One Stop Shop. “En un solo procedimiento podemos diagnosticar, estadificar y tratar el cáncer pulmonar”, señaló Sebastián Fernández Bussy, especialista en neumología y cuidados intensivos en Clínica Mayo de Florida haciendo referencia a su especialidad, el cáncer de pulmón. El neumólogo hablaba de la broncoscopía robótica, una nueva tecnología aprobada en Estados Unidos en 2019 y en plena expansión en el resto del mundo.
El cáncer de pulmón es el segundo en frecuencia en los Estados Unidos detrás del cáncer de próstata, en el hombre, y del cáncer de mama, en la mujer. Pero es la primera causa de muerte en ambos sexos. En Uruguay, también ocupa el segundo lugar en incidencia en los hombres, en este caso luego del cáncer de páncreas, y primero en mortalidad; mientras que en las mujeres es el tercero más frecuente y segundo en mortalidad (luego del de mama).
“La mayoría de los cánceres pulmonares empiezan con un nódulo en el pulmón”, explicó Fernández Bussy. “La forma de identificarlo es si el paciente se hace una tomografía de tórax”, agregó en un encuentro con periodistas de América Latina del que participó El País.
El tema es que un nódulo no necesariamente significa cáncer. Puede ser una cicatriz de una infección previa o deberse a algún proceso inflamatorio. Para determinar si es cancerígeno hay que realizar una biopsia y para ello hoy se cuenta con tres procedimientos.
El primero, en forma invasiva: el paciente va a cirugía y se le saca el nódulo para estudiar.
El segundo, mediante una aguja guiada por tomografía a través de las costillas. “Tiene un 20% de riesgo de neumotórax, es decir que el pulmón colapse, que se pinche al hacer la biopsia”, advirtió Fernández Bussy.
Y el tercero es la broncoscopía robótica. “En este caso vamos con un pequeño tubito que se introduce por la boca del paciente hacia los pulmones, pero no lo tomamos con nuestras manos, sino que estamos atrás de una consola manejando un brazo mecánico que guía a este broncoscopio robótico”, detalló.
El especialista lo comparó con un GPS. “Viendo la tomografía de tórax marcamos el nódulo como destino final y después el propio software genera diferentes caminos para llegar a él. El pulmón es como un árbol lleno de ramas grandes y chiquitas, los bronquios, que son los caminos por donde nos tenemos que ir metiendo para llegar al nódulo”, ejemplificó.
Agregó que la tecnología es tan precisa que permite llegar a cualquier parte de los pulmones, incluso las más profundas, y “estacionar nuestro broncoscopio robótico al lado del nódulo para la biopsia”.
Ventajas
La primera ventaja de la broncoscopía robótica es que permite hacer biopsias no solo de un nódulo, sino de varios nódulos al mismo tiempo. “No hay un lugar en el pulmón al que no se pueda acceder con la broncoscopía robótica. Claro que hay que tener cuidado cuando un nódulo está ubicado, por ejemplo, al lado de una arteria como la aorta o está pegado al corazón”, advirtió Fernández Bussy.
La segunda ventaja es que una vez que se terminan de hacer las biopsias de los nódulos, se pueden biopsiar también los ganglios del mediastino, que es el espacio que existe entre ambos pulmones y que es muy importante saber cómo están para diagnosticar la etapa del cáncer y, por ende, definir su tratamiento.
“Hacemos la biopsia de los ganglios, pero no podemos sacar los nódulos utilizando este procedimiento”, indicó el especialista. En realidad no tiene sentido extraerlos si no son cancerígenos. Y si lo son, ya estaríamos hablando de una etapa más avanzada del cáncer que determina que el paciente no es candidato para –como se verá más adelante– la ablación. Ese paciente necesitará en todo caso quimioterapia.
Dos en uno
Las bondades de la broncoscopía robótica no terminan en el diagnóstico, sino que esta tecnología permite además tratar el cáncer de pulmón.
“Una vez que hacemos las biopsias del nódulo, también podemos emplear diferentes sondas de ablación que colocamos a través del broncoscopio. Con ellas podemos cauterizar ese nódulo maligno”, describió sobre una técnica que tiene menos de un año de evolución por lo que aún no se sabe exactamente si puede funcionar para todos los cánceres pulmonares, aunque ya se está apreciando una respuesta muy positiva. “Todavía necesitamos más experiencia”, aclaró Fernández Bussy.
Procedimiento
La broncoscopía robótica se realiza con anestesia general y dura alrededor de una hora.
No es dolorosa ni necesita hospitalización, o sea que el paciente puede irse a su casa el mismo día.
