Pablo Atkinson recuerda que tenía poco más de 20 años cuando viajando en ómnibus, a la altura de Rivera y Enrique Muñoz, siempre le llamaba la atención la fachada de un edificio que aparentaba haber sido un cine. “¡Qué buen punto!”, pensaba. Nunca sospechó que muchos años después ese sería el lugar donde concretaría uno de sus tantos sueños como artista: contar con una sala propia.
“Yo siempre decía: ‘A futuro, de más grande, me encantaría tener un espacio mío’. No sabía en qué formato, simplemente quería poder decir ‘tengo un lugar para desarrollar mis cosas o para que otros artistas desarrollen lo suyo, dar una clase o lo que fuera’”, cuenta a Domingo mientras de fondo un grupos de obreros terminan los últimos detalles de Teatrón, la sala que estará inaugurando el próximo 14 de octubre con entradas agotadas.
No lo define como un teatro, tampoco es un restaurante; se trata de un espacio que combina ambas propuestas y que lo que busca es que toda persona que se acerque viva una experiencia. Podrá ser ir a ver un show o una obra, con o sin cena; hacer una parada en una cafetería; tener una noche de cócteles o alquilar un sector para festejar algo en particular. Todo eso va a ofrecer Teatrón y posiblemente mucho más porque está abierto a que se aporten ideas.
Pablo relata que fue por el 2022 que ese deseo de tener su propia sala cobró más fuerza y que por eso se puso a buscar dónde concretarlo. “Vi un montón, un montón de espacios, que habían sido iglesias, anexos…”, dice. Nada se ajustaba a lo que él imaginaba. “Como he trabajado en los mejores lugares, he trabajado en los peores también, por eso tenía referencias de lo que no servía o complicaba”, apunta quien llegó a cambiarse en el baño de una pizzería o irse manchado de chimichurri por vestirse al lado de un parrillero.
Las inmobiliarias no entendían lo que precisaba; la solución la terminaría encontrando en El Gallito. Grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que sería aquel edificio de la calle Rivera que tanto lo intrigaba. “¿Pero cómo nadie me lo ofreció?”, fue su reacción; no lo podía creer.
De cine mudo a oficinas de bijouterie
“Me gusta mucho la arquitectura y me gusta la historia”, dice Atkinson al contar por qué se preocupó tanto por rastrear la historia del edificio que albergará a Teatrón.
Nació como un cine de barrio pequeño. Se trataba de El Biógrafo de Villa Dolores, pertenecía al Centro Progreso Villa Dolores (ya no existe) y proyectaba cine mudo. Luego fue Cine Villa Dolores (1928), cambió el nombre por Star Palace (1941-1957), volvió a ser Villa Dolores y cerró en 1959.
Con el tiempo fue sede de la fábrica de equipos de refrigeración Intersur. “Casualmente José María Novo, directivo del teatro El Tinglado, trabajó en esa fábrica”, acota.
Y antes de llegar a manos del artista fue depósito de la marca de bijouterie Kaunas, por eso lo encontró dividido en boxes para oficinas.
En busca de datos, recorrió la biblioteca del Palacio Legislativo y se leyó todos los ejemplares del diario El Día entre 1928 y 1930. Finalmente dio con un permiso de ampliación de 1941 y luego con un permiso de construcción de 1925. En Facebook descubrió una foto del cine cuando era Star Palace, foto que luego se la dio el arquitecto León Kalansky, autor de un libro sobre arquitectura de Montevideo. El abuelo de su esposa había sido propietario del cine.
Transformación
La obra civil comenzó en marzo de 2025. Para entonces Pablo ya había tenido varias reuniones con el arquitecto Marcelo Da Rosa para darle forma a lo que tenía que convertirse en un espacio para artistas. Que el lugar en sus orígenes hubiese sido un cine (ver recuadro) colaboró bastante en lo que a necesidades edilicias refiere.
Por ejemplo, no hay columnas que obstruyan la visual, la acústica es ideal si bien se le han incorporado todos los avances tecnológicos y arquitectónicos para mejorarla y además impedir que el ruido afecte a los vecinos, y presenta todo tipo de rincones muy aprovechables. “El gran hallazgo es un garaje que tiene al costado con entrada directa al escenario y con salida a la otra calle. Por ahí pueden entrar los artistas o los proveedores o usarse como otro camarín”, detalla a modo de ejemplo.
El ahora empresario explica que Teatrón pasó a ser la sala de la compañía Humorísimas, que él dirige desde hace años y que también tiene su pata en Argentina (donde nació). Eso significa que allí veremos sus espectáculos, pero además estará abierta a todos los artistas o emprendedores interesados en usarla (ver recuadro).
Para ello dispondrán de distintas posibilidades de aforo. El viejo cine contaba con 500 butacas que ahora, con el edificio reconvertido, se transforman en unas 250 sillas. Si se utiliza el formato de mesas y sillas, se puede llegar a recibir entre 130 y 180 personas, dependiendo de cómo sea el armado. Y si el evento es para un público de pie —caso de un cóctel— entran unas 350 personas.
