Redacción El País
El consumo de ortiga ha despertado un interés creciente en el campo de la nutrición y la salud natural. Especialistas analizan el impacto de sus componentes activos y su posible aporte en la prevención de enfermedades crónicas. Esta planta silvestre, que crece de forma espontánea en caminos, campos y veredas, se caracteriza por su alto contenido de proteínas, minerales y compuestos bioactivos.
La ortiga ofrece múltiples beneficios para el bienestar general gracias a sus propiedades naturales, que actúan sobre distintos sistemas del organismo. Entre los principales se destacan:
- Efecto antiinflamatorio y analgésico: sus flavonoides ayudan a neutralizar radicales libres y a aliviar dolores articulares.
- Estimulación de la digestión: favorece la actividad del estómago, el páncreas y la vesícula biliar.
- Acción depurativa y diurética: contribuye a la eliminación de líquidos y toxinas.
- Propiedades astringentes: algunos de sus compuestos pueden ayudar a regular trastornos intestinales leves.
- Cuidado de la salud cardiovascular: colabora en la regulación de la presión arterial y en la prevención de la acumulación de grasas en las arterias.
La ortiga concentra una elevada cantidad de flavonoides, compuestos antioxidantes que protegen a las células del daño oxidativo. Su acción reduce procesos inflamatorios y ayuda a preservar la integridad de los tejidos.
Estos componentes también están asociados a efectos analgésicos, por lo que la infusión de ortiga ha sido utilizada tradicionalmente para aliviar molestias articulares y musculares, especialmente en casos de rigidez o inflamación persistente.
Además, los fitoquímicos presentes en la planta favorecen una respuesta equilibrada del sistema inmunológico, reforzando las defensas naturales del organismo.
Beneficios sobre el sistema digestivo
El consumo de ortiga estimula la producción de jugos gástricos y enzimas digestivas, lo que mejora la descomposición de los alimentos y facilita la absorción de nutrientes. Este efecto resulta especialmente útil en la digestión de proteínas y grasas.
Gracias a esta acción, la planta contribuye a reducir la sensación de pesadez estomacal y promueve un tránsito intestinal más eficiente, ayudando al organismo a eliminar residuos de manera adecuada.
Protección del sistema cardiovascular
Uno de los aportes más valorados de la ortiga es su acción sobre la salud del sistema circulatorio. Sus componentes activos ayudan a prevenir la formación de placas de grasa en las arterias, un factor clave en el desarrollo de la aterosclerosis.
La clorofila y los minerales presentes en la planta colaboran en la regulación de la presión arterial y favorecen una mejor circulación sanguínea. De este modo, las arterias conservan su elasticidad y funcionalidad, reduciendo el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
En base a La Nación/GDA
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