David Harbour después de "Stranger Things": el héroe improbable que encontró en "DTF St. Louis" su primer Emmy

Tras décadas de papeles secundarios, la fama le llegó a los 40 con Jim Hopper. Ahora, a los 51, el actor neoyorquino corona una carrera de personajes fuera del molde gracias a Floyd, el vulnerable y excéntrico protagonista de la serie "DTF St. Louis".

David Harbour
David Harbour en la ceremonia de los Emmy este 2026.
Foto: DAVID SWANSON/EFE

Durante buena parte de su carrera, David Harbour fue uno de esos actores cuyo rostro resultaba familiar aunque pocos espectadores supieran su nombre. Aparecía detrás de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet (Solo un sueño), compartía pantalla con Jake Gyllenhaal (En la mira) o se cruzaba por el camino de James Bond (007: Quantum). Era el policía, el agente, el vecino, el hombre de traje que ayudaba a sostener una historia protagonizada por otros. Hasta que, cumplidos los 40, apareció un policía llamado Jim Hopper, una pequeña ciudad llamada Hawkins y una serie que cambiaría la escala de su vida.

Una década después de Stranger Things, Harbour acaba de cerrar otra vuelta inesperada de ese recorrido. A los 51 años ganó su primer Emmy como actor por interpretar a Floyd Smernitch en DTF St. Louis, la excelente miniserie de HBO creada por Steven Conrad. Harbour sumó además una segunda estatuilla como productor ejecutivo cuando DTF St. Louis fue consagrada mejor miniserie.

“Llevaba 20 años actuando profesionalmente antes de Stranger Things, así que ya sabía cómo era la vida de un actor profesional. Luego tuve este gran éxito y me catapultó a un mundo completamente diferente”, dijo el pasado domingo en los bastidores de la premiación. “Pero siempre supe que, si no surgía nada después, podría seguir trabajando como siempre. DTF St. Louis fue un proyecto que Steve Conrad y yo desarrollamos juntos hace cuatro años, así que era consciente de que se avecinaba un gran evento, y quería asegurarme de encontrar material y gente con la que trabajar a la que admiraba desde hacía años”, añadió.

STRANGER THINGS: SEASON 5
David Harbour como Jim Hopper en "Stranger Things 5".
Foto: Cortesía de Netflix

Sus comienzos

Nacido en Nueva York en 1975, estudió en la Dartmouth College y pasó sus primeros años profesionales fundamentalmente sobre escenarios. Su debut en Broadway fue en 1999, en una reposición de The Rainmaker. Después llegaron obras de Shakespeare, The Invention of Love, Glengarry Glen Ross y El mercader de Venecia, entre otras. En 2005 fue nominado al Tony —los principales premios del teatro de Broadway—, por su interpretación de Nick en ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, de Edward Albee.

El teatro era el lugar donde construía prestigio mientras el cine y la televisión le reservaban espacios más pequeños. Harbour debutó en la pantalla chica en el universo de La ley y el orden y durante años encadenó personajes secundarios. Estuvo en Secreto en la montaña, de Ang Lee, en 2005; fue el agente de la CIA Gregg Beam en 007: Quantum, en 2008, y ese mismo año interpretó a Shep Campbell, el vecino enamorado de April Wheeler, el personaje de Kate Winslet, en Solo un sueño, de Sam Mendes. Más adelante llegarían En la mira, El justiciero, Pacto criminal y series como The Newsroom y Manhattan.

Era una carrera sólida, aunque instalada en los márgenes de la celebridad. Él mismo resumiría años después ese lugar con humor. “En Hollywood, estaba relegado al número seis o siete de la hoja de llamados; básicamente era el tipo que corría detrás de Denzel con un arma”, contó a The Guardian. Había llegado a asumir que el cine y la televisión eran, fundamentalmente, una manera de ganarse la vida. Entonces apareció Stranger Things.

David Harbour como Jim Hopper en "Stranger Things 4". Foto: Captura de YouTube

Cuando recibió el guion, Harbour venía de la cancelación de Asuntos de Estado y atravesaba un momento de desencanto profesional. En una entrevista con Los Angeles Times recordó haber pensado: “Estoy acabado. Hollywood terminó con David Harbour”. La propuesta de Matt y Ross Duffer parecía improbable: un papel central en una serie de Netflix protagonizada en buena medida por niños y atravesada por criaturas sobrenaturales, conspiraciones gubernamentales y una intensa nostalgia por el cine de los años ochenta.

