La OMS recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, y alerta que la inactividad física es uno de los principales factores de mortalidad global. Por eso, la define como un “asesino silencioso”, ya que sus efectos se acumulan sin presentar síntomas inmediatos.
Los especialistas coinciden en que no alcanza con hacer ejercicio físico una vez al día si el resto del tiempo se permanece sentado. La falta de movimiento continuo impacta en múltiples sistemas del organismo, afectando tanto la circulación sanguínea como la función cerebral.
Impacto en músculos, peso y sistema cardiovascular
La Clínica Mayo advierte que permanecer sentado durante períodos prolongados puede generar desequilibrios musculares, dolor lumbar y deterioro de la columna vertebral. La presión sobre los discos intervertebrales aumenta el riesgo de hernias discales.
Según estudios citados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el sedentarismo disminuye la actividad de enzimas encargadas de metabolizar grasas, lo que favorece el aumento de peso y eleva el riesgo de desarrollar síndrome metabólico y diabetes tipo 2.
Por su parte, la Asociación Americana del Corazón (AHA) señala que la inactividad prolongada incrementa la probabilidad de enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y problemas circulatorios, como la trombosis venosa profunda.
Efectos en el cerebro y la salud mental
El sedentarismo también repercute en la salud mental. La falta de actividad reduce la liberación de neurotransmisores como endorfinas, serotonina y dopamina, fundamentales para el bienestar emocional y la motivación. Diversos estudios asocian los estilos de vida sedentarios con mayores niveles de ansiedad y depresión.
Hábitos para combatir el sedentarismo
Los expertos recomiendan incorporar hábitos saludables que favorezcan el movimiento diario y ayuden a contrarrestar los efectos negativos de estar sentado durante muchas horas:
- Levantarse y caminar al menos una vez por hora.
- Realizar pausas activas o estiramientos durante la jornada laboral.
- Alternar entre trabajar sentado y de pie.
- Usar escaleras en lugar de ascensores.
- Mantener una postura correcta para proteger la columna.
En conclusión, los especialistas subrayan que la clave no es solo cumplir con una rutina de ejercicio, sino evitar el sedentarismo prolongado y mantener el cuerpo en movimiento constante a lo largo del día.
-
Ejercicio y sueño: cuatro tipos de actividad física que ayudan a dormir mejor, según estudios científicos
Qué tipos de ejercicios queman más calorías y otros beneficios de realizar actividad física
La actividad física puede sustituir el Viagra para la salud masculina; ejercicios para una próstata sana