“Luego del procedimiento va a una sala de recuperación, se le hace una radiografía de tórax para controlar que todo esté bien y se puede ir. Ese día tiene que estar tranquilo en su casa y al día siguiente puede hacer vida absolutamente normal”, dijo.
Destacó que por ser un método muy preciso, brinda seguridad al paciente. “Hay menos margen de error, siempre sabiendo que ningún procedimiento es 100% seguro”, advirtió.
Las posibles complicaciones tienen que ver con un neumotórax (menos de 3% de posibilidad), el sangrado (menos del 0,5%) y la anestesia general. Pero en este último caso el riesgo no está vinculado al procedimiento en sí mismo, sino con el riesgo que cualquier paciente puede tener ante una anestesia por su edad o historia clínica.
Un factor a tener en cuenta es el uso de la Inteligencia Artificial (IA), que viene siendo clave en las tomografías de tórax que diagnostican el cáncer pulmonar. “Puede haber nódulos o cambios en la tomografía que nosotros no los podemos distinguir, pero que la IA puede detectar y encontrar patrones predictivos de cáncer de pulmón”, explicó.
Además anunció que se está trabajando en desarrollar hologramas de los pulmones para verlos por dentro y así poder manejar el broncoscopio robótico con mayor precisión.
Situación preocupante en Uruguay
En Uruguay, el 91% de los casos de cáncer de pulmón son detectados en etapas avanzadas, lo que evidencia la predominancia de diagnósticos tardíos en esta enfermedad.
Uruguay se encuentra en una posición preocupante cuando se lo compara con el mundo. Las tasas de incidencia y mortalidad por cáncer de pulmón están entre las más elevadas, ubicándose en el quintil superior para ambos sexos.
Estas cifras evidencian la necesidad de intensificar los esfuerzos en prevención, detección temprana y acceso a tratamientos efectivos para reducir el impacto de esta enfermedad en la población uruguaya (Fuente: Ministerio de Salud Pública).
Un quiebre
“Esto es un antes y un después”, subrayó el médico a la hora de definir el peso de la broncoscopía robótica. Un estudio multicéntrico de cinco años de Clínica Mayo, publicado en Mayo Clinic Preceedings, determinó que desde la adopción de esta tecnología, la proporción de cánceres de pulmón diagnosticados en estadios tempranos aumentó del 46%, en 2019, a casi el 69%, a mediados de 2024. Mientras que el cáncer de pulmón se detectó en fases más precoces, los diagnósticos en estadios avanzados disminuyeron del 54% al 31% en 2024. Es decir que se impidió que el cáncer llegara a etapas más avanzadas.
“La posibilidad de nosotros hacer ese diagnóstico con este procedimiento ambulatorio es hoy de 85%”, destacó el neumólogo sumando la experiencia adquirida hasta esta parte. Con la broncoscopía estándar la cifra era de 40%.
“Antes, los nódulos que podíamos biopsiar con la broncoscopía estándar tenían que tener de 20 milímetros para arriba para tener una chance razonable; con la broncoscopia robótica hoy en día estamos biopsiando nódulos de 6 milímetros”, indicó.
Informó que hasta el momento han realizado ablación en 53 casos y en la gran mayoría –aproximadamente un 70%– han obtenido una regresión completa del nódulo, o sea una vuelta hasta una cicatriz, o por lo menos el nódulo se ha mantenido en el tiempo, no ha crecido.
“Cuando uno tiene un cáncer en general, por supuesto que el primer objetivo es curarlo. Y si uno no puede curarlo, el segundo objetivo es que no empeore y tratar de convertirlo en una enfermedad crónica. La idea es que el paciente no muera por cáncer, sino que muera con cáncer”, remarcó.
Fernández Bussy señaló que con la información con la que se cuenta hasta el momento, la broncoscopía robótica funciona como un tratamiento complementario de cualquier quimioterapia o inmunoterapia.
“Hay que ver qué pasará en el futuro con la cirugía que se hace para remover el nódulo y con la radioterapia esterotáxica focalizada en el nódulo que se usa para matar todas las células malignas, que hoy son tratamientos estándar de un cáncer pulmonar en etapas tempranas”, dijo.
La broncoscopía robótica aún no llegó a América Latina, pero se estima que en breve lo hará. Ya está en Estados Unidos, bastante extendida en Asia, en Australia y en varios países de Europa.
Especialista en pulmón
El Dr. Sebastián Fernández Bussy es el director de Neumología Intervencionista de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, y se especializa en procedimientos torácicos mínimamente invasivos, tanto diagnósticos como terapéuticos. Utiliza la tecnología médica más avanzada, incluyendo la robótica, para brindar esperanza a pacientes con afecciones pulmonares graves como cáncer, EPOC, asma, traqueobroncomalacia y otros trastornos.