"Músculo y hueso funcionan como un equipo": el hábito diario que la medicina recomienda no postergar

Mantenerse activo, entrenar la fuerza y llevar una alimentación equilibrada son algunas de las estrategias que pueden ayudar a preservar la masa muscular, la salud ósea y la autonomía a medida que pasan los años.

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Foto: Pixnio.

Conservar la fuerza muscular con el paso de los años es uno de los factores que puede contribuir a mantener la movilidad, el equilibrio y la autonomía durante el envejecimiento. Por eso, incorporar actividad física de manera habitual resulta fundamental y no debería quedar relegado hasta el momento en que aparezcan dificultades para moverse.

El traumatólogo y especialista en cirugía ortopédica Óscar Ares explicó sus principales recomendaciones en una nota publicada por Telva. Según el especialista, existe una estrecha relación entre los músculos y los huesos, que funcionan de manera conjunta para sostener el cuerpo y preservar sus capacidades. “Músculo y hueso funcionan como un equipo”, resumió.

Entre las actividades que pueden ayudar a mantener la masa muscular y cuidar la salud ósea, Ares destaca especialmente el entrenamiento de fuerza. Este tipo de ejercicio permite estimular los músculos y, al mismo tiempo, favorece el mantenimiento de la masa ósea, un aspecto especialmente relevante a medida que aumenta la edad.

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Imagen: Easy Peasy AI.

Otra opción sencilla para incorporar movimiento a la vida cotidiana es subir escaleras. Esta actividad combina desplazamiento y carga sobre el propio cuerpo, por lo que puede convertirse en una alternativa práctica para mantenerse activo.

El baile también aparece entre las posibilidades recomendadas. Además de ser una actividad recreativa, permite trabajar diferentes capacidades físicas y mantenerse en movimiento. A esto pueden sumarse deportes adaptados a la condición física de cada persona, siempre que puedan practicarse de manera segura.

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Foto: Commons.

Más allá de elegir una actividad determinada, la constancia en el ejercicio físico es uno de los aspectos centrales. El sedentarismo reduce los estímulos que reciben tanto los músculos como los huesos y puede favorecer una pérdida progresiva de masa muscular con el paso del tiempo.

El cuidado de los huesos tampoco depende exclusivamente del ejercicio. Una alimentación equilibrada forma parte de la estrategia. El calcio es un nutriente necesario para la salud ósea, pero no constituye el único elemento importante: la vitamina D, un consumo adecuado de proteínas y la práctica regular de actividad física también cumplen un papel relevante.

Por eso, mantener una buena condición física durante las edades avanzadas no depende de una única medida, sino de hábitos sostenidos a lo largo de los años. En este sentido, las recomendaciones pueden resumirse en tres pilares: entrenamiento de fuerza, alimentación equilibrada y evitar el sedentarismo. La combinación de estos hábitos puede contribuir a conservar la masa muscular, la salud de los huesos, la movilidad y la autonomía durante el envejecimiento.

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