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Bizarrap, el argentino más escuchado del mundo en Spotify

Tiene 22 años, más de seis millones de suscriptores en YouTube y es productor musical. El freestyle que grabó con Trueno es el más escuchado de la historia. 

Bizarrap, productor musical argentino
Bizarrap, productor musical argentino

Bizarrap tiene 22 años, un canal de YouTube con más de seis millones de suscriptores, una gorra (negra o blanca) que nunca se saca, un par de lentes para ocultar los ojos, un estudio de grabación en su cuarto de Ramos Mejía, en Buenos Aires, y canciones que se escuchan en todo el mundo. Bizarrap tiene 22 años, es productor musical y es el argentino más escuchado del planeta en Spotify. No es una forma decir. Bizarrap es el rey absoluto de los rankings musicales.

Todo empezó, como casi todas las cosas destinadas a ser grandes, de una idea chiquita que apareció de la nada: un día, mientras miraba a Kódigo, uno de los referentes del rap argentino, grabar una canción en el estudio de un amigo, lo invitó a grabar un freestyle para subirlo a YouTube. Kódigo había dejado de participar en las batallas callejeras hacía un tiempo y él, que lo escuchaba desde los 12 años, le dijo que extrañaba sus rimas. Que probablemente más gente las extrañara también. Era 2017. Kódigo fue a la casa de Bizarrap. Tenía un estudio precario montado en su cuarto y le había pedido a un amigo del barrio que sacaba fotos que lo ayudara a filmar. Esa fue la primera Freestyle Session de Bizarrap. Después vinieron más y después se sumaron las Music Session. Sin quererlo, transformó a esos dos formatos en su marca registrada.

La fórmula es así: en las Music Session Bizarrap invita a un artista y graban una canción. En las Freestyle Session, Bizarrap crea un beat (una base) y el artista hace freestyle, es decir, tira rimas improvisadas. Los videos son siempre iguales: el músico canta en un micrófono mirando a distintas cámaras que crean diferentes planos, de fondo se lo ve a Bizarrap oculto entre el gorro, los lentes, buzos grandes y capuchas, sentado frente a la computadora. Alrededor, el cuarto de la misma casa en la que vivió toda la vida. Lo que sigue es editar y arreglar las canciones. Las sube a YouTube y a Spotify. Lo que pasa después es una demencia.

Una de las últimas que produjo para las Music Session fue junto a Nathy Peluso, 25 años. Solo en YouTube ese video tiene más de 67 millones de reproducciones. Mamichula, que grabó junto a Trueno y Nicki Nicole, 19 y 20 años, respectivamente, tiene cerca de 300 millones.


Con Trueno, además, grabó un freestyle que tiene más de 150 millones de reproducciones y es el más escuchado de la historia.

También grabó con Paco Amoroso, Catriel, KEHA, CAZZU, Nicki Nicole, Frijo, Kiddo Toto, Lalo Ebratt, Louta, ACZINO, Kódigo, Peke 77, y la lista sigue.

Está pasando algo en la música argentina que se expande hacia afuera. Unos chicos que, en general, no superan los 25 años y que se visten todos más o menos parecido, empezaron a hacer canciones y se subieron con mucha potencia a la ola del rap y del trap y del freestyle y están dispuestos a conquistar el mundo sin pedirle nada a nadie.

Así lo entiende Bizarrap y así lo ha hecho desde que empezó, hace dos años: con sus reglas, haciendo la música que quiere y con los artistas en los que cree, confiando siempre en su criterio y consciente de que lo está cambiando todo.

Hecho en casa

“Tengo una personalidad bastante tranquila, yo soy bastante tímido. Por eso traté de no mostrar el 100% lo que soy, pero sigo siendo yo. Entonces, anteojito, gorrita y todo el mundo me va a poder reconocer por más de que no sepan cómo es mi cara. Pero sigo siendo el mismo, no vendo un personaje”, dijo en una entrevista en 2019.

Atrás de Bizarrap está Gonzalo Conde, un argentino que nació en agosto de 1998 en Ramos Mejía, una ciudad de la provincia de Buenos Aires, y que un día bajó a su computadora un programa para producir música y después lo borró porque no lo entendió. Creció en una casa llena de discos que su padre reproducía sin parar. Fueron esos los discos que le despertaron la curiosidad de saber cómo se hacía una canción.

Después conoció a Skrillex, músico y productor y empezó a investigar sobre música electrónica y sobre producción musical. Tenía 14 años. Mientras, iba a las plazas del barrio a rapear con sus amigos.

Un día se encontró con un programa que servía para producir y crear música. Lo descargó. Lo investigó. No lo entendió. Lo borró. Después le dio otra oportunidad y empezó clases de piano. Le dijo a la profesora que él no quería tocar, que quería aprender sobre teoría musical, que quería saber cómo hacer una canción.

Bizarrap, beatmaker argentino. Foto: Mateo Vázquez
Bizarrap, beatmaker argentino. Foto: Mateo Vázquez

A los 17 años Gonzalo no sabía qué hacer. Había terminado el liceo y no había nada que le gustara demasiado. Decidió ir a un psicólogo para hacerse un test vocacional. Después de seis sesiones le dijo que tenía que estudiar marketing o producción musical. Gonzalo le preguntó cuál creía él que era la mejor opción. La respuesta fue más o menos así: “Todos los viernes ensayo con mi banda desde hace muchos años. Si la música te gusta no la dejes, es algo que te va a acompañar siempre, pero podés estudiar marketing para tener algo seguro y además te puede servir para complementar lo otro”.

Eso hizo. Empezó a estudiar marketing en la universidad. Mientras, El Quinto Escalón, la batalla callejera de freestyle más importante de América Latina, llegaba a su momento más alto con batallas entre Trueno, Underdann o Klan. Era 2016. Gonzalo, que ya era Bizarrap, empezó a agarrar algunas de las rimas de esas batallas y creó rémix con ellas. De a poco, los raperos empezaron a conocerlo y a difundir su trabajo. Hizo eso hasta que grabó la primera Freestyle Session con Kódigo. A su canal de YouTube la subió el 17 de noviembre de 2018. Ese día todo cambió en la vida de Bizarrap.  Hoy, ese video tiene más de ocho millones de reproducciones.

El siguiente paso fue la Music Session con Nicki Nicole, una de las mujeres referentes del trap en Argentina que estaba empezando a sonar con fuerza. Esa fue la Music Session número 13 y fue también la que hizo que todo explotara: los números, los suscriptores, los artistas que se le acercaban para que les produzca un tema, los fanáticos, los sellos discográficos que querían y todavía quieren firmar contrato con él.

Ahora lleva 36 Music Sessions y lo sigue haciendo como la primera vez: en el estudio de su cuarto.

Bizarrap no quiere hacerlo de otra manera porque sabe que con esos códigos está abriendo el camino para los que vengan detrás de él. “Si yo lo hago en un estudio re salado, un pibe de 15 años no se va a sentir identificado con eso. Pero si yo lo grabo en mi estudio, capaz que sí, un pibe de 15 años que quiere producir se siente identificado”, dijo en una entrevista este año. “Estoy intentando hacer un camino para que por lo menos ellos vean a un referente que yo cuando empecé como productor no tenía”.

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