Martín Masiello siempre ha sido un alma inquieta, lo que lo ha llevado a ser un artista global. Con 30 años de edad, es uno de los cantantes argentinos con mayor proyección internacional. De voz potente y ductilidad escénica, su carrera se desarrolló durante casi una década en teatros y cruceros de distintas partes del mundo. Los últimos cinco años vivió en Japón. Y ahora se encuentra en su Mar del Plata natal.
Masiello acumula una biografía artística que muchos cantantes recién alcanzan con décadas de trayectoria. Formado en la disciplina clásica, moldeado por los escenarios del mundo y sostenido por un riguroso trabajo vocal, el marplatense se presenta ahora frente a un desafío que, aunque geográficamente cercano, tiene un significado especial: su primera actuación en Uruguay, que tendrá lugar el próximo 23 de enero en el Enjoy Punta del Este. Será su debut en un país que siente próximo en afectos e identidad cultural, pero al que todavía no había llegado como intérprete y compositor. “Estoy muy pero muy emocionado de poder viajar a Uruguay por primera vez. La verdad que ya lo estoy sintiendo, va a ser una experiencia hermosísima y estoy seguro que no va a ser la última”, asegura en entrevista con Domingo.
Su recorrido hasta este punto combina el peso de una tradición familiar, una vocación temprana y una carrera internacional que se movió entre teatros, cruceros, producciones musicales y escenarios de tres continentes. Masiello es un artista formado entre la ópera y la música popular, capaz de sostener una romanza lírica, un tango dramático o un bolero de gran intensidad emocional, sin perder autenticidad en ninguno de esos territorios. Este abanico será también la base del repertorio que presentará en Punta del Este, un concierto que aspira a sintetizar su identidad musical.
La música en el ADN
La historia de Masiello no puede contarse sin mencionar a su abuelo, Marcelo Appugliese, un barítono marplatense que marcó generaciones de cantantes en la ciudad y que, para su nieto, fue mucho más que una referencia profesional: fue el modelo a seguir. El artista recuerda con nitidez el día en que descubrió su destino. Tenía apenas seis años y lo acompañaban al Teatro Colón de Mar del Plata. Allí, desde la platea, se sorprendió con su abuelo en plena actuación. “Me acuerdo que lo vi cantando lírico y ahí dije: eso es lo que quiero hacer. Desde esa edad empecé cantando y nunca he parado. Siempre tuve este sueño de querer ser cantante, de poder estar en el escenario como mi abuelo”, rememora.
A los 12 años ya compartía escena con él. Juntos interpretaban romanzas de zarzuela y repertorio clásico en distintos teatros de Mar del Plata y otras ciudades. También fue su abuelo quien lo impulsó a formarse de manera profesional. “Me dijo: andá al conservatorio, estudiá, formate. Desde muy chico tuve una formación clásica de conservatorio y también de música popular”, recuerda.
Sin embargo, el vínculo artístico entre ambos se vio interrumpido cuando Appugliese sufrió un problema auditivo que le impidió continuar cantando. Masiello habla de ese episodio con un respeto profundo: “Lamentablemente, él tuvo un problema de oído y quedó sordo. Pero siempre dejó su legado, y cada vez que canto lo tengo en mi memoria, en todas las enseñanzas que me dio”.
Un despegue temprano
A los 21 años, cuando muchos cantantes apenas comienzan a consolidar su técnica, Masiello recibió una propuesta que lo cambió todo. Una empresa italiana preparaba la ceremonia inaugural de uno de los cruceros más grandes del mundo y buscaba voces líricas jóvenes para el espectáculo. “Me llamaron diciendo: ‘Martín, nos gustan los cantantes líricos’. Tuve la posibilidad en ese momento de conocer al presidente de Italia, fue una experiencia hermosa”, rememora.
A partir de ese debut, su agenda se volvió vertiginosa. Compañías de cruceros de distintas partes del mundo comenzaron a convocarlo, y su vida se transformó en una sucesión de viajes, embarques, escenarios y temporadas completas en altamar. Entre 2014 y 2020 recorrió Norteamérica, Europa, Oceanía y Asia, convirtiéndose en una presencia habitual en espectáculos de distintos tamaños.
