Soledad y sal: estudio revela que hombres mayores que viven solos agregan más sodio a sus comidas

Una investigación con más de 8.000 adultos mayores detectó que el uso del salero en la mesa se asocia a la convivencia, con mayor incidencia en hombres que viven solos.

Sal en las comidas
Sal en las comidas

Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Public Health puso el foco en un gesto cotidiano que muchas veces pasa desapercibido: agregar sal a la comida ya servida. La investigación, realizada por especialistas de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, analizó a más de 8.000 adultos mayores y encontró una relación clara entre este hábito y la forma en que las personas viven.

El trabajo buscó identificar qué perfiles son más propensos a usar el salero en la mesa. Según los resultados, la sal añadida después de la cocción representa entre el 6 % y el 20 % del consumo total diario, un dato nada menor si se tiene en cuenta su impacto en la salud.

Los investigadores recuerdan que, si bien la sal ha sido históricamente clave como condimento y conservante, su consumo en exceso está vinculado a problemas como hipertensión, enfermedades cardiovasculares y trastornos renales. También advierten que un alto consumo de sodio podría influir en el deterioro cognitivo con el paso de los años. En esa línea, la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los cinco gramos diarios en adultos.

Decreto: hace 4 años se establecieron una serie de medidas para reducir el consumo excesivo de sal. Foto: M. Bonjour

Hombres solos, más sal en el plato

Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es que el uso del salero es más frecuente en hombres que en mujeres, y especialmente en aquellos que viven solos. De acuerdo con los datos relevados, estos hombres tienen un 62 % más de probabilidades de añadir sal a sus comidas en comparación con quienes conviven con otras personas.

La autora principal del trabajo, la doctora Flávia Brito, explicó que este comportamiento sigue siendo habitual en la población mayor y presenta diferencias claras según el género. Por su parte, la coautora Débora Santos señaló que, en las mujeres, el uso del salero está influido por un conjunto más amplio de factores sociales y alimentarios.

Sal, comida, alimentación
Persona pone sal en el plato de comida.
Foto: Freepik.

En síntesis, mientras que en los hombres la convivencia aparece como un factor determinante —con mayor tendencia a sumar sal cuando viven solos—, en las mujeres este hábito responde a un entramado más complejo de costumbres y contexto. Un detalle cotidiano que, a la luz de estos datos, también habla de cómo vivimos.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

GDAalimentación saludable

Te puede interesar