¿Puede una emoción no resuelta causar un síntoma físico? La mirada de una médica sobre la biodescodificación

La doctora Laura Francesco volverá a Montevideo para hablar sobre por qué el cuerpo manifiesta síntomas ante conflictos emocionales repetidos, y qué podemos hacer al respecto.

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Doctora Laura Francesco en una conferencia.
Foto: Cortesía Laura Francesco.

¿Qué relación puede existir entre una emoción que no logramos procesar y un síntoma que aparece en el cuerpo? Esa es una de las preguntas que la doctora Laura Francesco explora desde hace 17 años, integrando la biodescodificación a su práctica médica como una herramienta complementaria. Su propuesta no parte de reemplazar la medicina convencional, sino de sumar una mirada sobre la dimensión emocional de aquello que le ocurre al organismo. Sobre este enfoque hablará el miércoles 21 de octubre, a las 19:30 horas, en Movie Montevideo, durante la conferencia “Potenciar la salud integrando biodescodificación”.

— ¿Qué es y qué no es la biodescodificación?
— Es una herramienta que permite generar hipótesis para encontrar el origen emocional de síntomas físicos o emocionales. A partir del tipo de respuesta que esté dando el cuerpo —por ejemplo, la modificación de una función orgánica o de un tejido—, podemos buscar qué conflicto emocional sin resolver pudo haber vivido la persona. En este sentido, es indispensable la integración con la medicina convencional: cuanto más preciso sea el diagnóstico, más preciso será el trabajo sobre lo emocional.

Sin embargo, hay una tendencia a la simplificación y a predecir resultados, cuando, en realidad, no se trata de una herramienta rígida. Para algunas personas, la consecuencia será mejorar su respuesta al tratamiento médico que estén realizando; para otras, reparar el vínculo con gente de su entorno. A veces, permite mejorar parámetros clínicos. El espectro de posibilidades es grande. No es “me sano” o “no me sano”. Tampoco implica que si uno tiene tal diagnóstico es porque vivió tal situación; no es lineal. Sí es una herramienta que permite hacer el puente entre las emociones y el tejido o la función fisiológica que da respuesta a lo vivido.

— ¿Basta con tomar conciencia de esa relación entre el síntoma y las emociones?
— Normalmente, no. Para revertir un síntoma que está instalado —como el aumento de la secreción de una hormona o la sobreproducción de ácido gástrico— no alcanza solamente con la toma de conciencia. Buscamos aquellos eventos donde la persona pueda haber activado la misma emoción, y se trabaja elaborando cada uno de ellos hasta llegar a la primera vez en la que tuvo contacto con esta manera de sentir. No es solo una conversación; requiere un estado de trance y relajación en el que la persona esté muy centrada en su mundo interno. De esta manera, es posible habitar esos eventos de una nueva manera y reelaborar aquello que quedó pendiente, que muchas veces tiene que ver con situaciones vividas a una edad temprana y que la persona aún no tenía recursos para afrontar.

— ¿Incluso si son síntomas que surgieron a una edad avanzada?
— Sí. Normalmente, el cuerpo muestra una respuesta recién cuando uno se ha encontrado repetidas veces ante situaciones que activan el mismo conflicto. Aumenta la masa conflictual, es decir, el nivel de estrés a nivel interno, y eso se somatiza. Por ejemplo, uno puede haber tenido su primer contacto con la injusticia a los cuatro años, y luego, a lo largo de la vida, haberse vuelto a encontrar con situaciones donde se sintió tratado de manera injusta. Si llega a un punto crítico donde no puede gestionar esa emoción, el cuerpo lo biologiza.

— ¿Qué puede hacer la biodescodificación por nuestra salud mental; por ejemplo, con síntomas como la ansiedad o la depresión?
— Primero, es importante recordar que se trata de una herramienta complementaria. Dicho esto, la biodescodificación sí puede trabajar sobre los patrones de comportamiento; por ejemplo, si uno tiende a responder con ansiedad o depresión ante ciertos eventos, se puede explorar el origen emocional y así colaborar con el tratamiento psicoterapéutico o psiquiátrico.

Doctora, consulta médica
Mujer en una consulta médica.
Foto: Magnific.

— Llevás 17 años integrando medicina y biodescodificación. ¿Cómo se unen ambas disciplinas en la consulta?
— Las personas que se atienden conmigo me buscan porque saben que hago biodescodificación y tienen la confianza de recibir esta herramienta con responsabilidad, seguridad y ética. Saben que nunca les aconsejaré que suspendan una medicación o una intervención médica. De hecho, no atiendo pacientes que no tienen un diagnóstico médico preciso. Sí evalúo el efecto del trabajo emocional en la salud de la persona y sugiero, por ejemplo, que consulte, llegado el caso, la posibilidad de bajar la dosis de una medicación. Pero siempre con el control del profesional que acompaña al paciente.

— ¿Qué podemos esperar de tu charla en Montevideo?
— Además de que comprenderemos cómo funciona esta lectura de lo biológico para entender cuáles son las emociones pendientes de resolución de una persona, profundizaremos en la posibilidad de integrar esta herramienta en un paradigma más convencional de la Medicina, la Psicología y otras áreas de la salud. Y abordaremos la noción de los resultados a esperar a través de casos reales: veremos, por ejemplo, historias de personas que llegaron por un síntoma físico y cuyo mayor avance fue en el plano vincular, otras que pudieron reducir la dosis de la medicación que recibían, y otras donde se logró un cambio enorme en su estado de salud. Ojalá que, al igual que el año pasado, vuelva a encontrarme con gente interesada en conocer más y potenciar la salud propia o de sus pacientes.

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