La vitamina D es un nutriente fundamental para el organismo y participa en funciones relacionadas con la salud muscular, ósea y del sistema nervioso. Ahora, una investigación analizó si la suplementación con vitamina D podría tener algún efecto sobre la función cognitiva en adultos con trastornos del sueño y deterioro cognitivo leve (DCL).
Los investigadores observaron que las personas con estas características que recibieron suplementos con 5.000 UI de vitamina D presentaron un mejor rendimiento en una prueba de evaluación cognitiva que quienes no recibieron la suplementación.
La investigación partió de la hipótesis de que la vitamina D, además de intervenir en diferentes procesos del organismo, podría estar relacionada con la calidad del sueño y con la regulación de los ciclos de sueño y vigilia. Ambos factores tienen importancia para la salud cerebral.
Vitamina D y función cognitiva: qué mostró el estudio
De acuerdo con los resultados, el grupo que recibió suplementación con vitamina D obtuvo una puntuación 13% superior en la Prueba de Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA) respecto de quienes no la recibieron. La MoCA es una herramienta utilizada para evaluar diferentes aspectos de la función cognitiva y detectar posibles alteraciones que requieren una evaluación más profunda.
Los resultados se mantuvieron después de que los investigadores analizaran otros factores que podían influir en el rendimiento cognitivo. Sin embargo, el hallazgo debe interpretarse con cautela. El estudio no demuestra que la vitamina D prevenga la demencia ni significa que tomar dosis elevadas del suplemento sea una estrategia recomendada para todas las personas.
El deterioro cognitivo leve puede ser una etapa de intervención temprana
Uno de los aspectos que los investigadores consideran especialmente relevantes es que el estudio se centró en personas con deterioro cognitivo leve (DCL). Esta condición puede considerarse una etapa intermedia entre los cambios cognitivos asociados con el envejecimiento normal y alteraciones más importantes, como las que pueden aparecer en la demencia.
Por eso, los autores plantean que esta etapa podría representar una oportunidad para identificar factores modificables relacionados con la salud cerebral. “En adultos mayores que presentan tanto trastornos del sueño como deterioro cognitivo leve, esto puede representar una ventana crítica para la intervención, cuando las alteraciones cognitivas están surgiendo, pero aún pueden existir oportunidades para promover la salud cerebral”, explicó Victoria Pak, autora principal de la investigación y profesora asociada de la Universidad Emory.
Vitamina D2 y D3: ¿hay diferencias en sus efectos sobre el cerebro?
Los investigadores también analizaron si la forma de vitamina D utilizada podía modificar los resultados. Según los datos obtenidos, no se observaron diferencias relevantes en el rendimiento cognitivo relacionadas con la forma del nutriente. Tanto la vitamina D2, presente principalmente en determinados alimentos de origen vegetal y hongos, como la vitamina D3, que puede producirse mediante la exposición solar y también obtenerse a través de alimentos de origen animal, estuvieron contempladas en el análisis.
Para los autores, identificar factores potencialmente modificables durante las primeras etapas del deterioro cognitivo podría adquirir cada vez mayor importancia a medida que aumenta la incidencia de enfermedades neurodegenerativas. “Identificar factores accesibles y modificables, como la ingesta de suplementos de vitamina D, durante las etapas iniciales del declive cognitivo puede volverse cada vez más importante, especialmente porque las tasas de la enfermedad de Alzheimer continúan aumentando”, señaló Pak.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Sleep Medicine.
De todos modos, los hallazgos no implican que las personas deban comenzar a tomar vitamina D por su cuenta, especialmente en dosis elevadas. La necesidad de suplementación y la cantidad adecuada dependen de la situación individual y deben determinarse con asesoramiento profesional.
¿Cuáles son los síntomas de la falta de vitamina D?
La deficiencia de vitamina D es relativamente frecuente, especialmente entre los adultos mayores. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y del Instituto de Investigaciones René Rachou, de Fiocruz, estimó que cerca del 16% de las personas mayores de 50 años presentan niveles insuficientes del nutriente.
Entre los principales signos asociados con niveles bajos de vitamina D se encuentran:
- Cansancio excesivo y prolongado, que puede afectar actividades cotidianas como trabajar, conducir o hacer ejercicio.
- Debilidad muscular.
- Dolor muscular y óseo.
Déficit de vitamina D en bebés y niños
En los bebés, una deficiencia importante de vitamina D puede asociarse con alteraciones del desarrollo, entre ellas:
- Retraso en el gateo.
- Retraso en el cierre de las fontanelas, los espacios que existen entre los huesos del cráneo durante los primeros meses de vida.
En los niños mayores pueden aparecer signos como:
- Piernas arqueadas.
- Alteraciones o desviaciones de la columna vertebral.
La presencia de estos síntomas no permite diagnosticar por sí sola una deficiencia de vitamina D. Cuando existe sospecha, la evaluación médica y, cuando corresponde, los análisis de sangre permiten determinar si los niveles del nutriente son adecuados.