Si le digo Wolf Warrior 2 con Wu Jang estoy seguro que la mayoría de nosotros no tenemos mucha idea de qué estoy hablando. Sin embargo, si hablo de Avatar no hay manera que no hayamos recibido un dato de la película de James Cameron.
La primera es la película más taquillera de la historia en China con más de 160 millones de espectadores en el año 2017 y Avatar tuvo (la primera) cerca de 230 millones. Obvio, todo esto luego se deforma con las plataformas internéticas y el pirateo; vaya uno a saber cuánta gente las vio.
Pero el tema no es ese. La Biblia es el libro más vendido a lo largo de la historia en el mundo Occidental, se habla de más de cinco mil millones de copias. (¡Cinco mil millones y somos ocho mil millones de personas hoy!).
En China el libro, se dice, más leído es el Arte de la guerra de Sun Tzú. Curiosa situación. Ni el primero es un libro religioso in totum, ni el segundo un libro de estrategia militar. En mi curso de Ciencia Política siempre le dedico una clase especial al segundo. Desarrolla movimientos que en política son imprescindibles conocer. (Hay muchas traducciones al inglés y al español, se consigue por todos lados en la red).
Sigamos. ¿Se acuerda de la serie televisiva Mash? (con Alan Alda), es probablemente una (o la) serie televisiva más vista en Occidente. En China, por su parte la serie más vista se llamó Monkey King que abordaba la historia de un monje budista y sus tres hijos.
La distancia se acorta en el presente, sobre todo entre las nuevas generaciones con la comida rápida y las vestimentas parecidas. Allí sí, las marcas que todos vemos y los jeans que todos conocemos son, más o menos, los mismos. O sea, lo que por un lado no comprendemos demasiado, por otro se logra una convergencia fulminante.
Otro asunto aspiracional que impresiona es la misma (muy parecida) tendencia que tendrían los que aspiran a estudiar carreras universitarias. Acá, también hay cierta zona de coincidencia global. (Observe que de las cinco carreras o áreas de interés más apetecibles, y excepto una, las restantes cuatro son parecidas en las dos dimensiones. No abundo).
Son datos, algunos más precarios que otros, algunos salen de estos buscadores de Inteligencia Artificial —que no siempre tienen las fuentes perfectamente afinadas—, otros de investigación propia hurgando en la red y otros de estudios súper afinados y chequeados.
De cualquier forma, todos ellos marcan algo: conocemos parte de lo que pasa en Oriente pero no alcanzamos a captarlo in totum.
No lo sé, es solo una constatación; quizás haya que apuntalar más nuestra curiosidad para entender mejor el mundo real en el que estamos metidos. No digo más que esto, tampoco menos.
Y lo digo por el mundo Occidental que sigue sin entender mucho de lo de allá.
¿Cuál es la clave de estas ideas? Básicamente salir de los estereotipos, conocer más al otro y retirar prejuicios que no sirven y solo oscurecen la mirada. Para un lado y para el otro, creo.
Si le pregunto a ChatGPT sobre los hombres más importantes en Occidente y en China, me dice de los primeros: Jesús Cristo, Aristóteles y Leonardo Da Vinci, y de los segundos Confucio, Sun Yat Sen y Mao Ze Dong. Son dimensiones que vienen de lugares diametralmente distintos pero la realidad del presente los plantea convergentes.
No se ofenda el lector, es el mismo mundo, con similares objetivos y estéticas comunes.
Cuanto más logremos estar informados (con conocimiento sólido e in situ) de manera transversal sobre el mundo en el que estamos, más chances tenemos de salir adelante como comunidad.
Hay que insistir en esto: solo la curiosidad salva a las mentes y las hace más creativas. La curiosidad se empuja, se motiva y se impulsa. De eso hablo. Y semejante talante se instala en el hogar, en el liceo y en la esquina. Ayer eran los diarios, luego las enciclopedias, hoy es Internet y todo lo que nos suministra. Hay que usarla a mil. Esto se está poniendo demasiado caliente.