El pasado 10 de julio, los Rolling Stones lanzaron Foreign Tongues, su vigésimo séptimo álbum de estudio. Entre los créditos, el nombre de Steve Winwood atrajo miradas de los seguidores del rock británico. El talentoso músico de Birmingham no fue un invitado pasajero: aportó su inconfundible sonido de órgano Hammond y piano en varias canciones, convirtiéndose en un elemento destacable del disco de sus ancianas Majestades Satánicas. Esta colaboración era previsible para quienes siguen la trayectoria del rock inglés, ya que Winwood ha compartido escenarios, estudios de grabación y una amistad duradera con los Stones durante más de seis décadas.
La conexión se empezó a tejer incluso antes de este álbum. En 2023, durante la producción del disco anterior de los Rolling, Hackney Diamonds, Ronnie Wood contactó a Winwood para invitarlo al estudio. Aunque aquella ocasión no resultó en una grabación formal, sirvió para reavivar una relación que se remonta a los fundamentos del rhythm and blues en el Reino Unido. Así lo recordó el propio Winwood en una entrevista con el medio Uncut: “Ronnie me llamó y me dijo que estaban grabando. Fui al estudio y fue estupendo volver a verlos”.
Con Foreign Tongues, la invitación fructificó. Mick Jagger le pidió personalmente que tocara en el tema “Jealous Lover”.
“Mick quería que tocara el piano... Después terminé haciendo también algunas partes de Hammond”, explicó el artista. Esta fluidez refleja una relación consolidada donde no se necesitan formalidades: basta con una llamada para reunir a figuras clave de la era dorada del rock.
Por su lado, Jagger resaltó que Winwood fue elegido por su capacidad única para dar textura y alma a las composiciones sin modificar su núcleo. El frontman de los Stones buscaba ese característico “sonido de piano con alma” que Winwood ha cultivado desde su juventud y que ha marcado discos influyentes en la música popular.
Keith Richards también manifestó su aprecio por su viejo amigo. “Conozco a Steve desde que tenía unos 15 años”, rememoró, aludiendo a la vibrante escena musical de principios de los 60 en el Reino Unido, cuando los clubes de Birmingham y Londres eran el caldo de cultivo para jóvenes apasionados por el blues americano.
Niño prodigio
No es sorprendente que Winwood sea tan respetado por los Stones. Pocos músicos han transitado casi toda la historia del rock desde sus comienzos. Nacido el 12 de mayo de 1948 en Birmingham, desde niño mostró dotes prodigiosas para el órgano Hammond y el piano, influenciado por su padre Lawrence y por los sonidos del jazz, blues y soul provenientes de Estados Unidos.
Su irrupción profesional ocurrió en 1963, a los 14 años, al integrarse al Spencer Davis Group. Su voz sorprendentemente madura y su habilidad instrumental fueron clave para el sonido del grupo. El éxito global llegó pronto con singles emblemáticos como “I’m a Man”, “Keep On Running” y, sobre todo, “Gimme Some Lovin’” de 1966, que lo transformaron en estrella. Su registro vocal rasgado y su dominio alterno de distintos instrumentos desconcertaron y cautivaron al público, especialmente en Estados Unidos, durante la “invasión británica”. Estas grabaciones no solo definieron al grupo sino que inspiraron a innumerables bandas posteriores por su energía y fusión de géneros que aún resuenan hoy.
Sin embargo, Winwood siempre buscó nuevos horizontes. A fines de 1967 dejó el Spencer Davis Group para tener mayor libertad creativa y formó Traffic con Dave Mason, Jim Capaldi y Chris Wood. Esta banda desafió las convenciones pop, adentrándose en rock psicodélico, folk, jazz e improvisaciones extensas. Canciones como “Paper Sun”, “Hole in My Shoe”, “Dear Mr. Fantasy” y “The Low Spark of High-Heeled Boys” revelaron a un Winwood maduro como compositor y a un tecladista capaz de crear todo tipo de atmósferas. La crítica lo consagró como uno de los artistas más completos de su generación.
El primer “supergrupo”. Su inquietud lo llevó en 1969 a Blind Faith, el primer supergrupo, convocado por Eric Clapton junto a Ginger Baker y Ric Grech. La expectativa era enorme: su presentación en Hyde Park reunió a cerca de 100.000 personas. Aunque el grupo duró poco, con solo un álbum y una gira, dejó un legado duradero. Winwood aportó piezas clave al cancionero de la historia del rock, como la icónica “Can’t Find My Way Home”.
De regreso en Traffic, la banda alcanzó mayor ambición musical en discos como John Barleycorn Must Die (1970), The Low Spark of High-Heeled Boys (1971) y Shoot Out at the Fantasy Factory (1973). Winwood no solo cantaba y tocaba teclados, sino que manejaba guitarras, bajo y otros instrumentos, creando fusiones que influenciaron a futuras generaciones.
En la década de los 70 inició su camino en solitario con Steve Winwood (1977), más introspectivo. El gran despegue comercial vino en los 80. El tema “While You See a Chance” en 1980 marcó el inicio. El ápice llegó con Back in the High Life (1986), que ganó múltiples Grammys y generó hits como “Higher Love”, número uno en Estados Unidos con coros de Chaka Khan, convirtiéndolo en figura de MTV sin perder sofisticación. El disco Roll With It (1988) reforzó este éxito con el tema titular en las listas y otros clásicos como “Valerie”, “The Finer Things”, “Arc of a Diver” y “Back in the High Life Again”, combinando melodías accesibles y arreglos sofisticados.
Constelación de estrellas
Su legado va más allá de los álbumes propios. Desde joven fue un solicitado músico de sesión en el Reino Unido, apareciendo en trabajos de Jimi Hendrix, George Harrison, Marianne Faithfull, Billy Joel, Tina Turner, James Brown, Sandy Denny, Talk Talk y muchos más.
También destaca su prolongada amistad y colaboración con Eric Clapton, que sobrevivió a Blind Faith y se extendió en giras, grabaciones y eventos como el Crossroads Guitar Festival, donde Winwood ha brillado también con la guitarra, incluso al pararse al lado de un genio de este instrumento como lo es Clapton.
Su habilidad para escuchar y contribuir explica su vigencia a los 78 años. En una industria de egos, Winwood representa elegancia y profesionalismo. No es casual su elección por los Stones. Como dijo en Uncut, las sesiones fueron un reencuentro amistoso, en sintonía con el afecto expresado por Richards y la llamada de Wood.
Su rol en Foreign Tongues no responde a la nostalgia, sino que representa la afirmación contundente de que Steve Winwood sigue siendo uno de los más grandes tecladistas, vocalistas y compositores surgidos del rock británico. Capaz de transitar con maestría del soul al blues, del jazz al pop y del rock progresivo al rhythm and blues, su carrera ilustra como pocas la evolución musical por fuera de las modas y las demandas de la industria.