Argentina-EE.UU.: los detalles de un acuerdo “positivo” de comercio e inversiones, pero con “puertas abiertas”

A juicio del experto, es un acuerdo entre dos gobiernos, que puede ser modificado, mejorado o reducido en la medida en que las partes lo consideren.

Elizondo 1.jpg.jpeg
Marcelo Elizondo, economista, especializado en comercio y negocios internacionales.

El acuerdo de comercio e inversiones entre Estados Unidos y Argentinaes “muy positivo” para el país sudamericano, y no contiene “desequilibrios” a favor de EE.UU., según el economista especializado en comercio Marcelo Elizondo. De todos modos, el experto admite que “no es un acuerdo permanente”. Sostiene que hay muchas “normas abiertas” que dependerán de “las coincidencias” entre los gobiernos. “Es un riesgo”, admitió. Entre las disposiciones “abiertas” están las relacionadas con China, aunque no lo establezca directamente. Elizondo describe que el objetivo principal por el acuerdo, de parte de Estados Unidos, está en el comercio e inversión de minerales críticos y energía. Considera que Argentina obtiene beneficios importantes en materia de intercambio comercial e inversiones, y reconoce que puede no ser “una noticia agradable” para el Mercosur. El acuerdo entre Argentina y EE.UU. no se debe comparar con el tratado que se firmó entre Mercosur y UE. La flexibilización “de hecho” que se está dando en el bloque, “y que es positiva”, debería, a juicio de Elizondo, legitimarse con una actualización normativa del bloque. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo definiría el acuerdo firmado entre Argentina y el Mercosur?

—Es un acuerdo bilateral de comercio e inversiones, más acotado que un Tratado de Libre Comercio, claramente. Desde el punto de vista comercial tiene reducciones arancelarias previstas en varias posiciones. Estados Unidos se compromete a reducir 1 .670 posiciones arancelarias y Argentina a reducir 210. EE.UU. además se compromete a poner para todo el resto de las posiciones arancelarias un tope del 10%, salvo alguna excepción puntual, como el acero y el aluminio.

También hay muchas normas no arancelarias, en las cuales las partes se comprometen a armonizar, a estandarizar de manera conjunta y a facilitar el comercio, reduciendo burocracia y diversos trámites. Y hay un compromiso a fomentar las inversiones.

—Si uno observa cuantitativamente los ítems, parecería que Argentina asume un número mayor de compromisos…

—Yo no creo que haya desequilibrio. La reducción de posiciones arancelarias a cero a la que se compromete EE.UU. es mayor que la comprometida por Argentina. Incluso en cuento a la cuota para las exportaciones de carne es por un año, pero renovable. No es un tratado de libre comercio que establece condiciones para el futuro de manera permanente. Es un acuerdo comercial entre los dos gobiernos y siempre puede ser modificado.

Sí me parece razonable que la Argentina se comprometa a modificar más cosas que Estados Unidos en temas no arancelarios, porque Argentina viene de ser una economía muy cerrada, aislada del mundo, con muchos menos estándares, normas, modificaciones, cumplimiento de requisitos. Entonces, es lógico que se comprometa, por ejemplo, a adecuar su legislación de patentes, adhiriendo al Tratado Internacional de Cooperación en materia de patentes, que Estados Unidos ya ha adherido.

Pero me parece que es bastante equilibrado. De hecho, hay un trabajo de The Economist que dice que Gran Bretaña y Argentina son los dos países que mejores acuerdos para sus intereses llegaron a obtener con Estados Unidos en las negociaciones varias que Estados Unidos ha tenido con distintos mercados.

—¿Es un paso que cambia la realidad de Argentina?

— Argentina está llevando adelante una política de apertura desde que asumió el gobierno del presidente Milei. Una política que tiene tres grandes pilares, la estabilización macroeconómica, la desregulación y la apertura. Y la apertura se viabiliza a través de la reducción de aranceles, la supresión del impuesto país, la eliminación de prohibiciones al comercio internacional. También Argentina es parte, del acuerdo Mercosur-UE y Mercosur-EFTA, por lo que yo creo que el acuerdo con EE.UU. es un peldaño más en una política de apertura. Si bien Argentina tiene un alineamiento geopolítico internacional con Estados Unidos, en términos vinculación de negocios a nivel internacional, creo que está llevando una política de apertura amplia y no exclusivamente referida a Estados Unidos. Este pacto es un eslabón importante, pero es un eslabón en una cadena.

Milei, Trump y Karina Milei.jpg
Javier Milei, Donald Trump y Karina Milei.
Foto: Presidencia argentina

—En la lista de bienes en las que EE.UU. reduce los aranceles, ¿están los productos esenciales que Argentina exporta?

