La "nuez" que llegó a Uruguay gracias a Sarmiento y que la Clínica Mayo recomienda para el corazón

La nuez pecan, rica en grasas saludables, vitaminas y antioxidantes, aporta energía, ayuda a controlar la inflamación y fortalece el sistema inmune. Especialistas recomiendan una porción diaria de 25 a 30 gramos.

Nueces pecan
Nueces pecan
Foto Freepik

Redacción El País
Las nueces pecan, también conocidas como pecanas, tienen una historia particular y una carga nutricional que las vuelve un alimento funcional de alto valor. Su nombre deriva del vocablo algonquín “Pakan”, que describía a la “nuez que requiere una piedra para romperse”, una referencia que habla de su dureza, pero también de su uso extendido entre los pueblos originarios de Norteamérica.

Originarias de los valles fluviales de México y del sur de Estados Unidos, las pecanas fueron apreciadas por su fácil acceso cerca de los cursos de agua, su sabor dulce y su practicidad al momento de pelarlas, algo valorado por las comunidades precoloniales. Con el tiempo, su consumo se extendió a Europa, Asia y América Latina. En la región rioplatense, la nuez pecan llegó en el siglo XIX: según información de la Secretaría de Agricultura argentina, fue introducida por Domingo Faustino Sarmiento, y algunos árboles centenarios todavía pueden rastrearse en viejas estancias.

Propiedades nutricionales y efectos protectores

Las pecanas se diferencian de otros frutos secos por su perfil: son ricas en grasas monoinsaturadas y bajas en carbohidratos, una combinación que favorece a quienes buscan controlar la glucosa o siguen planes de corte más metabólico. El médico especialista en nutrición Raúl Murray explica que predomina en ellas el ácido oleico —el mismo presente en el aceite de oliva— y que su índice glucémico es prácticamente nulo, lo que las vuelve adecuadas para personas con diabetes o dietas cetogénicas.

A eso se suma su aporte de polifenoles, tocoferoles (vitamina E) y flavonoides, un trío conocido por su capacidad antioxidante. Según Murray, otro punto clave es la sensación de saciedad, un beneficio apreciado en planes de reducción de peso. Esta combinación de nutrientes convierte al fruto en un aliado para la salud cardiovascular: la Clínica Mayo señala que los frutos secos en general, y las nueces en particular, ayudan a bajar el colesterol LDL mientras elevan el HDL, un equilibrio que favorece al corazón.

Nueces pecan
Nueces pecan
Foto: Freepik

Defensas más fuertes y potente acción antiinflamatoria

El portal médico WebMD destaca que las nueces pecan aportan vitamina A, vitamina E y zinc, micronutrientes esenciales para fortalecer el sistema inmunitario y facilitar la reparación celular. También contienen ácido fólico, clave para proteger el ADN frente a alteraciones que podrían derivar en enfermedades graves.

Su efecto antiinflamatorio también está documentado. Un estudio publicado en la revista Nutrients demostró que una dieta suplementada con pecanas durante cuatro semanas redujo marcadores inflamatorios como la PCR ultrasensible y algunas citoquinas asociadas a procesos inflamatorios. Murray explica que esto se debe a la combinación de grasas monoinsaturadas, fitosteroles y antioxidantes que modulan genes vinculados a la inflamación. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) incluso ubica a las pecanas entre los 20 alimentos con mayor carga antioxidante.

Además, su aporte de vitaminas B1, B3 y B9 colabora en la producción de energía y favorece la función nerviosa, un plus nada menor para quienes buscan mejorar el rendimiento diario.

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Dátiles y nueces.
Foto: Freepik.

Cuánto consumir y cómo incorporarlas

La porción recomendada es de 25 a 30 gramos diarios —equivalente a un cuarto de taza—, suficiente para obtener sus beneficios sin excederse en calorías. Murray remarca que esa cantidad es adecuada para sumar energía, modular la inflamación y reforzar las defensas, sin interferir en el control del peso corporal.

Pueden consumirse solas, en mezclas de frutos secos, en preparaciones dulces o saladas, o como topping de ensaladas y yogures. Lo importante es priorizar pecanas naturales o ligeramente tostadas, evitando las versiones azucaradas o con exceso de sal.

En base a La Nación/GDA

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