Los conciertos y festivales pueden implicar varias horas de exposición a niveles de sonido muy elevados.
En algunos casos, los sistemas de sonido alcanzan entre 100 y 120 decibelios (dB), intensidades que reducen considerablemente el tiempo considerado seguro y hacen recomendable tomar medidas para proteger la audición.
Los estándares sanitarios internacionales ubican en 85 dB el nivel máximo recomendado para una exposición continua de ocho horas. Cuando el sonido llega a los 100 dB, ese período se reduce a unos 15 minutos sin protección, mientras que a intensidades mayores el tiempo considerado seguro es todavía menor.
El riesgo cobra especial importancia entre los jóvenes. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluidas en la información suministrada, más de 1.100 millones de personas de entre 12 y 35 años están en riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a prácticas de escucha inseguras, entre ellas el uso inadecuado de reproductores personales y la exposición a música a niveles elevados.
A esto se suma la percepción de que los problemas auditivos son algo propio de edades avanzadas. Según el Estudio sobre la Salud Auditiva de los Jóvenes de GAES, el 60 % de los encuestados asegura que no se preocupa por su salud auditiva porque relaciona estas dificultades con la vejez.
Qué señales pueden aparecer después de un concierto
Los oídos pueden dar señales de haber estado expuestos a un nivel excesivo de sonido. Entre ellas se encuentran la sensación de tener los oídos tapados, cambios en la audición y la aparición de zumbidos.
Cuando estos episodios se repiten, aumenta el riesgo de que se produzca un daño auditivo acumulativo. Por eso, si el zumbido, el taponamiento o las alteraciones en la capacidad de escuchar persisten después de un concierto o festival, se recomienda realizar una evaluación auditiva con un profesional.
Cómo reducir la exposición al ruido
Una de las principales medidas es utilizar protección auditiva especializada, diseñada para disminuir la intensidad del sonido que llega al oído.
También es importante prestar atención al lugar desde el que se escucha la música. Alejarse de los altavoces y las columnas de sonido permite reducir la exposición, por lo que se aconseja evitar ubicarse inmediatamente al lado o frente a estas fuentes.
En eventos que se extienden durante varias horas también resulta conveniente hacer descansos auditivos. La recomendación incluida en la información suministrada es permanecer entre 10 y 15 minutos en espacios con menor intensidad sonora por cada hora de exposición continua, aprovechando zonas de descanso o lugares alejados de las principales fuentes de sonido.
Otra medida consiste en moderar el uso de auriculares antes y después de asistir a un concierto o festival. Entre las pautas mencionadas aparece la regla 60/60: mantener el volumen por debajo del 60 % de la capacidad máxima del dispositivo y limitar su uso a un máximo de 60 minutos diarios.
Finalmente, prestar atención a lo que ocurre después de la exposición también es parte del cuidado auditivo. La persistencia de tinnitus, sensación de taponamiento o cambios perceptibles en la audición son motivos para consultar a un profesional y no deberían considerarse simplemente una consecuencia habitual de haber asistido a un espectáculo musical.
En base a El Tiempo/GDA