“Volvía a la Argentina quizá un mes y ya me llamaban de otra empresa, de otra compañía de cruceros o de empresas en tierra para poder cantar. Fui muy bendecido desde chico”, asegura el artista, quien en los últimos años se ha consolidado también como un fenómeno de Internet, por los videos que sube cantando en los más diferentes estilos. En Youtube es posible hallar algunos de sus conciertos en vivo, y otros vídeos en solitario, en los que canta temas que van desde “Penumbras” de Sandro a “Bohemian Rhapsody” de Queen.
Japón y una historia de amor
Luego de varios años de gira permanente, Masiello se instaló en Japón, donde vivió durante los últimos cinco años. Su presencia se hizo constante en teatros y auditorios del país, y fue allí donde desarrolló gran parte de su madurez interpretativa. En el camino, también consolidó una familia.
Su esposa, Chloe Montes, es una artista sudafricana que además actúa como su mánager. Masiello la define con entusiasmo: “Ella es una genio, multifacética. Baila, canta, actúa. Es una artista increíble. Nos conocimos en el teatro: yo cantaba y ella estaba bailando. Desde ese momento estuvimos toda la vida juntos”.
La experiencia en Japón también le permitió vivir el contraste entre públicos de culturas muy distintas. “Sudamérica tiene una calidez que no la tenés en ningún lugar del mundo”, afirma. “En Japón terminás de cantar “O sole mio”, con una nota muy alta, y por respeto -o timidez, ellos son muy callados- aplauden con los dedos, no son tan eufóricos como en Argentina o Uruguay”.
Tras casi una década de trabajo fuera del país, Masiello siente que es tiempo de volver a profundizar la relación con el público latinoamericano. “Estoy en una etapa donde me gustaría volver a mis raíces. Visitar más Argentina, visitar Latinoamérica, visitar Uruguay y Chile”, explica. Justamente, su presentación en Punta del Este es, para él, un paso simbólico dentro de ese retorno.
El repertorio elegido para el 23 de enero refleja esa síntesis entre formación clásica y sensibilidad popular. La propuesta incluye arias de gran exigencia vocal, boleros, tangos y clásicos estadounidenses interpretados por figuras como Frank Sinatra y Elvis Presley. También artistas populares argentinos. “La música es universal. Es lindo expresarse en diversos estilos. No tengo un género favorito: depende de la emoción y del sentimiento del momento”, explica.
También presentará una de sus composiciones originales, “Crescendo”, que es parte de un proyecto más amplio que viene desarrollando desde hace algunos años. “Mis proyectos son seguir componiendo y generar covers (versiones) que me afecten o de artistas que idolatro, como por ejemplo Sandro, siempre respetando el género musical y la interpretación original”.
Regreso al pago
En la Argentina, uno de sus logros más resonantes fue protagonizar una producción de “El Fantasma de la Ópera” en el Teatro El Círculo de Rosario. Para muchos cantantes, ese rol representa uno de los mayores desafíos dentro del teatro musical internacional. Para él, además, fue un sueño cumplido.
“Desde muy chico era un sueño para mí poder interpretar al Fantasma de Ópera. Fue un elenco hermosísimo, 110 personas en escena. Muchas emociones juntas. Por momentos terminaba llorando en el escenario, pero tenía que acordarme que tenía que cantar. Es un desafío”, cuenta. La producción podría retomarse en 2026, y Masiello no oculta su deseo de volver a ponerse en el traje del personaje.
Aunque su carrera lo llevó a escenarios de todo el mundo, el encuentro con el público uruguayo es para este marplatense una cuenta pendiente. Para él, tiene un sabor especial: una mezcla de expectativa, emoción y cercanía cultural. “Estoy muy emocionado. Sé que va a ser una experiencia hermosísima”, repite. Después de tantos viajes, idiomas, públicos y escenarios dispersos, Masiello siente que su música vuelve al río que lo vio crecer, al territorio emocional que moldeó sus primeras influencias y que hoy quiere reconquistar con su voz.