De libros en la vereda a centro cultural: Kennedy Cultura Feliz y una historia de comunidad

La biblioteca solidaria, creada hace más de una década por el escritor y educador Damián González, ahora tiene sede propia en Los Caracoles. Con talleres y actividades en marcha, apuesta al encuentro barrial y a una comunidad que se recompone leyendo.

Biblioteca Kennedy
Damián González, creador de Kennedy Cultura Feliz.
Foto: gentileza

Hay gestos que no nacen de un plan ni de una estrategia, sino de la incomodidad de no querer vivir lo que se ama en soledad o del deseo de querer expandir horizontes. En el caso del escritor y educador Damián González, el motor fue el amor por la lectura, ese acto íntimo que puede ser también un puente. González entendió que las palabras acumuladas en una biblioteca personal podían circular, tocar otras manos, generar conversación, compañía, sentido. De esa intuición sencilla y obstinada surgió, hace más de una década, la biblioteca solidaria que hoy vuelve a abrir sus puertas en el barrio Los Caracoles.

“Fue muy emocionante pasar de estar leyendo libros en soledad en mi casa a compartir esa actividad con mis vecinos”, recuerda en diálogo con Domingo. Ese pasaje no fue solo un cambio de escala, sino una transformación personal y comunitaria. “Creo que entre muchas personas se generó un grupo de diálogo y amistad que subsiste hasta el día de hoy, más allá de todo lo que ha cambiado en el medio”, dice.

Crear una biblioteca en un barrio popular no es solo reunir libros. Es, también, una toma de posición. Por eso, desde el inicio, la idea fue entender la cultura no como concesión ni como premio, sino como derecho y como forma de cuidado.

Biblioteca Kennedy
Biblioteca Kennedy Cultura Feliz en el viejo asentamiento Kennedy.
Foto: gentileza

Hoy, en la manzana U, local 6, del barrio Los Caracoles, ese gesto inicial adquiere otra dimensión. La nueva sede de la biblioteca todavía está en obra, pero ya funciona. Hay talleres, actividades y personas que empiezan a apropiarse del espacio. El cambio de ubicación no es menor. “Por las anteriores condiciones de aislamiento que había sufrido el viejo Kennedy durante décadas, la interacción de la biblioteca con el resto de la comunidad se volvía dificultosa”, explica González. En contraste, el nuevo local está a pocos metros de la ruta Perimetral, lo que permite “una conexión muy amplia entre distintos públicos, comunidades y sectores sociales”, afirma.

El recorrido hasta llegar allí estuvo atravesado por mudanzas, negociaciones y tiempos de espera. La transición aún no terminó, pero el diálogo institucional fue clave. “Las negociaciones con la Dirección de Vivienda de la Intendencia de Maldonado siempre se dieron en términos sumamente cordiales y respetuosos”, afirma, y destaca que el gobierno comunal “entendió desde el principio la importancia y la conveniencia que suponía una biblioteca en el nuevo emplazamiento del barrio”.

Detrás del proyecto hay, además, un trabajo colectivo. “Muchas veces termino siendo la única cara visible de Kennedy Cultura Feliz, lo que termina siendo muy injusto”, reconoce. El nuevo impulso se sostiene por un equipo integrado por amigas, vecinas y colaboradoras históricas, que se amplió con la llegada del arquitecto Pablo Canessa.

Biblioteca Kennedy
Biblioteca Kennedy Cultura Feliz.
Foto: gentileza

El proyecto arquitectónico traduce una idea largamente imaginada por este equipo. Su deseo era el de un lugar iluminado que contara con un jardín, un pequeño anfiteatro, una pared para cine al aire libre, mesas y, por iniciativa del arquitecto, incluso un fogón para actividades nocturnas de verano.

“Mi idea siempre había sido que en esta biblioteca todo fuera lo mejor. Los mejores sillones, las mejores mesas; la gente debe sentirse no solo cómoda, sino halagada de tener algo así en su barrio, algo de lo que pueda enorgullecerse”, sostiene.

Aun sin estar terminada, la biblioteca, devenida en centro cultural, ya abrió sus puertas. Poner el espacio en funcionamiento cuanto antes fue una forma de acompañar el proceso emocional del realojo, de generar confianza y de activar tempranamente los vínculos con quienes serían sus usuarios. Esa apertura inicial permitió que el espacio comenzara a articular la red comunitaria desde el inicio, aun en medio de la transición

Centro Cultural Kennedy Cultura Feliz
Reunión en el Centro Cultural Kennedy Cultura Feliz.
Foto: gentileza

En la práctica cotidiana, el principio de que “nadie quede afuera” se vuelve tangible. “En nuestra biblioteca conviven los vecinos del barrio —un barrio popular, obrero— con personas que llegan de otras partes”, explica su fundador. Desde una mirada educativa, el acceso a los libros y a la cultura es una herramienta clave. “Nuestra sociedad tiene un problema urgente con el ocio y con la salud mental. La lectura y el acceso al arte, cuando se comparten, enriquecen el tiempo libre, amplían la mirada sobre lo que nos rodea y nos hacen sentir más vivos”, sostiene González.

En un barrio recientemente conformado, cargado con memoria, la biblioteca funciona como un espacio que amplifica el mundo común, contribuye a la construcción de una identidad colectiva y al fortalecimiento de la comunidad. “Desde que dimos a conocer las imágenes del proyecto, no han dejado de aparecer personas cuya contribución, en forma de dinero, materiales o trabajo, ya se puede ver en la biblioteca”, cuenta González. A futuro, la conformación de una asociación civil permitirá acceder con mayor facilidad a fondos y apoyos institucionales.

Damián González.
Damián González creó la biblioteca solidaria en 2014.

Mientras la obra avanza y el barrio termina de acomodarse a su nueva geografía, la biblioteca ya está ahí. No como una promesa, sino como una presencia. En Los Caracoles, entre el polvo de la construcción y la vida cotidiana, empieza a delinearse un espacio donde la comunidad sigue ensanchándose.

Un presente activo y un 2026 en expansión

En los últimos tres meses, la biblioteca y centro cultural sostuvo una agenda activa aun en medio de la obra. El espacio fue sede de lecturas públicas, presentaciones de libros, encuentros musicales y actividades abiertas que convocaron tanto a vecinos como a públicos de otras zonas del departamento. Entre los hitos recientes se destacó la visita del escritor argentino Pedro Mairal, que participó del ciclo Los libros de la vida, y reforzó el perfil del espacio como punto de encuentro literario de alcance regional. De cara a 2026, el equipo proyecta un año de mayor despliegue: cronogramas estables, talleres regulares de lectura y escritura, ciclos de cine y nuevas actividades culturales para distintas edades. Las actividades se anunciarán en @kennedyculturafeliz. La consolidación institucional del proyecto permitirá ampliar esa programación y fortalecer su rol como espacio cultural de referencia en Maldonado.

Damián González y Pedro Mairal en el centro cultural Kennedy Cultura Feliz.
Damián González y Pedro Mairal en el centro cultural Kennedy Cultura Feliz.
Foto: gentileza

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar