VIDA SANA

Qué es la dermatitis atópica y cómo afecta la calidad de vida de los pacientes que la padecen

Esta enfermedad cutánea crónica sigue siendo invisibilizada y puede causar estragos en las relaciones sociales de las personas.

Mujer con picazón en la piel
Mujer con picazón en la piel.
Foto: Freepik.

Ausentismo escolar, disminución del rendimiento laboral y baja participación social son algunos de los problemas que enfrentan a diario chicos y grandes con dermatitis atópica, una afección dermatológica que a veces llega a confundirse, erróneamente, con la sarna.

“Es una enfermedad completamente invisibilizada”, sostuvo Carla Castro, jefa de la Sección de Dermatología Pediátrica y coordinadora de la Unidad de Dermatitis Atópica del Hospital Universitario Austral.

Algunos pacientes incluso son víctimas de bullying o discriminación cuando el eccema es visible en el cuerpo. Valeria Angles, jefa de la Sección de Dermatología Infantojuvenil del Servicio de Dermatología del Hospital Italiano, indicó que, según un relevamiento de su hospital, hay un 4% de los chicos y un 18% de los adultos en tratamiento psicológico o psiquiátrico por algún problema asociado.

Mariana Palacios, presidenta de la Asociación Civil Dermatitis Atópica Argentina (ADAR), es madre de una paciente con dermatitis atópica y trabaja en un establecimiento educativo. Para ella, es importante contrarrestar la falta de información, derribar mitos y reducir la estigmatización.

Qué es la dermatitis atópica.

La dermatitis atópica es la enfermedad inflamatoria crónica cutánea más frecuente. Causa sarpullido, picazón intensa, dolor, enrojecimiento y sequedad de la piel de la cara, el cuero cabelludo, los brazos, las manos o los dedos, las piernas o el torso.

Las estimaciones, de acuerdo con distintos estudios hechos en la región, indican que afecta a entre el 5 y 9,7% de los chicos y los adolescentes (con proyecciones que hablan de hasta un 20 y 30% en esa población) y el 3% de los adultos.

Angles destacó la picazón, el dolor y la alteración del sueño entre los principales factores que reducen la calidad de vida de los pacientes, al afectar el rendimiento escolar y laboral y la interacción social. Un 65% de los participantes del relevamiento del Italiano refirió que la enfermedad interfiere en la intimidad y las relaciones sexuales.

El cuidado de la piel para prevenir brotes alcanza también a los productos de higiene diaria y hasta la ropa, sábanas y toallas, que tienen que ser de algodón. Se utilizan cremas hidratantes o humectantes para reconstruir las microfisuras que aparecen en la pared de la piel, pomadas con medicamentos, como corticoides, para tratar lesiones en particular o, si están más extendidas en el cuerpo, terapias como la fototerapia o el uso de fármacos inmunosupresores en los casos más graves.

“Vimos que un 84% de los pacientes con enfermedad leve a grave estaba recibiendo tratamiento y, aun así, no tenía un control completo de la enfermedad”, mencionó Castro.

“El acceso a la atención siempre es un problema para los pacientes. Nos pasa con todas las enfermedades cutáneas crónicas, que no reciben la cobertura como otras enfermedades crónicas. Necesitamos que el tratamiento dermatológico en estos casos cuente con un 70% de cobertura o del 100% si se trata de una terapia de alto costo”, dijo Anglo. Y añadió: “El tratamiento precoz y el control desde el inicio cambia la calidad de vida de los pacientes y, sin dudas, mejora su sistema inmunológico”.

(Por La Nación GDA)

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