“Nosotros queremos que la gente tenga la experiencia de compartir. O sea, que si son 10, les armamos una mesa de 10; si son cuatro, de cuatro. Que cada grupo de amigos o familia se pueda sentar juntos”, remarca y agrega que implementarán un novedoso sistema de venta de entradas en que las mesas se irán armando y ubicando de acuerdo al orden en que se vayan contratando. Es decir que si los primeros en comprar piden una mesa de cuatro, la primera mesa en armarse tendrá cuatro ocupantes y la mejor ubicación. Y así sucesivamente.
Otra ventaja es la amplitud y libertad de horarios. En el caso del show de Humorísimas que inaugura la sala, Vuelo de locos, el artista se va a sacar las ganas de poder complacer todos los pedidos que le ha hecho su público durante todos estos años. Eso quiere decir que habrá funciones de noche, pero también de tarde e incluso los domingos.
"Vuelo de locos", shows musicales y un reality
Teatrón se presentará en sociedad con un cóctel para prensa, artistas y afectos el martes 13 de octubre. Comenzará a las 20 horas y será transmitido por el streaming de Trimax con la conducción de Leti Cohen y Denise Casaux.
Al día siguiente se estrenará Vuelo de locos, de la compañía Humorísimas con 11 artistas en escena —entre ellos, Petru Valensky, Fito Galli y Nacho Cardozo— y entradas agotadas. Tendrá cuatro funciones de viernes a domingos (dos de tarde), hasta fin de año.
El jueves 15, estará Mano a mano hemos quedado, espectáculo de Edu Lombardo y Marcel Keoroglian.
Los domingos será el turno de El Gran Show, la segunda edición del reality de canto en el que el público vota; este año con causas benéficas (hasta fin de año).
En noviembre, la argentina Gladys Florimonte presentará Florimonte Manía.
Hay otros espectáculos musicales ya agendados y propuestas para Halloween. Además habrá shows de jazz y otros estilos musicales para acompañar la cena.
El espacio está abierto a contrataciones para despedidas de fin de año, cumpleaños o cualquier evento privado (la academia de danza de Nacho Cardozo festejará sus 30 años), y no descarta hacer algo para Carnaval.
Por otro lado está la parte gastronómica, a cargo de su socia Antonella Olivera —dueña de locales como La Guinda o Viejo Walter—, que se hará responsable tanto de la pequeña cocina para la cafetería que funcionará a toda hora, como de la gran cocina que abastecerá las cenas. Estas últimas pueden acompañar a un show o funcionar como cualquier restaurante, con o sin una presentación artística.
Teatrón contará además con su propio blend de café, que será elegido por el voto de la gente que durante las primeras semanas se acerque a la cafetería luego de la apertura.
Y las ideas siguen; Pablo no se detiene. A pesar del cansancio, luce una sonrisa de oreja a oreja y todo lo que cuenta tiene que ver con su nuevo emprendimiento. Ya imagina shows internacionales especialmente preparados para los turistas, pero que también puedan disfrutar los uruguayos, o un 2027 con un Teatrón Abierto para que la gente pueda aprender los oficios del teatro.
“Teatrón quiere decir ‘teatro’ en griego”, explica y entonces recuerda que cuando buscaba una palabra corta, recordable y que tuviera como estrella el escenario para bautizar a su espacio, encontró la respuesta en Atenas. “Estaba de viaje en Grecia, me paré en el Teatro de Dionisos y vi la palabra Teathrón. Ahí fue que dije ‘sí, confirmado, no tengo más dudas’”. Era el nombre para su nuevo lugar en el mundo del arte. “Esto recién empieza, el espacio va a estar abierto, yo voy a estar ahí, voy a estar contento... voy a estar creando”, cierra sonriente.
La fachada
“Recuperamos los antiguos nichos donde iban los afiches de las películas y ahí va a haber pantallas LED”, anuncia Pablo. Al ingreso, hay una rampa para accesibilidad. A la entrada está la cafetería y el mostrador de recepción para la copa de bienvenida. Hay un baño accesible y otro mixto. Dentro, las paredes están hechas con pátinas artesanales.
El escenario
De boca tiene poco más de 8 metros y de profundidad unos 5 metros. Cuenta con un balconcito que se puede usar o no. La parte del medio se desmonta y se puede unir una escalera para hacer la bajada de un artista. Posee una viga de la que se pueden colgar telas (en el techo también). Hay una plataforma para crear un proscenio y también hay pantallas LED.
Los camarines
Se ubican en lo que fue el foso de la orquesta y cuentan con baño y un espacio como para que se puedan maquillar ocho personas sentadas. Hay un pequeño camarín anexo para mayor privacidad o para guardar cosas bajo llave. En el segundo piso del edificio está la tertulia del cine recuperada (con capacidad para unas 45 personas), la cocina grande y las oficinas de la administración.