De vampiro adolescente al cine de autor: cómo Robert Pattinson construyó una carrera a contramano de Crepúsculo

Se hizo mundialmente famoso como vampiro en Crepúsculo, pero eligió personajes complejos para construir una carrera deliberadamente imprevisible.

Robert Pattinson. Foto: AFP

Durante unos minutos, el Festival de Venecia reafirmó a Robert Pattinson en su condición de estrella, aunque él así no lo quiera. El actor británico llegó al Lido para presentar Primetime, el thriller dirigido por Lance Oppenheim en el que interpreta a Chris Hansen, el conductor del programa estadounidense To Catch a Predator. La película recibió una ovación de siete minutos y Pattinson volvió a ocupar el centro de una escena que conoce bien: fotógrafos, flashes y fanáticos.

Pero hay una diferencia importante entre el Pattinson que aparece hoy en una alfombra roja y el que se convirtió, hace casi dos décadas, en uno de los rostros más reconocibles del cine comercial. El actor que ahora puede encadenar una película independiente, una superproducción de Christopher Nolan y el traje de Batman es el resultado de una carrera construida, en buena medida, a contramano de la fama que le dio Crepúsculo.

Nacido en Londres el 13 de mayo de 1986, Robert Douglas Thomas Pattinson comenzó a actuar profesionalmente a comienzos de los años 2000. Su primer gran papel cinematográfico llegó con Harry Potter y el cáliz de fuego (2005), donde interpretó a Cedric Diggory, el estudiante de Hogwarts que participa en el Torneo de los Tres Magos y cuya muerte marca uno de los momentos decisivos de la historia. Fue una aparición breve, pero suficiente para ponerlo en el radar de una generación que poco después lo convertiría en ídolo.

Kristen Stewart y Robert Pattinson en "Crepúsculo". Foto: Difusdión

El fenómeno llegó con Crepúsculo, estrenada en 2008. Pattinson interpretó a Edward Cullen, el vampiro adolescente que se enamora de Bella Swan, encarnada por Kristen Stewart. La adaptación de la saga literaria de Stephenie Meyer convirtió al actor en una celebridad mundial y dio origen a cuatro secuelas. Para entonces, Pattinson ya no era simplemente un actor joven: era el rostro de una de las franquicias más exitosas de la cultura popular de comienzos del siglo XXI.

Y precisamente ahí comenzó el problema que terminaría definiendo su carrera. La fama que Crepúsculo le había regalado amenazaba con convertirlo en una marca antes que en un actor. En lugar de seguir encadenando grandes producciones románticas o juveniles, Pattinson empezó a buscar directores y personajes que le permitieran desaparecer detrás de ellos.

Uno de los primeros pasos decisivos fue Cosmopolis (2012), de David Cronenberg. Después llegaron trabajos como El cazador (2014), de David Michôd, y Polvo de estrellas, nuevamente junto a Cronenberg. Eran películas mucho más pequeñas y oscuras que Crepúsculo, y también una declaración de intenciones: Pattinson no parecía dispuesto a pasar el resto de su carrera interpretando variaciones de Edward Cullen.

La transformación se volvió particularmente visible con Good Time: Viviendo al límite, dirigida por los hermanos Josh y Benny Safdie. Allí interpretó a Connie Nikas, un delincuente de poca monta. Pattinson aparecía ahora como un personaje desesperado, desagradable, imprevisible y moralmente ambiguo.

Dos años después llegó otra prueba todavía más extrema: El faro, de Robert Eggers. Compartió pantalla con Willem Dafoe en un relato en blanco y negro sobre dos fareros aislados en una pequeña isla de Nueva Inglaterra. El papel exigía una actuación física y psicológica radicalmente diferente de la del vampiro que lo había hecho famoso. La película consolidó la idea de que Pattinson podía ser mucho más interesante cuando se alejaba de la lógica del blockbuster.

Ese recorrido no significó, sin embargo, abandonar Hollywood. En Tenet (2020), de Christopher Nolan, fue Neil, un misterioso agente que funciona como compañero del protagonista. La siguiente gran decisión fue todavía más significativa. En 2022, Pattinson se puso la capa y la máscara de Batman en The Batman, dirigida por Matt Reeves. El personaje ya había sido interpretado en el cine por actores como Michael Keaton y Christian Bale, por lo que la elección implicaba un riesgo particular: el actor debía demostrar que podía apropiarse de uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular sin quedar atrapado en la sombra de quienes lo habían interpretado antes.

Robert Pattinson en "Batman". Foto: Difusión

Reeves optó por una versión más sombría e introspectiva de Bruce Wayne, y Pattinson construyó un Batman obsesionado con la idea de venganza y marcado por el trauma. El éxito de la película confirmó que podía moverse nuevamente dentro del cine comercial sin abandonar la búsqueda de personajes complejos. Ahora, casi cinco años después del estreno de The Batman, Pattinson vuelve a ponerse el traje. The Batman: Part II está actualmente en rodaje y su estreno está previsto para 2028.

A los 40 años, Pattinson atraviesa uno de los períodos profesionales más cargados de su carrera. En poco tiempo fue parte de Mickey 17, de Bong Joon Ho; trabajó con Christopher Nolan en La odisea; se incorporó al universo de Dune, y protagonizó El drama, además de Primetime.

Su vida fuera de los sets también cambió. Pattinson mantiene desde hace años una relación con la cantante y actriz Suki Waterhouse, con quien tuvo su primera hija en marzo de 2024. La paternidad apareció justamente en sus declaraciones en Venecia. Pattinson contó que el nacimiento de su hija había modificado sus hábitos de una manera bastante poco espectacular: como ya no tenía ganas de salir por las noches, de pronto tenía más tiempo disponible para trabajar.

El resultado es una paradoja curiosa. La carrera que comenzó con una de las mayores explosiones de fama adolescente de Hollywood parece haber encontrado su madurez precisamente cuando Pattinson dejó de comportarse como alguien que necesitaba demostrar que podía ser una estrella.

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