La primera biblioteca de puzles del Uruguay se creó este año y tiene como objetivo los rompecabezas comunitarios

Madre e hija lideran "La Puzzleteca", un sistema de préstamo de puzles que se nutre de lo que han ido recolectando en viajes por el mundo. Cada vez se acercan más socios, en su mayoría mujeres.

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Martha Rocca y su hija Josefina.
Foto: Leonardo Mainé.

Hacía tres años que Martha Rocca (63 años) se había jubilado como contadora y eso le daba más tiempo para esas actividades que siempre le gustaron y no podía hacer por su agenda laboral. Pilates, yoga, viajes. Estos últimos con una prima amante de los puzles, a la que en un viaje decidió imitar y ella también compró un par para probar.

De regreso en Montevideo, cuando se lanzó a hacerlos, comenzó a experimentar un disfrute muy particular.

“Es un momento de paz, de meditación, de minutos contigo misma”, describe sobre lo que la empujó a empezar a intercambiar puzles con su prima. Llegó un momento que acumuló tantos que la pregunta casi que surgió naturalmente: ¿por qué esto que hacemos entre nosotras no lo empezamos a hacer entre la comunidad que le gusta los puzles?

Así fue que, con la ayuda de su hija Josefina (29), licenciada en Comunicación, hace unos tres meses creó La Puzzleteca, una biblioteca de puzles en la que se prestan y se reciben estos juegos usando Instagram como el medio desde donde se maneja un sistema que es muy común en otros países, pero que en Uruguay no existía. “Al menos yo no encontré”, apunta. “En otros países hacen hasta torneos por velocidad, que no es nuestra idea. No queremos que sea una competencia, sino un momento de tranquilidad”, agrega.

Lo sorprendente es que no se les acercó gente de su entorno, sino que fueron desconocidos los que comenzaron a asociarse a La Puzzleteca, demostrando que había un interés latente.

Si bien cuentan con una socia de unos 16 años, en general se inscriben mujeres mayores de 40 o 50 años.

“Se da mucho entre la gente que se jubila porque el puzle necesita tiempo libre, pero también hay personas en actividad que los hace de noche o los fines de semana y que me han dicho que le sirve para bajar el estrés”, relata Martha. “Hay quienes los hacen en un día y otros demoran un mes porque van poniendo una fichita por día”, acota al tiempo que destaca que por lo general coincide que son también buenos lectores.

Aclara que aunque parezca un hobby para encarar en solitario, es muy común que se organicen reuniones un sábado de noche para armarlos o sea un plan para compartir en pareja.

Por eso entre las ideas que maneja La Puzzleteca está lograr instaurar en Uruguay la iniciativa del puzzle comunitario, en el que cada persona se arrima a un determinado lugar —puede ser una librería, una biblioteca— para colocar una o más fichas y así armar un gran puzzle en conjunto. “Lo vimos en Nueva York, pero acá todavía no conseguimos un lugar que se interese”, comenta a la espera de que alguien levante la mano.

Cómo funciona

Se paga por mes o por juego

“Trabajamos con puzles de entre 500 y 1.000 fichas porque son para los que la gente tiene un espacio en la casa”, explica Martha sobre el catálogo disponible en Instagram (@lapuzzleteca).

Dice que apuestan por los “puzles divertidos”, que vienen a ser los originales, esos que usualmente no se encuentran en el Uruguay. “Acá hay poca variedad, mirás en Internet y ves cosas hermosas hechas con puzles”, apunta. La Puzzleteca tiene varios de personajes o de ambientes (librerías, tiendas, jugueterías).

La mayor variedad se encuentra en los Estados Unidos, pero también la hay en Argentina y en países de Europa. “En Londres hay toda una colección literaria y entonces está Agatha Christie, Sherlock Holmes...”, señala.

El sistema es sencillo: se abona una membresía mensual de $ 600 que da derecho a retirar un puzle por semana y tenerlo un mes. También se puede sacar uno sin ser socio y lo que se paga depende de la cantidad de fichas que tenga el juego.

“Es importante la calidad de la ficha. Tiene que encastrar bien, que al terminarlo quede unido, que no se deshilache... hay muchas cosas que hacen a la calidad y de eso depende un poco el precio”, detalla.

Como reciben donaciones, los que donan uno reciben a cambio dos préstamos gratis.

También existe la posibilidad de regalar membresías por un mes. “Eso ha funcionado bastante: de una abuela a una nieta, de una amiga a otra”, cuenta.

Actualmente La Puzzleteca tiene unos 30 socios y va en aumento. “Hay público para todo. Unos prefieren un paisaje difícil que les rompa la cabeza y otros uno en que las piezas sean fáciles de identificar, pero con temas originales”, redondea Martha.

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"La Puzzleteca".
Foto: Leonardo Mainé.

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