La exposición cada vez más extendida a las pantallas, el aumento de la miopía en los niños, el ojo seco y enfermedades como el glaucoma y la retinopatía diabética están entre las principales preocupaciones de los especialistas en salud visual.
Así lo explicó César Carlos Carriazo Escaf, presidente de la Sociedad Colombiana de Oftalmología (Socoftal), haciendo énfasis en la importancia de la prevención y los controles periódicos.
“El glaucoma es de las patologías más serias que hay porque deteriora el campo visual”, señaló Carriazo. Uno de los riesgos es que las personas no adviertan que están perdiendo progresivamente parte de su campo visual hasta que el daño termina afectando de manera irreversible la visión.
La preocupación por las pantallas
Otro de los temas que genera preocupación entre los especialistas es la exposición a las pantallas desde edades tempranas. Según Carriazo, esta situación está asociada con el aumento de la miopía en el mundo.
La miopía afecta la capacidad de ver con claridad los objetos lejanos y su prevalencia aumentó un 35,81% desde 1990. Según los datos citados en el artículo, se espera que para 2050 afecte a más de 740 millones de niños.
El especialista explicó que el uso temprano de estos dispositivos genera preocupación a nivel internacional y señaló que algunos países desarrollados están restringiendo las pantallas en los niños y retomando formas anteriores de educación.
Una de las explicaciones está relacionada con el esfuerzo que realiza el ojo del niño para enfocar. Esa acomodación puede inducir un crecimiento inadecuado del ojo y traducirse posteriormente en una mayor dependencia de las gafas.
La preocupación no se limita a los menores. En jóvenes y adultos, la exposición prolongada a las pantallas también puede desencadenar síntomas astenópicos, relacionados con el cansancio o el esfuerzo visual, además del síndrome de ojo seco.
Uno de los factores que interviene es la disminución de la frecuencia del parpadeo mientras una persona permanece concentrada frente a una pantalla. Al parpadear menos, los ojos tienden a resecarse más. A esto se suman otros elementos, como la irradiación lumínica de las pantallas, los estímulos de los aires acondicionados y la polución.
“Todos estos factores han hecho que el síndrome de ojo seco sea una de las causas de mayor consulta hoy en día en la oftalmología”, sostuvo.
Diabetes y pérdida irreversible de visión
La retinopatía diabética es otra de las enfermedades sobre las que Carriazo hizo énfasis. Tanto esta patología como el glaucoma pueden ser controlados mediante medidas preventivas, aunque no exista una cura para la diabetes ni para el glaucoma como tal.
En el caso de la retinopatía diabética, el control de los niveles de azúcar tiene un papel fundamental. Según el especialista, una persona con diabetes que mantiene un adecuado control de la enfermedad no tendría por qué terminar desarrollando daño en la retina.
Carriazo recordó que existen dos tipos de diabetes, tipo 1 y tipo 2, y que ambas requieren un buen control para evitar que terminen ocasionando afectaciones en la retina.
El problema aparece cuando la retinopatía avanza. Los daños que se producen en la retina son irreversibles y la pérdida de visión no puede recuperarse. La progresión puede disminuir la calidad visual hasta generar una discapacidad importante e incluso ceguera.
Además, una retinopatía diabética avanzada puede generar otras complicaciones, entre ellas glaucoma y desprendimiento de retina, lo que hace más complejo el manejo de los pacientes.
Por eso, Carriazo resaltó la importancia de la prevención y del seguimiento médico. Las personas con diabetes o con antecedentes familiares de esta enfermedad deben mantenerse bajo un control estricto y acudir al retinólogo, especialista encargado del manejo de las enfermedades de la retina.
En el caso del glaucoma, explicó que la enfermedad está relacionada con el daño del nervio óptico producido por alteraciones de la presión intraocular. Existen diferentes tipos de glaucoma, entre ellos el glaucoma de presión normal y el glaucoma de ángulo estrecho.
Las personas con antecedentes familiares de glaucoma deben realizar controles periódicos con el oftalmólogo desde temprana edad.
Los niños también necesitan controles
La prevención, según Carriazo, debe comenzar desde los primeros años de vida. Los niños pueden presentar anomalías visuales desde edades tempranas y, en muchos casos, no advierten que tienen dificultades para ver.
Una señal puede aparecer en el rendimiento escolar. Un niño que no ve bien puede comenzar a tener un deterioro en su desempeño académico sin que inicialmente se identifique que el problema está relacionado con la visión.
Por eso, el especialista recomendó realizar controles desde temprana edad con un oftalmólogo pediatra o un oftalmólogo general, quien determinará la frecuencia de los chequeos según las condiciones de cada niño.
No frotarse los ojos
Entre las recomendaciones del especialista también está evitar frotarse los ojos, especialmente en personas alérgicas.
Carriazo explicó que el frotamiento puede estar relacionado con el desarrollo del queratocono, una condición en la que se deforma la córnea y se deteriora la calidad visual. En algunos casos, el daño puede avanzar hasta el punto de que ni siquiera las gafas logren corregir adecuadamente la visión y sea necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos.
Por eso, aconsejó no tocarse ni frotarse los ojos. Ante una molestia, recomendó lavarse la cara y consultar al oftalmólogo para obtener un diagnóstico y una pauta de manejo adecuada.
Para quienes trabajan durante largos períodos frente a pantallas, también recomendó hacer pausas, levantarse y permitir que los ojos descansen. Estas pausas favorecen el parpadeo y pueden ayudar frente a los síntomas de resequedad ocular. En caso de presentar estos síntomas, se pueden utilizar lubricantes oculares.
También aconsejó que las personas que utilizan anteojos opten por vidrios de buena calidad y con filtros, que pueden contribuir a mejorar la sintomatología asociada con el cansancio ocular.
En base a El Tiempo/GDA