencia de Presidencia por reestructuracion de deuda del Ferrocarril Central /
El presidente de la República, Yamandú Orsi junto al ministro de Economía, Gabriel Oddone.
Foto: Darwin Borrelli/Archivo El Pais

Realizar proyecciones macroeconómicas es sumamente difícil. El problema central de la macroeconomía es solucionar desequilibrios de naturaleza interna y de naturaleza externa. Los primeros se refieren al comportamiento no deseado de la producción de bienes y de servicios (PIB) —estancada, en recesión o sobre expansión— y a cuando existe inflación o deflación del nivel general de precios. Los problemas de naturaleza externa se asocian bajo ciertas condiciones —tipo de cambio fijo—, a déficits de la balanza de pagos —pérdida de reservas internacionales del Banco Central (BCU)—, o a superávits —ganancia de reservas internacionales del BCU—, y, bajo otras condiciones —tipo de cambio variable—, se asocia a déficits o superávits en el comercio exterior de bienes y de servicios.

Esos problemas pueden tener origen en la combinación de políticas macroeconómicas que se emplean, en decisiones estrictamente políticas desacertadas, en factores externos mundiales y regionales, en el nivel de los precios internacionales de los productos exportables e importables o en otros factores exógenos, como sequía, pandemia, etc.. Detectados alguno de estos problemas, la conducción económica y monetaria de un país decide su corrección modificando las políticas macroeconómicas en aplicación —la monetaria y la fiscal— y puede, asimismo, modificar el sistema de tipo de cambio —fijo o flotante— o bajo empleo. Cada una de esas políticas tiene sus instrumentos. La fiscal tiene a la política tributaria y a la de gasto público y la monetaria emplea las operaciones de mercado abierto para aumentar o disminuir la cantidad de dinero en circulación, con el uso bajista o alcista de una tasa de interés de referencia.

Como se puede inferir de lo hasta aquí señalado, realizar proyecciones macroeconómicas es un trabajo difícil, pues implica estimar las variables que rigen la actividad económica de un país y, como lo muestra la evidencia, de la casi totalidad de las experiencias de proyecciones de corto plazo, sus resultados no son los inicialmente buscados.

Ejemplo local

Un ejemplo es el caso de nuestro país. Hace seis meses el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dio a conocer las perspectivas macroeconómicas para 2025: se proyectó un crecimiento del PIB de 2,6%, una inflación 4,7% y un tipo de cambio en 41.50 pesos por dólar. Desde marzo hasta setiembre, para lograr esos resultados el Banco Central mantuvo una política monetaria contractiva y el MEF logró un aumento presupuestal para el gasto público —política fiscal expansiva— y aumentó una serie de tributos —política fiscal contractiva—. Hoy no se cuenta con los resultados obtenidos en relación con los objetivos señalados, pero las estimaciones del crecimiento del PIB para todo 2025 —que se conocerán en marzo—, apuntan tanto por el lado de analistas, expertos consultados por el gobierno, organismos internacionales y otras instituciones por el estilo, a una tasa del orden de 1,7-1,8%. La realidad nos muestra además, que la política monetaria contractiva en 2025 provocó una caída de la inflación por debajo de la proyección para el año y, una disminución del tipo de cambio que le ubicó en diciembre casi 9% por debajo del proyectado.

El 2026

La conducción económica se enfrenta ahora en 2026 con dos claros desequilibrios macroeconómicos de acuerdo con lo expresado por sus integrantes: un PIB a mejorar sensiblemente y una inflación a aumentar (¿?) y, además, tiene como objetivo mejorar el tipo de cambio. Para ello, hace ya un par de semanas, la política monetaria pasó a ser más expansiva, lo que ha llevado a una leve apreciación del tipo de cambio que junto a ajustes microeconómicos (¿?) no muy importantes, busca aumentar la competitividad de la producción transable de acuerdo con la primera mención oficial que ella es baja y conspira contra la producción transable

La medida que el BCU tomó, de pasar de una política monetaria contractiva a una expansiva como señalara su presidente hace unas semanas, es un reconocimiento de que el causante del problema de una menor inflación a la deseada y de un tipo de cambio sensiblemente menor al esperado ha sido el corolario contractivo de la actitud bancocentralista por él defendida en numerosas ocasiones, indicando que el problema de la baja competitividad se debía solucionar internamente a nivel empresarial. Ante esta política monetaria más expansiva y una fiscal expansiva por el lado del gasto y contractiva por el lado de la mayor carga tributaria como se presenta ahora, ¿es posible esperar que la economía crezca 2,2% en 2026? ¿Qué la inflación sea 4.1% este año? ¿Y que el tipo de cambio sea 41.81 pesos por dólar al finalizar 2026? En todos estos casos, según las proyecciones aún vigentes.

La política monetaria más expansiva al bajar la tasa de interés tiende a mejorar la actividad productiva y a aumentar la inflación pero, por otro lado, el efecto contractivo neto de la política fiscal resultado de lo restrictivo de la mayor presión tributaria sobre lo poco expansivo del efecto multiplicador del mayor gasto y, los ajustes salariales mayores que la inflación previstos en las proyecciones de la autoridad económica, mantendrán los desequilibrios actuales: bajo crecimiento, menor que el proyectado y no superior al 1% en 2026 y una inflación que se mantendrá baja pero por encima de la actual y probablemente que la esperada oficialmente. Además, un tipo de cambio que seguirá muy por debajo del proyectado oficialmente para este año.

Sin la influencia de factores exógenos o del exterior, se debería esperar, aunque es difícil, un cambio importante de la combinación de políticas que se usan en la actualidad y que mejoren los resultados comentados. Veremos más adelante.

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