Qué significa que un gato maúlle cuando le hablás: las claves para entender qué intenta comunicarte

Los gatos no maúllan al azar. Especialistas en comportamiento felino explican por qué responden cuando les hablás y cómo interpretar esas vocalizaciones junto con su lenguaje corporal.

Gato.jpeg
Foto: Pexels.

Quienes conviven con gatos conocen bien la escena: les hablan y, casi de inmediato, reciben un maullido como respuesta. Para algunas personas es una casualidad; para otras, una verdadera conversación. Aunque la ciencia todavía busca comprender en profundidad la comunicación felina, los especialistas coinciden en que esas vocalizaciones tienen un propósito y transmiten distintos mensajes según el contexto.

A diferencia de lo que suele creerse, los gatos adultos no utilizan el maullido como principal forma de comunicarse entre ellos. Según explica la investigadora especializada en comportamiento felino Mikel Delgado en su libro Play With Your Cat!, esta vocalización pasó a ser, sobre todo, una herramienta para interactuar con las personas.

Con la convivencia, los felinos aprenden que maullar suele generar una respuesta de sus cuidadores. Esa reacción puede traducirse en comida, atención, juego o simplemente una devolución verbal. Esa experiencia hace que, con el tiempo, adapten la manera en que utilizan su voz para comunicarse con los humanos.

El contexto y el lenguaje corporal son la clave

Interpretar un maullido requiere observar mucho más que el sonido. Tanto Delgado como otros especialistas sostienen que el contexto y el comportamiento del animal permiten comprender mejor qué intenta comunicar.

Un maullido breve y suave suele funcionar como un saludo. Es habitual cuando el gato escucha llegar a su cuidador o cuando este le dirige la palabra, y generalmente refleja una interacción amistosa.

Si, en cambio, maúlla varias veces mientras mantiene la mirada fija en la persona, probablemente esté buscando captar su atención. Puede estar reclamando alimento, proponiendo un momento de juego o simplemente buscando compañía.

Cuando la vocalización se acompaña de la cola levantada y el gato se acerca, suele interpretarse como una señal de confianza y bienestar. En esas situaciones, el maullido forma parte de un intercambio social positivo.

En cambio, si los maullidos son intensos, repetitivos o diferentes de los habituales, pueden responder a una necesidad concreta. El hambre, el aburrimiento, el estrés o incluso algún problema físico pueden estar detrás de ese cambio de conducta. Si el comportamiento aparece de manera repentina o se mantiene durante varios días, los especialistas recomiendan consultar al veterinario.

Gato mirando por la ventana.
Gato mirando por la ventana.
Foto: Canva.

También es frecuente que algunos gatos respondan cada vez que escuchan la voz de su cuidador porque aprendieron que esa interacción genera una reacción. Con el tiempo, ese intercambio termina convirtiéndose en un hábito dentro del hogar.

Cada gato desarrolla su propia forma de comunicarse

La conductista felina Pam Johnson-Bennett, autora del libro Cat Wise, señala que no todos los gatos utilizan las vocalizaciones de la misma manera. Cada animal desarrolla un sistema particular de comunicación con las personas con las que convive, por lo que un mismo maullido puede tener significados diferentes según el vínculo construido con su cuidador.

Por eso, los especialistas aconsejan analizar el conjunto de señales antes de sacar conclusiones. La posición de la cola, el movimiento de las orejas, la postura corporal, el acercamiento, los parpadeos lentos e incluso el ronroneo aportan tanta información como el propio maullido.

Un estudio encontró diferencias según quién interactúe con el gato

El contexto también quedó reflejado en una investigación encabezada por el psicólogo Kaan Kerman, de la Universidad Bilkent, en Turquía. El trabajo registró los saludos entre gatos y sus cuidadores directamente en los hogares, con el objetivo de evitar las alteraciones de comportamiento que pueden producirse en un laboratorio.

Los investigadores observaron que, durante los primeros momentos del reencuentro, los gatos vocalizaban con mayor frecuencia cuando quien llegaba era un hombre.

Gato mascota
Gato con sobrepeso.
Foto: Freepik.

Los autores recuerdan que estudios anteriores ya habían detectado que muchas mujeres suelen hablarles más a sus mascotas, responder con mayor frecuencia a sus maullidos e incluso imitarlos. Ese tipo de interacción podría influir en la forma en que algunos gatos ajustan su manera de comunicarse según la persona que tienen delante.

En definitiva, los especialistas coinciden en que ningún maullido puede interpretarse de forma aislada. Puede tratarse de un saludo, un pedido, una respuesta o una manera de reforzar el vínculo con su cuidador. La diferencia está en observar cuándo ocurre y qué otras señales acompañan esa vocalización.

Así, cuando un gato responde después de escuchar la voz de una persona, no necesariamente está "hablando" como lo haría un ser humano. Lo que sí hace es utilizar una forma de comunicación que fue perfeccionando con la convivencia y que le resulta especialmente efectiva para interactuar con quienes forman parte de su entorno.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

GDAMascotas

Te puede interesar