Redacción El País
Durante décadas, el café se vio con desconfianza desde la medicina. En los años 80, incluso, se lo asociaba a posibles riesgos cardiovasculares y se recomendaba moderar su consumo. Hoy, ese paradigma empezó a cambiar: nuevas investigaciones científicas lo posicionan como un aliado inesperado de la salud intestinal y del equilibrio general del organismo.
Uno de los referentes en este cambio de mirada es Tim Spector, epidemiólogo británico y especialista en microbiota. Según explica, el consumo habitual de café favorece un ecosistema intestinal más diverso, una característica clave para mantener un buen estado de salud.
El café y la diversidad del microbioma
Un estudio reciente de la organización de nutrición Zoe, publicado en la revista Nature, identificó más de 100 especies de bacterias intestinales asociadas directamente al consumo de café. Entre ellas se destaca Lawsonibacter asaccharolyticus, cuya presencia es hasta ocho veces mayor en quienes toman esta bebida con regularidad.
Las personas que consumen café tienen un microbioma intestinal más diverso que quienes no lo hacen, señaló Spector. Según el especialista, estas bacterias producen sustancias que ayudan a regular los procesos inflamatorios del cuerpo, un factor clave en la prevención de enfermedades crónicas.
Aunque su efecto estimulante es lo más conocido, el café esconde aportes nutricionales menos evidentes. Una taza de café filtrado puede aportar alrededor de 1,5 gramos de fibra soluble, una cantidad comparable a la de algunas frutas cítricas. Además, contiene:
- Minerales como potasio (entre 80 y 120 mg por taza) y magnesio (7 a 12 mg).
- Ácidos clorogénicos, con propiedades antioxidantes.
- Más de mil compuestos volátiles que se desarrollan durante el tostado.
- Lípidos y azúcares naturales que se transforman durante la preparación.
Estos componentes funcionan como alimento para las bacterias beneficiosas del intestino, reforzando su rol dentro de una alimentación equilibrada.
Beneficios que también alcanzan al corazón y al cerebro
Los efectos positivos del café no se limitan al sistema digestivo. Datos publicados en el European Heart Journal indican que un consumo moderado se asocia a una reducción de la mortalidad general y a un 15 % menos de riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
Un dato relevante es que estos beneficios se observan tanto en el café con cafeína como en el descafeinado, lo que refuerza la idea de que las propiedades protectoras no dependen exclusivamente del estímulo nervioso.
Spector también destaca su posible efecto preventivo frente a enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, y recuerda cómo ha evolucionado la evidencia científica: “Cuando estudiaba medicina, se creía que el café era peligroso, sobre todo para el corazón. Hoy sabemos que la historia es muy distinta”.
Cuánto café es saludable y cómo consumirlo
Para aprovechar sus beneficios, los especialistas sugieren un consumo de entre dos y cuatro tazas diarias. Sin embargo, advierten que el contexto importa: el exceso de azúcar, cremas o el acompañamiento con alimentos ultraprocesados puede neutralizar sus efectos positivos sobre la microbiota.
Lejos de ser solo un ritual social o una fuente de energía matinal, el café se consolida como un componente funcional de la dieta. Gracias a su fibra y a sus compuestos bioactivos, contribuye a un intestino más saludable y a un organismo menos inflamado, siempre que se consuma con moderación y buenos hábitos.
En base a El Tiempo/GDA