—Hay mucho de lo que Argentina vende. Estados Unidos es para Argentina es el tercer mercado para las exportaciones de bienes. Pero si se suman también las exportaciones de servicios, entonces Estados Unidos pasa a ser el segundo mayor mercado para Argentina, superando a China y por detrás de Brasil. Y esos US$ 8.500 millones de exportaciones a EE.UU. están compuestos por metales, energía, algunos alimentos elaborados, otros que se exportan con menor intensidad, como los vinos, por ejemplo. La mayoría de todo eso está incluido en el pacto bilateral.

Acá hay que considerar dos cosas, primero las reducciones a las cuales se compromete Estados Unidos, y segundo que además Estados Unidos ha subido aranceles en relación a terceros, lo cual le permite a la Argentina ganar una competitividad, incluso en aquello que no está previsto que sea de reducción a cero, cuando se pone el techo de 10%, también ahí en muchos casos es más competitiva que otros que tienen que pagar aranceles más altos.

—¿Qué se incluye en materia de servicios?

—Están considerados la economía del conocimiento, los servicios basados en la tecnología, así como la armonización y estandarización y el establecimiento de normas comunes para facilitar el intercambio entre las partes, por ejemplo, en términos de protección de datos.

—En relación a la cuota por carne bovina por un año y renovable. ¿Qué condiciones deben cumplirse para esa renovación?

—Que las partes vuelvan a convenirlo. No están escritas las condiciones. Eso sí, hay que ver Argentina es si está en condiciones de cumplir el abastecimiento de semejante oferta. Hoy tiene un cupo de 20.000 toneladas y pasa a 100.000.

—En cuanto a la inversión y explotación de recursos naturales, ¿cuál es el alcance del acuerdo?

—Hay muchas normas del tratado que son abiertas, que en realidad deberán ser completadas, concretadas, a través de disposiciones posteriores que tendrán que dictar los países.

Mi impresión es que este pacto tiene por objetivo, y lo dice expresamente, el fomento de inversiones de los Estados Unidos en Argentina para la explotación de minerales críticos, incluyendo tierras raras, o de energía. Y que lo que se está buscando es el aliento a inversión norteamericana para que incluso después se pueda abastecer a Estados Unidos en esos rubros.

—¿Cuál es el acuerdo en torno a acero y aluminio?

—Acero y aluminio tienen un arancel especial más alto, Y lo único que dice el acuerdo es que el gobierno de Estados Unidos se compromete a revisarlo en adelante. No hay un plazo de tiempo, ni hay una alícuota específica a la cual se compromete a reducir EE.UU.

—El acuerdo es parte del acercamiento geopolítico de Milei hacia Estados Unidos…

—Sí, definitivamente. Ha habido muchos gestos bilaterales en los últimos meses. Esto comenzó en la primera parte del año pasado, cuando Estados Unidos intervino dentro del Fondo Monetario para favorecer a la Argentina, para que se renegocie el acuerdo entre ambos países. Continuó con el swap por US$ 20.000 millones que el Departamento del Tesoro concedió a la Argentina, en un momento en que había incertidumbre cambiaria. Siguió con la intervención efectiva que el Departamento del Tesoro hizo en el mercado cambiario, vendiendo dólares y comprando pesos antes de las elecciones legislativas de octubre, en las que había un proceso de desconfianza y de temor que generaba nerviosismo cambiario.

Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, junto al ministro de Economía argentino, Luis Caputo.
Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, junto al ministro de Economía argentino, Luis Caputo.
Foto: @SecScottBessent

Continuó con un acuerdo que pocos días antes del pacto comercial firmó el canciller argentino Pablo Quirno en Estados Unidos para un compromiso especial de explotación de tierras raras y minerales críticos de manera conjunta. Sigue por este pacto comercial, que es una parte en un conjunto, no es un hecho aislado.

—Un acuerdo abierto de estas características y basado en esa familiaridad geopolítica de ambas administraciones, puede desarticularse ante un cambio de prioridades o de gobiernos…

—Es un riesgo, claro, porque es un pacto con menos solidez institucional que si fuese un tratado de libre comercio. Igual en la Argentina el gobierno lo ha enviado al Congreso para que lo apruebe, en cuyo caso va a tener una validez legal muy superior a la que va a tener en los Estados Unidos, donde entiendo, el presidente Trump no tiene previsto enviar al Congreso este tipo de pactos. No solamente el acuerdo con Estados Unidos, sino todos los acuerdos bilaterales que está obteniendo con otros mercados.

Este pacto tiene muchas disposiciones abiertas, a decisiones que los gobiernos podrán tomar después para acrecentar la integración o incluso para disminuirla; dependerá de cómo continúe la evolución de este pacto.

—Estados Unidos plantea algunas condiciones relacionadas sobre todo con aquellos países que no respetan las mejores prácticas mercantiles. ¿A qué se compromete Argentina en este acuerdo?

—Bueno, esa es una de esas normas abiertas que tiene el acuerdo. Dentro de la enorme cantidad de disposiciones del pacto, hay más de una consideración en la cual los dos países, pero obviamente en particular Argentina, se comprometen a actuar en conjunto, en asociación, combatiendo las prácticas desleales y no mercantiles. No es mucho más que eso lo que dice.

