"Por supuesto que no estaba preparado para esto, porque pensaba que ya era demasiado mayor. Pero no voy a pasar los próximos seis minutos dando las gracias a todo el mundo que aparece en los créditos de la película, aunque ellos saben que los quiero”. Así comenzaba hace una semana su discurso de agradecimiento el sueco Stellan Skarsgård (74 años) al ganar el segundo Globo de Oro de su carrera. Es el primero en cine y se lo llevó como Actor de Reparto por el drama Valor sentimental.
En el film dirigido por el noruego Joaquim Trier que está disponible en la cartelera uruguaya, Stellan encarna a un director de cine, padre de dos hijas a las que dejó de prestarles atención cuando se divorció de la madre de ambas, y que ahora pretende que su hija mayor protagonice su próxima película.
Para Trier, la presencia de Stellan era imprescindible para que la historia funcionara y así se lo hizo saber. El actor le contestó que existía un 90% de posibilidades de que la hiciera. “En realidad sabía que era el 100%, pero quería mantener el suspenso”, confesó con sonrisa pícara el sueco en una entrevista con La Vanguardia en la que también aseguró que este fue “uno de los mejores papeles” de su carrera.
Señaló además que no debió inspirarse en nadie en particular porque le alcanzó con su propia experiencia. Dice ser un obsesivo con su profesión y haber hecho sufrir a su familia por eso (ver recuadro). Incluso lo admitió en el discurso del pasado domingo: “En la película interpreto a un padre que es un mal padre, y mis hijos me han explicado muy bien qué es ser un mal padre”, admitió sin vueltas.
Como dato curioso, puso como condición para aceptar el papel bajarse el sueldo para pagar con ese dinero la comida de todo el equipo, exigiendo que se sirviera en vajilla “de verdad”. O sea “nada de plástico ni bolsas de papel”, demandó. “Eso hace que todo el mundo esté más contento y mejora muchísimo la película”, aseguró a Variety sobre un requisito que viene implementando desde que filmó Insomnia y la pasó mal porque la calidad de la comida lo hizo bajar 8 kilos. Fue ahí que manifestó que no volvería a rodar en Noruega hasta que no dieran un buen almuerzo.
Versátil
Nacido en Gotemburgo, Stellan vivió sus primeros años en la ciudad de Malmö. Debutó en la actuación con 16 años y lo hizo para la televisión, medio con el que hoy no simpatiza mucho a pesar de las satisfacciones que le ha dado. Sin ir más lejos, su primer Globo de Oro lo ganó por la serie de HBO Chernobyl, en la categoría Actor de Reparto. También estuvo nominado al Emmy y obtuvo el Critics Choice Award por ese papel, entre otros reconocimientos.
Pero en general le huye a la pantalla chica. “Es narrativa barata, simplona y de baja calidad. Me deprime verla”, ha afirmado.
La excepción la hizo recientemente con Andor, serie del universo Star Wars a la que el actor no considera “televisión tradicional” y por eso accedió a ser parte de ella.
El sueco se siente mejor haciendo teatro —entre 1972 y 1988 trabajó en el Real Teatro Dramático de Estocolmo— o cine, lugar este último en que ha desarrollado todo tipo de personajes, tanto en su país como fuera de fronteras.
Se lo ha visto en varios films del danés Lars Von Trier (Contra viento y marea, Dogville, Melancolía, Ninfomanía), pero también fue uno de los galanes de Meryl Streep en Mamma mia! o encarnó personajes de sagas taquilleras como Piratas del Caribe (en dos películas) o Duna, y hasta fue integrante del Universo Marvel comenzando por el film Thor.
Vale recordar que su gran despegue en Hollywood se dio con En busca del destino (1997), la película con Robin Williams, Matt Damon y Ben Affleck en la que encarnó al profesor Gerard Lambeau. Mientras que en su país estuvo en Los hombres que no amaban a las mujeres, de la famosa saga Millennium.
Stellan no es de los que mandan decir las cosas, por eso en una clase magistral que brindó en el Festival de Cine de Karlovy Vary se despachó contra el director Ingmar Bergman, al que definió como “manipulador” y “mala persona”, y acusó de nazi. “Fue la única persona que conozco que lloró cuando murió Hitler”, expresó.
Quizás esa forma de ser se haya acentuado hace unos años, cuando entre los rodajes de Andor y Duna sufrió un derrame cerebral que afectó su memoria y su capacidad de procesar el lenguaje. Desde entonces debe recurrir a un auricular especial para afrontar las filmaciones, lo cual si bien lo ayuda, también le complica el trabajo porque lo obliga a una coordinación que antes no debía encarar.
Rescata estar vivo y poder seguir haciendo lo que le gusta sabiendo que lo que le queda es “tiempo extra”. “No tengo miedo de morir, pero sí de no ser capaz de vivir. Eso sí que me da miedo. Y ser aburrido”, comentó fiel al sarcasmo que lo caracteriza.
Por eso en la noche del Globo de Oro fue al grano a la hora de defender lo que le apasiona. “Los cines son ahora una especie en peligro de extinción. Un cine donde se apagan las luces y, poco a poco, compartes el pulso con otras personas. Eso es magia. El cine debería verse en los cines”, sentenció mientras levantaba su merecida estatuilla.
Seis de sus hijos siguen sus pasos
Stellan Skarsgård es padre de ocho hijos, seis de su primera esposa My y dos de la segunda, la escritora y guionista irlandesa Megan Everett (a quien le dedicó el Globo de Oro y agradeció su apoyo).
Seis de ellos han seguido carreras en la actuación, siendo los más conocidos los que aparecen en la foto: Alexander (True Blood, Little lies, Succession), Bill (saga It) y Gustaf (Vikingos). “Tengo una muy buena relación con todos”, ha declarado si bien al recibir el Globo de Oro reconoció que algo de mal padre también tuvo.
“He tenido muy pocas restricciones con mis hijos. Ellos han decidido por sí mismos lo que quieren hacer. Yo nunca les he dado un consejo ni ellos me han pedido uno a mí. Tienen un sentido total de libertad”, reveló.
Cuando se lo acusa de nepo babies por las oportunidades que han tenido sus hijos en el mundo del espectáculo, responde que se considera un nepo daddy porque recibe “mucha buena voluntad y quizás trabajos gracias a ellos”.
Además aclara que nunca los recomendó para papeles. “Nadie te contrataría —y menos para algo bueno— si no fueras lo suficientemente bueno”, ha dicho y lamentó que su hijo menor de 13 años esté recibiendo acoso escolar por ser hijo de quién es.