¿Le pedís consejos de salud a la inteligencia artificial? Así podés hacerlo sin jugar con tu salud

Los chatbots gratuitos a veces se olvidan o confunden con los detalles en conversaciones muy extensas.

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Cada vez más gente recurre a la inteligencia artificial para temas de salud. Una encuesta reciente mostró que uno de cada seis adultos ya lo hace regularmente. Los chatbots de IA pueden ser útiles, pero también tienen sus riesgos: a veces "inventan" datos o dan consejos médicos erróneos.

Acá te contamos cómo sacarles provecho sin ponerte en riesgo.

Empezá por cosas simples: practicá cuando no hay urgencia

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No esperes a tener un problema serio para probar. Es como aprender a usar cualquier herramienta nueva: hay que agarrarle la mano.

Pique: Acordate de la última vez que fuiste al médico. Hacele las mismas preguntas al chatbot y fijate cómo responde. Compará las respuestas con lo que te dijo tu doctor. Esto te va a dar un pantallazo de lo que puede y no puede hacer la IA para salud.

Cuidado: los chatbots suelen ser bastante condescendientes y tienden a darte la razón. Si le preguntás: "¿No creés que me tendría que hacer una resonancia?", es probable que te diga que sí. Para evitar esto, hacé preguntas abiertas y neutras. Incluso podés pedirle directamente: "Contame algo que capaz no quiero escuchar".

2. Contexto es (casi) todo: compartí información, pero con cuidado

Para que el chatbot te dé una respuesta más acertada, necesita datos. Si le contás sobre un dolor de cadera, y además le das tu edad, historial médico y actividades, puede afinar mucho más su respuesta.

Pero ojo: existen problemas de privacidad con la IA. No se sabe bien quién puede acceder a tus conversaciones. No compartas datos personales que te identifiquen. Si te preocupa, usá el modo incógnito o anónimo que ofrecen algunas plataformas.

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3. Cuidado en charlas largas: que no se pierda en el camino

Los chatbots gratuitos a veces se olvidan o confunden con los detalles en conversaciones muy extensas. Si vas a hablar de salud, lo ideal es usar versiones de pago, que suelen tener mejor memoria y datos más actualizados.

Si la charla se extiende, podés pedirle que te haga un resumen de lo que "sabe" de vos para chequear que no se haya mandado ninguna macana. Y si no, siempre podés empezar un chat nuevo.

4. ¡Hacelo preguntar! Que no se quede callado

Al contrario de un médico, los chatbots no suelen hacer preguntas de seguimiento por iniciativa propia. Esto es un problema, porque se pueden perder datos clave.

Para solucionarlo, dale una instrucción clara: "Hacéme todas las preguntas que necesites para responderme con seguridad". Vas a recibir un montón de preguntas; respondé con cuidado porque si salteás una, es probable que no insista.

5. Enfrentalo consigo mismo: que no se crea el cuento

La IA siempre parece segura, incluso cuando se equivoca. Por eso, hay que ser escéptico. Pedile que te cite sus fuentes de información y verificá que existan. También podés hacer que adopte diferentes roles: primero que actúe como un médico clínico y después como un especialista. Esto puede enriquecer las respuestas.

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