No está mencionado China, pero claramente uno infiere que está allí, porque EE.UU. ha manifestado sus preocupaciones por algunas prácticas que tiene China en materia productiva. Veremos cómo se conjuga con el futuro. Mientras tanto, Milei dice que continuará impulsando el comercio bilateral con China, que sigue creciendo.

—Cuando Argentina otorga cuotas arancel cero a Estados Unidos, ¿hay una perforación al arancel externo común del Mercosur?

—De acuerdo, y es complejo de interpretar. El Mercosur, en junio pasado, autorizó a los países del bloque a tener política arancelaria autónoma fuera del arancel externo común en hasta 150 posiciones arancelarias. Argentina dice que ha actuado dentro de esta autorización que el Mercosur le concede, por lo tanto que hay una perforación del arancel externo común que está dentro de lo pautado y previsto. Es cierto que aquella autorización de 150 posiciones arancelarias para ser manejadas con autonomía, el Mercosur la concedió por insistencia de la Argentina, que ya en ese momento estaba negociando con Estados Unidos.

Más allá de lo legal, desde el punto de vista político, está claro que para el Mercosur no es una noticia muy agradable, sobre todo para Brasil. Lamentablemente el Mercosur tiene hoy el 40% de todo el nomenclador arancelario con excepciones. El AEC es cada vez menos común. Ha habido antecedentes de países que se han tomado la atribución de manejar autónomamente aranceles por fuera de la letra y el espíritu del bloque.

—¿Podría reclamarse hipotéticamente por otros países los beneficios de la nación más favorecida?

—El mundo está abandonando la globalización universal e indiscriminada y yendo pactos bilaterales muy discriminatorios, integrando economías entre sí a través de tratados y discriminando a los que quedan fuera de esos pactos, en lo que se conoce como friendshoring. Esto está pasando con todos los acuerdos que Estados Unidos está celebrando con distintos mercados. Claramente lo que estamos viendo con este friendshoring en el mundo es que la idea de la nación más favorecida está perdiendo vigencia, como la mayoría de los principios de la Organización Mundial de Comercio (OMC), lamentablemente. Lo que tenemos hoy es que la OMC es un organismo inerte que no tiene capacidad de imponer sus reglas y de controlar para cuando esas reglas no tienen vigencia. Yo creo que, en simultáneo, deberíamos abogar por un fortalecimiento de la OMC como entidad que tendrá que modernizarse. Mientras tanto, el mundo del friendshoring es el de una internacionalidad discriminativa.

—No se pierde comercio, pero se vuelve selectivo…

—No hay desinternacionalización de la economía internacional. Si uno mira la suma de todas las exportaciones de todos los países del mundo, el año pasado, llegaron al récord de US$ 35 billones de acuerdo a la Unctad. Nunca el mundo exportó tanto como el año pasado, pese a todas las dificultades, obstáculos e impedimentos. Lo que está creciendo es el comercio entre aliados.

—El acuerdo configura una demostración más de la flexibilización del Mercosur, por la vía de los hechos…

—Estoy de acuerdo, está flexibilizándose y hay un espíritu de flexibilización, reclamado con anterioridad por Bolsonaro y también Luis Lacalle Pou, entre otros. Es cierto que la flexibilización es una necesidad, pero lo que está ocurriendo en los hechos, que está bien que ocurra, debería ser convalidado por una actualización normativa.

—¿Se puede comparar, con la mirada argentina, el acuerdo con EE.UU. con el acuerdo Mercosur-UE?

—No son comparables. Con la Unión Europea es un acuerdo mucho más grande, que abarca el 90% del comercio bilateral, con una enorme cantidad normas, instituciones, disposiciones.

Pero yo diría que el Mercosur está ante distintos procesos, uno de ellos es el acuerdo con la UE que representa un cambio en la matriz del bloque. El Mercosur fue concebido hace más de 30 años como pacto de integración de los cuatro socios fundadores hacia adentro. Y hoy no tiene mayor cantidad de acuerdos hacia terceros mercados, solo algunos pocos y de poca relevancia. Si uno mide el ratio exportaciones PIB en todo el Mercosur, es de aproximadamente 15%, es mucho más bajo que el promedio del ratio de exportaciones PIB en los 20 principales bloques de integración que hay en el mundo, que da 33%. El Mercosur es un bloque cerrado, endocéntrico, y el acuerdo con la Unión Europea cambia esa matriz.

Y otro cambio es el que provoca el acuerdo de Argentina con Estados Unidos, no solamente por el pacto en sí, sino porque es la primera vez que un miembro del Mercosur celebra un acuerdo bilateral con una economía importante por afuera del bloque. Y probablemente, también esa sea una modificación en términos de ir instaurando una flexibilización, que quizás será imitada por los otros socios.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar