Seis riesgos de bañarse con agua muy caliente: cómo proteger piel, cabello y salud cardiovascular

Especialistas advierten que ducharse con agua excesivamente caliente puede dañar la piel y el cabello, causar fatiga y afectar la presión arterial; recomiendan moderar la temperatura y el tiempo.

Hombre bajo la ducha
¿Cuántas veces hay que bañarse por semana?
Foto: Freepik

Ducharse con agua muy caliente es una práctica común, sobre todo después de jornadas intensas. Sin embargo, especialistas en dermatología y salud advierten que esta costumbre puede tener efectos negativos en el organismo, afectando la piel, el cabello y el sistema circulatorio.

Por ello, recomiendan moderar la temperatura del agua durante la higiene diaria.

1. Debilitamiento del cabello y caída capilar

El calor intenso debilita el folículo piloso y elimina los aceites naturales que protegen el cuero cabelludo. Como resultado, el pelo se vuelve frágil y aumenta el riesgo de caída, además de agravar problemas como la caspa o la sequedad extrema. Los dermatólogos sugieren lavar el cabello con agua tibia o fría para preservar su salud.

2. Resequedad y daño en la piel

La exposición prolongada al agua caliente elimina los lípidos que forman la barrera protectora de la piel, provocando resequedad, enrojecimiento y picazón. Esta práctica también puede empeorar afecciones cutáneas como la dermatitis atópica.

3. Alteración de la barrera protectora cutánea

Según la Academia Americana de Dermatología, los baños prolongados con agua muy caliente deterioran la integridad de la barrera cutánea, facilitando la irritación y la pérdida de hidratación natural de la piel.

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Foto: Pexels.

4. Riesgo de quemaduras térmicas

El uso de agua excesivamente caliente puede causar quemaduras, especialmente en niños, adultos mayores o personas con sensibilidad reducida. Los especialistas recomiendan ajustar la temperatura de termotanques y calentadores para prevenir accidentes.

5. Sensación de fatiga y deshidratación

Aunque el baño caliente relaja los músculos, permanecer demasiado tiempo bajo el agua puede generar debilidad o fatiga. El calor excesivo favorece una leve deshidratación y agotamiento físico que muchas personas no perciben de inmediato.

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Hombre en la ducha.
Foto: Freepik.

6. Cambios en la presión arterial y el sistema circulatorio

El agua muy caliente dilata los vasos sanguíneos, modificando temporalmente la circulación. Aunque esto puede mejorar momentáneamente el flujo sanguíneo, también puede alterar la presión arterial. Por ello, se recomienda que personas con hipertensión no controlada o problemas cardiovasculares eviten exposiciones prolongadas al calor durante la ducha.

Recomendaciones para un baño saludable

Los especialistas coinciden en que lo ideal es usar agua tibia y limitar el tiempo de la ducha. Esta práctica ayuda a mantener la hidratación natural de la piel, proteger el cabello y reducir los efectos adversos asociados al calor excesivo.

En base a La Nación/GDA

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