El ojo de buey del SS Tacoma y el hombre que convirtió antigüedades en relatos vivos

Entre ferias, remates y archivos, Andrés Menjoulou construyó un proyecto donde cada objeto —como el vidrio del SS Tacoma— es una puerta al pasado

vidrio ojo de buey ss tacoma.png
Vidrio original del SS Tacoma
Andrés Menjoulou

A primera vista es apenas un disco de vidrio grueso, pesado, con marcas de uso y una pequeña placa metálica que dice SS Tacoma - 1952. Pero para Andrés Menjoulou no es un objeto cualquiera: es un fragmento tangible de uno de los episodios más intensos de la historia uruguaya del siglo XX y, también, una síntesis de su propio recorrido como curador de antigüedades.

Menjoulou tiene 39 años y es el creador de Legado Antigüedades, un proyecto que combina curaduría, comercio y divulgación histórica. En Instagram lo siguen hoy más de 48 mil personas, atraídas no solo por las piezas que ofrece sino, sobre todo, por las historias que las rodean. “Me gusta aportar valor y transmitir algo más allá de la pieza”, dice.

Esta parte de un ojo de buey llegó a sus manos hace unos seis meses, comprada en un remate. Estaba presentado como “adorno de madera y vidrio”, montado en una estructura poco estética. Sin embargo, había un detalle imposible de ignorar: una chapa metálica con una inscripción clara. “Ahí se despertó mi curiosidad”, cuenta. Hasta ese momento no sabía qué había sido el SS Tacoma. La investigación posterior reveló que no se trataba de un barco cualquiera, sino de un buque mercante con un rol clave en los días posteriores a la Batalla del Río de la Plata, en 1939.

Tras el enfrentamiento entre el Admiral Graf Spee y los cruceros británicos, el acorazado alemán se refugió en Montevideo. En ese contexto, el SS Tacoma fue utilizado para evacuar a gran parte de la tripulación alemana. El 17 de diciembre, mientras el Graf Spee era finalmente volado frente a Punta Yeguas, el Tacoma quedó en el centro de un delicado conflicto diplomático: fue acusado de violar la neutralidad uruguaya, intimado a abandonar el puerto y, al no hacerlo, internado con su tripulación prisionera a bordo.

vidrio SS Tacoma ojo de buey.png
Vidrio original del SS Tacoma
Andrés Menjoulou
SS Tacoma.jpg
SS Tacoma

La historia del Tacoma no terminó allí. En 1946 pasó oficialmente a pabellón uruguayo y fue incorporado a la Armada Nacional. Más tarde tuvo un breve uso bajo la órbita de la Administración Nacional de Puertos, hasta quedar finalmente fuera de servicio. En los años 70 incluso fue destinado, de forma experimental, a funcionar como cárcel flotante, antes de ser desguazado en la década de 1980.

La teoría de Menjoulou es que el vidrio pudo haber sido reemplazado durante alguna refacción del barco, cuando pasó de uso militar a funciones civiles. “Capaz que se lo regalaron a alguien de la tripulación, a un capitán”, especula.

El objeto en sí es imponente: 33 centímetros de diámetro, 2,5 centímetros de espesor y unos 5,5 kilos de peso. Vidrio industrial diseñado para soportar presión, vibración y condiciones extremas de navegación. Conserva rayas, marcas y huellas de su vida anterior. “Pensaba que detrás de estas ventanas quizás estuvieron marineros del Graf Spee mirando hacia afuera”, dice. “Quién sabe”.

Andrés Menjoulou legado antigüedades.jpg
Andrés Menjoulou

Atracción por los objetos

La fascinación de Andrés Menjoulou por los objetos viene de lejos. “Siempre sentí una atracción por las cosas”, recuerda. Creció en un entorno familiar que estimuló esa curiosidad: libros, museos, ferias, galerías. Mientras otros preferían la cancha de fútbol, él pasaba horas clasificando monedas.

Durante 16 años trabajó en agencias de publicidad y centrales de medios, pero las antigüedades nunca quedaron al margen. En 2015, tras quedar en seguro de paro, un amigo de Tristán Narvaja lo invitó a probar suerte con un pequeño puesto. Le fue bien. Le gustó. Y aunque volvió a la publicidad, mantuvo siempre ese “equilibrio” que resume con una frase elocuente: “La publicidad me daba de comer; las antigüedades me daban de vivir”.

La pandemia fue un punto de inflexión. Con la feria casi paralizada, las ventas online despegaron y, empujado por su familia, Menjoulou se animó a exponerse. El resultado fue un crecimiento sostenido de su comunidad. En 2024 tomó la decisión clave: dejar definitivamente la publicidad y dedicarse de lleno a las antigüedades.

El vidrio del SS Tacoma no está solo. En su colección conviven objetos ligados a la historia cultural y política del Uruguay: una pieza de plata del orfebre Santiago Cozzolino; una edición de lujo de 1888 dedicada a Domingo Ordoñana; medallas de la colocación de la piedra fundamental del Palacio Legislativo; y un vitró firmado por Arturo Marchetti. Objetos que, como el vidrio del Tacoma, podrían estar en un museo, pero hoy activan memoria y conversación desde una tienda y una cuenta de Instagram.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar