Dormir del lado derecho: por qué esta costumbre cotidiana puede perjudicar tu digestión y descanso

Una médica advierte sobre los efectos negativos de dormir recostados sobre el lado derecho. Cómo influye esta postura en la digestión, el reflujo y la calidad del sueño.

Mujer en la cama tapándose la cara
Mujer en la cama tapándose la cara
Foto: Freepik.

Redacción El País
Aunque solemos asociar un estilo de vida saludable con comer bien y hacer ejercicio, hay otros hábitos más sutiles que también impactan en nuestro bienestar, como la forma en que dormimos. La médica Sara Marín, conocida en redes por compartir consejos de salud accesibles y basados en evidencia, llamó la atención recientemente sobre un hábito muy común pero poco analizado: dormir del lado derecho.

En una publicación que generó amplio interés, la especialista explicó por qué esta postura puede tener consecuencias negativas sobre la digestión y la calidad del descanso. Y es que, aunque recostarse de lado parezca un gesto sin importancia, la elección del lado sí puede hacer una diferencia.

Por qué evitar dormir sobre el lado derecho

Según detalló Marín, al dormir sobre el costado derecho el estómago queda ubicado por encima del esófago, lo que facilita que los ácidos gástricos asciendan, provocando reflujo, digestiones pesadas, gases e incluso alteraciones en la calidad del sueño.

En cambio, al recostarse sobre el lado izquierdo, el estómago queda por debajo del esófago. Esto permite que la gravedad juegue a favor del cuerpo, ayudando a que los jugos gástricos se mantengan en su lugar. Como resultado, se favorece la digestión y se reduce el riesgo de molestias nocturnas, contribuyendo así a un descanso más reparador.

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Foto: Unsplash.

Más beneficios de dormir sobre el lado izquierdo

Pero no se trata solo del sistema digestivo. Dormir del lado izquierdo también puede estimular la circulación y favorecer el drenaje linfático, incluso a nivel cerebral. Además, ayuda a reducir la retención de líquidos, una molestia común que puede tener múltiples causas y que afecta especialmente a mujeres.

Este pequeño ajuste en la rutina diaria puede tener efectos visibles y positivos a corto plazo. Según la médica, muchas personas notan una sensación general de mayor bienestar, con menos pesadez después de las comidas y una mejora en el rendimiento diario, gracias a un sueño más profundo y reparador.

Un cambio sencillo que puede marcar la diferencia

Aunque no siempre es fácil controlar la posición en la que uno duerme durante toda la noche, hacer el intento de recostarse inicialmente sobre el lado izquierdo puede ser un buen comienzo. Incluso puede valer la pena adaptar el entorno del descanso —como la almohada o la inclinación del colchón— para favorecer esta postura.

Como suele pasar con muchos aspectos de la salud, no se trata de soluciones mágicas sino de decisiones cotidianas que, repetidas en el tiempo, suman. Y en este caso, algo tan simple como cambiar de lado al acostarse puede ser una de esas pequeñas grandes decisiones.

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