Ver a un perro comer pasto es una escena habitual para quienes conviven con estos animales. Aunque a primera vista pueda parecer un comportamiento extraño, los especialistas coinciden en que, en la mayoría de los casos, no representa un problema de salud y puede responder a distintas causas.
Durante años circuló la creencia de que los perros recurren al césped porque su alimentación es insuficiente o les falta algún nutriente. Sin embargo, esa explicación no cuenta con evidencia concluyente. Un perro puede ingerir pasto aun cuando recibe una dieta completa y equilibrada, por lo que este hábito no necesariamente está vinculado a una carencia nutricional.
Un comportamiento que puede tener varias explicaciones
Otra de las hipótesis apunta a cuestiones vinculadas con la conducta. Algunos perros comen pasto por simple curiosidad, aburrimiento o porque necesitan más estímulos, especialmente cuando pasan mucho tiempo en jardines o espacios abiertos.
También se plantea que el acto de masticar podría ayudar a disminuir el estrés al favorecer la liberación de endorfinas, sustancias relacionadas con la sensación de bienestar.
En otros casos, el consumo de pasto puede estar asociado a molestias digestivas. Algunos perros vomitan poco después de ingerir césped, lo que llevó a considerar que podrían hacerlo con la intención de provocar el vómito y aliviar algún malestar ocasionado por alimentos u objetos.
Cuando esto ocurre de forma esporádica suele considerarse un comportamiento normal. Sin embargo, si se vuelve frecuente o está acompañado de vómitos persistentes, los especialistas recomiendan consultar al veterinario.
Un hábito que también podría tener un origen instintivo
Otra explicación está relacionada con la evolución de los cánidos. Los antepasados salvajes de los perros, como los lobos y los zorros, consumían a sus presas completas, incluido el contenido vegetal presente en el aparato digestivo.
Además, algunas de estas especies incorporan frutos y otros vegetales a su alimentación, lo que sugiere que comer pasto de manera ocasional podría responder a un comportamiento heredado. También se considera que la fibra presente en las plantas podría contribuir al proceso digestivo.
Cuándo conviene consultar al veterinario
Si bien comer pasto suele formar parte de un comportamiento normal, los especialistas aconsejan evitar que los perros ingieran plantas tóxicas o césped que haya sido tratado con fertilizantes o pesticidas, debido al riesgo de intoxicación.
También recomiendan buscar atención veterinaria si el animal comienza a comer grandes cantidades de pasto de manera repentina, presenta vómitos continuos, cambios en su comportamiento o manifiesta signos compatibles con una obstrucción o dificultades para respirar.
Mantener al día los controles veterinarios y los planes de desparasitación sigue siendo una de las principales medidas para cuidar la salud de los perros y detectar a tiempo cualquier alteración relacionada con este tipo de conductas.
En base a El Tiempo/GDA
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