Las personas suelen premiarse o celebrar sus logros con algo dulce, aún sabiendo que no es la mejor opción para la salud. Con este tema se pone sobre la mesa a la diabetes y el consumo de azúcar. Y se acercan tips para mejorar la calidad de vida y salud.
La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades más prevalentes en las personas adultas, y lo más preocupante es que muchos viven con ella durante años sin saberlo. “El consumo excesivo de azúcar en alimentos o bebidas, como refrescos o jugos, es uno de los principales factores de riesgo. No se trata de eliminar el gusto por lo dulce en la mesa, sino de tomar decisiones conscientes”, comentó Erika Ruis, nutrióloga y Healthcare Marketing Manager de Splenda para América Latina.
En Uruguay, de acuerdo con datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) de 2025, esta enfermedad afecta aproximadamente al 7,8% de las personas adultas y el tipo 2 representa más de la mitad de los casos de diabetes en el país. Esta patología está fuertemente asociada al sobrepeso, la mala alimentación y el sedentarismo. “Gran parte de estos casos son prevenibles con un estilo de vida saludable y activo”, agregó la experta.
Señales
¿Cómo reconocer el exceso de azúcar? El cuerpo envía señales cuando el azúcar en sangre está elevado de forma crónica, e identificarlas a tiempo puede marcar la diferencia. Aspectos como sed excesiva y necesidad frecuente de orinar, fatiga constante, visión borrosa o cambios frecuentes en la visión, heridas que tardan en sanar, se deben monitorear y consultar con un médico.
La detección temprana de la enfermedad cambia completamente el pronóstico.
Formas ocultas
“Yo no como dulces, ¿por qué tengo elevado el azúcar?”, es una frase clásica, pero es importante destacar que el azúcar no siempre viene en forma de torta o dulces. Muchas veces se esconde en alimentos que consideramos saludables o neutros. Estos son los principales culpables:
● Jugos naturales: Aunque suenen saludables, un vaso de jugo de naranja recién exprimido puede tener tanta azúcar como un refresco. Al licuar o exprimir la fruta se pierde la fibra y, por lo tanto, el azúcar se absorbe de manera más rápida.
● Aderezos, salsas o condimentos: La gran mayoría de estos complementos contienen azúcar añadida en grandes cantidades.
● Pan de molde y productos “integrales” industriales: Muchos panes comerciales, incluso los etiquetados como integrales, llevan azúcar o jarabe de maíz entre sus primeros ingredientes para mejorar el sabor o textura.
● Yogurt con sabor o cereales de desayuno: Un yogurt con fruta puede tener entre 15 y 25 gramos de azúcar añadida. Los cereales de caja, incluso los presentados como “saludables”, suelen ser de los alimentos más azucarados del supermercado.
● Café y bebidas “gourmet”: Un café con saborizante o una bebida de temporada puede contener entre 30 y 50 gramos de azúcar, lo que por sí solo supera el máximo recomendado por la OMS.
● Embutidos y alimentos procesados salados: Las carnes frías, la mortadela, los enlatados y las sopas instantáneas suelen incluir azúcar como conservante y potenciador de sabor. El azúcar en alimentos salados pasa completamente desapercibido.
Pero ¿qué se puede hacer? Prestar una mayor atención a la lista de ingredientes y a las tablas nutricionales de los productos que se consumen es un primer paso.
En la alimentación diaria, evitar añadir azúcar a los alimentos y bebidas es un segundo paso positivo para la salud que todos pueden dar. Esto no está ligado a dejar de ingerir alimentos o bebidas dulces, sino a sustituir el azúcar por endulzantes que no eleven el nivel de glucosa en sangre ni aportan calorías vacías. Sugerimos apropiar la frase reformulada: “menos azúcar, más vida”, y tomar decisiones diarias conscientes para disminuir el consumo de azúcar.
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