Harbour se convirtió en Jim Hopper, jefe de policía de Hawkins: alcohólico, hosco, marcado por la muerte de su hija y obligado a recuperar una capacidad de cuidar a otros que parecía haber perdido.

Stranger Things, estrenada en 2016, transformó a un actor secundario de 41 años en una de las caras más reconocibles de la televisión mundial.

“Siempre estuve esperando tener 40 años”, diría más tarde a The Guardian. Para Harbour, que nunca se había sentido demasiado cómodo interpretando la juventud, el éxito tardío parecía tener cierta lógica: recién entonces su edad coincidía con las historias y los hombres que quería interpretar.

"Stranger Things 3". Foto: Netflix

Hopper le dio dos nominaciones al Emmy como actor de reparto en drama, en 2017 y 2018, y abrió una etapa completamente distinta. Harbour pasó de acompañar protagonistas a encabezar grandes producciones. Fue el demonio rojo de Hellboy en la versión de 2019; se incorporó al universo Marvel como Alexei Shostakov, el Red Guardian, en Viuda Negra y retomó a Shostakov en Thunderbolts.

La estrella de acción improbable convivía, sin embargo, con el actor de teatro que durante años había hecho carrera interpretando las fisuras de personajes aparentemente secundarios. Ahí aparece Floyd Smernitch.

En DTF St. Louis, Harbour comparte protagonismo con Jason Bateman y Linda Cardellini en una historia que comienza alrededor de un triángulo amoroso pero pronto se desplaza hacia territorios menos previsibles. Creada por Steven Conrad para HBO, la miniserie, de siete episódios, sigue a tres adultos de los suburbios de St. Louis cuyas relaciones, frustraciones y deseos terminan conduciendo a consecuencias cada vez más oscuras.

DTF
Jason Bateman y David Harbour en "DTF St. Louis".
Foto: HBO

Harbour interpreta a Floyd, un intérprete de lengua de señas que está desempleado, casado con Carol —el personaje de Cardellini— y es amigo de Clark, un meteorólogo interpretado por Bateman. Floyd es torpe, excesivo, necesitado de afecto y, sobre todo, incapaz de esconder demasiado bien lo que siente.

Para interpretarlo Harbour trabajó especialmente el cuerpo y aprendió lengua de señas estadounidense para algunas de las secuencias de la serie. El actor explicó que buscó construir a un hombre simultáneamente conectado y desconectado de su propio cuerpo: alguien capaz de comunicarse físicamente con enorme sensibilidad y, al mismo tiempo, de refugiarse en la comida o en movimientos incómodos para procesar lo que siente. Una de las escenas que mejor condensa esa faceta es la que se lanza a bailar hiphop junto a un grupo de niñas. Una secuencia reveladora de la desinhibición y la necesidad de conexión del personaje. Esa mezcla de comicidad y vulnerabilidad terminó dándole a Harbour su primer Emmy.

Pero la conexión con Floyd había aparecido antes de todo ese trabajo. “No sé si alguna vez tuve un personaje mejor para interpretar en mi carrera”, confesó a Los Angeles Times. Lo definió como un hombre “vulnerable”, capaz de resultar cómico y trágico al mismo tiempo.

La miniserie terminó convertida en uno de los fenómenos de la temporada televisiva de 2026: obtuvo 13 nominaciones al Emmy y siete premios, entre ellos dirección, actuación de reparto para él y Linda Cardellini y mejor miniserie.

Para Harbour, sin embargo, había una diferencia entre aquella primera temporada de premios con Stranger Things y esta. Entonces era un actor contratado que de pronto descubría que millones de personas sabían quién era Jim Hopper. En DTF St. Louis había participado desde la gestación del proyecto. “Estoy muy orgulloso. Es mi bebé”, dijo este año al hablar de las nominaciones.

Pueder ser por eso que el Emmy parece tener algo de reconocimiento acumulado. No solamente al actor que encontró en Floyd uno de sus personajes más complejos, sino al intérprete que pasó casi veinte años entrando y saliendo de películas ajenas antes de que Hollywood descubriera que podía ponerlo en el centro.

David Harbour con el Emmy a mejor actor de reparto en una miniserie por "DTF St. Louis".
David Harbour con el Emmy a mejor actor de reparto en una miniserie por "DTF St. Louis".
Foto: Lisa O'Connor/AFP fotos

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