Parece limpia, pero contiene bacterias: la recomendación de la FAO para lavar frutas antes de comerlas

Por qué hay que desinfectar la fruta aunque esté limpia y cómo hacerlo bien en casa; el riesgo oculto y recomendaciones para prevenir enfermedades e intoxicaciones.

Frutas
Persona sostiene cajón con frutas.
Foto: Freepik.

Que una fruta luzca limpia no significa necesariamente que sea segura para consumir. Aunque no haya restos visibles de tierra, en su superficie pueden permanecer bacterias, virus o parásitos adquiridos durante la cosecha, el transporte, el almacenamiento o la manipulación.

Por ese motivo, organismos internacionales dedicados a la seguridad alimentaria recomiendan lavar y desinfectar correctamente las frutas y verduras antes de consumirlas, incluso cuando se les vaya a retirar la cáscara.

Antes de llegar a la mesa, los productos frescos pasan por numerosas etapas: son cosechados, transportados, almacenados y manipulados por distintas personas. Durante ese recorrido también pueden entrar en contacto con tierra, insectos, agua contaminada o superficies que favorecen la presencia de microorganismos.

Frutas y verduras.
Frutas y verduras.
Foto: Freepik.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que algunos patógenos pueden permanecer sobre frutas y hortalizas el tiempo suficiente como para provocar enfermedades si no se eliminan mediante una adecuada higiene. Entre los microorganismos que se han asociado a distintos alimentos frescos se encuentran:

  • Salmonella, detectada en productos como tomate, melón, sandía, apio, coliflor, brotes de alfalfa y lechuga.
  • Escherichia coli, relacionada con repollo, cilantro, apio, piña y brotes.
  • Listeria monocytogenes, identificada en pepino, papa, repollo, hongos comestibles, tomate y ensaladas listas para consumir.
  • Virus de la hepatitis A, asociado en algunos brotes a lechuga y frutillas.
  • Otros microorganismos como Shigella, Aeromonas, Cyclospora y Clostridium botulinum, entre otros.

Estas infecciones pueden provocar síntomas gastrointestinales como diarrea, vómitos, náuseas, fiebre y dolor abdominal. Dependiendo del microorganismo involucrado y del estado de salud de la persona, la recuperación puede prolongarse durante varios días o incluso semanas.

Mujer desayunando frutas
Mujer desayunando frutas
Foto: Canva

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que una correcta manipulación de frutas y verduras ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos. Las recomendaciones comienzan desde el momento de la compra: elegir productos frescos, sin golpes ni deterioro visible, y mantenerlos separados de carnes, pescados y productos de limpieza para evitar contaminación cruzada.

Una vez en casa, se aconseja guardar la mayoría de las frutas y verduras en la heladera, preferentemente en los compartimentos destinados para ellas, aunque algunos alimentos —como cebollas o cítricos— pueden conservarse a temperatura ambiente en lugares frescos y secos.

Cómo lavar frutas y verduras correctamente

Antes de manipular cualquier alimento es importante lavarse las manos y asegurarse de que cuchillos, tablas y superficies estén limpios. Luego, cada fruta o verdura debe inspeccionarse para retirar partes dañadas. Si presenta moho, la recomendación es desechar la pieza completa.

El lavado debe realizarse con abundante agua corriente, incluso cuando el alimento vaya a pelarse, ya que al cortarlo los microorganismos presentes en la superficie pueden pasar al interior.

En productos con cáscara gruesa o rugosa —como melón, sandía, pepino, papa o calabaza— se aconseja utilizar un cepillo exclusivo para alimentos que facilite la eliminación de tierra y residuos. Finalmente, puede emplearse un desinfectante apto para frutas y verduras, siempre respetando las indicaciones del fabricante.

Con base en El Universal/GDA

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