Un mapeo de la Organización Mundial de la Salud revela cuáles son las principales acciones para prevenir el cáncer

El tabaquismo, las infecciones y el alcohol lideran la carga de la enfermedad en el mundo pero también exponen el peligro silencioso del exceso de peso.

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Hacer ejercicio y evitar el sedentarismo es una eficaz manera de prevenir varios tipos de cáncer.
Foto: Unsplash.

Marcio Atalla - O Globo (GDA)
El cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, en gran parte relacionada con factores modificables. Para comprender mejor este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un estudio de mapeo de los casos de la enfermedad en el mundo y su relación con factores que pueden evitarse.

El tabaquismo (15,1%), las infecciones (10,2%) y el consumo de alcohol (3,2%) fueron los principales contribuyentes a la carga del cáncer. El estudio también consideró factores como el índice de masa corporal elevado, la actividad física insuficiente, el tabaco sin humo, la contaminación del aire y la radiación ultravioleta.

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Foto: Unsplash.

La difusión de esta información es extremadamente importante. Después de todo, conocer los factores de riesgo es el primer paso para poder combatirlos. El problema es que muchas veces terminamos enfocándonos solo en los riesgos que reciben más atención y dejamos de mirar otros que afectan a una porción mucho mayor de la población.

Gracias a décadas de campañas educativas, restricciones a la publicidad, aumentos de impuestos y ambientes libres de humo, el número de fumadores ha caído de forma impresionante. Hoy, menos del 10% de la población adulta brasileña fuma regularmente. Se trata de una de las mayores victorias de la salud pública del país. Pero mientras celebramos este logro, otro problema crece silenciosamente.

Hombre sedentario, mirando redes sociales
Hombre sedentario, mirando redes sociales
Foto: Freepik

Según una encuesta de Quest, cerca del 52% de los brasileños se consideran sedentarios. Cuando analizamos los criterios de la OMS, la situación se vuelve aún más preocupante: aproximadamente el 76% de la población no alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados para el mantenimiento de la salud. Esto significa que el sedentarismo está presente en la vida de millones de brasileños todos los días. Y su impacto va mucho más allá de la pérdida de condición física.

Otro factor que merece atención es la obesidad. Hoy, cerca del 30% de la población brasileña es obesa. Y la obesidad está asociada a al menos 13 tipos diferentes de cáncer. Una vez más, existe una relación directa con la actividad física.

Es importante dejar claro: el objetivo de esta reflexión no es minimizar los riesgos del cigarrillo o del alcohol. El punto es otro. Cuando pensamos en salud pública, necesitamos considerar no solo el tamaño del riesgo individual, sino también el número de personas expuestas a él.

Si menos del 10% de la población fuma, pero más de la mitad es sedentaria y tres de cada cuatro brasileños no alcanzan siquiera el mínimo recomendado de actividad física, tal vez estemos ante una de las mayores oportunidades de prevención de la actualidad. La prevención no depende solo de eliminar hábitos malos. También exige la construcción de hábitos saludables. Y pocas intervenciones en el estilo de vida ofrecen beneficios tan amplios como el movimiento físico.

No es necesario convertirse en atleta. No hace falta correr maratones ni pasar horas al día en el gimnasio. El cambio puede comenzar con acciones simples: caminar más, usar escaleras, levantarse frecuentemente durante el día, jugar con los hijos, pasear al perro, andar en bicicleta, bailar o practicar cualquier actividad placentera. El ejercicio físico estructurado sigue siendo algo extremadamente importante, sin embargo no podemos ignorar el valor del movimiento incorporado a la rutina. Nuestro cuerpo fue hecho para moverse. Cada paso cuenta.

Tal vez el mayor desafío de la salud moderna no sea solo convencer a las personas de que eviten el cigarrillo. Tal vez sea hacerles entender que pasar gran parte del día sentado también tiene consecuencias importantes para la salud. Algunos riesgos se identifican fácilmente. Otros son silenciosos, forman parte de la rutina y terminan siendo normalizados. El sedentarismo es uno de ellos.

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Una manera aproximada de determinar cuándo volver a hacer ejercicio es la regla del cuello.
Foto: Christian Emmer/Commons.

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