¿Qué ocurre con el sistema inmunitario de las personas que alcanzan edades excepcionalmente avanzadas? Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Osaka, en Japón, encontró una característica llamativa: las personas de 110 años o más presentaban una proporción mayor de un tipo poco frecuente de células inmunitarias capaces de destruir determinadas células tumorales.
El estudio fue publicado en la revista Cell Reports y analizó muestras de sangre de 28 adultos de diferentes edades. Los investigadores observaron que los participantes más longevos tenían una mayor presencia de linfocitos T citotóxicos CD4, conocidos como CD4 CTL. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre cómo puede comportarse el sistema inmunitario durante el envejecimiento extremo, aunque no demuestra que estas células sean la causa de que una persona consiga vivir más de 110 años.
Los linfocitos T son células del sistema inmunitario que participan en la defensa del organismo frente a diferentes amenazas. Dentro de este grupo existen los linfocitos T citotóxicos CD4, una población relativamente poco frecuente que tiene capacidad para destruir células infectadas y determinadas células tumorales.
Los investigadores quisieron saber si estas células presentaban características particulares en las personas que llegan a edades excepcionales y si su capacidad de multiplicarse podía estar relacionada con el envejecimiento del sistema inmunitario. Entre las personas de 70 a 99 años, estas células representaron aproximadamente el 4%. En el grupo de 100 a 109 años alcanzaron el 9,6%, mientras que entre los supercentenarios llegaron al 17,6%.
Para Kosuke Hashimoto, profesor asociado de la Universidad de Osaka y primer autor de la investigación, estos resultados muestran que el envejecimiento del sistema inmunitario no necesariamente consiste únicamente en una pérdida progresiva de capacidades. La expansión de determinadas poblaciones de células T podría indicar que el sistema inmunitario conserva cierta capacidad de adaptación incluso durante edades muy avanzadas.
Los científicos encontraron indicios de que el incremento de los CD4 CTL está relacionado con un fenómeno denominado expansión clonal. Cuando el sistema inmunitario identifica una amenaza, determinadas células pueden multiplicarse y generar numerosas células con características similares. De esta manera, una respuesta inmunitaria específica puede quedar representada por una población mucho mayor de células.
En los participantes del estudio, el clon más abundante representó, en promedio, alrededor del 33,3% de los CD4 CTL. Según los investigadores, esto podría indicar que algunas personas de edades muy avanzadas mantienen respuestas inmunitarias frente a determinados estímulos o amenazas que estuvieron presentes durante períodos prolongados.
El equipo científico comparó las secuencias de los receptores de las células T pertenecientes a los principales clones encontrados en los participantes con información disponible en una base de datos pública. El análisis identificó casi una treintena de coincidencias con secuencias registradas en personas con cáncer de pulmón, mama e hígado. Ninguno de los centenarios o supercentenarios incluidos en el estudio había sido diagnosticado con esos tipos de cáncer.
A partir de este resultado, los investigadores plantearon una hipótesis: la expansión de determinadas células CD4 CTL podría estar relacionada con respuestas inmunitarias que se activaron frente a amenazas similares a las observadas en pacientes con cáncer. Sin embargo, se trata de una hipótesis y no significa que las personas estudiadas fueran inmunes al cáncer ni que estas células hayan impedido que desarrollaran la enfermedad.
Hay un dato que obliga a interpretar los resultados con cautela: el aumento de CD4 CTL no apareció exclusivamente en los supercentenarios. Uno de los participantes menores de 100 años presentó, de hecho, la proporción más elevada de estas células registrada en el estudio. Además, la investigación incluyó únicamente a 28 personas, por lo que sus resultados no permiten establecer una relación causal entre la cantidad de estas células y la longevidad.
Lo que sí muestran es una asociación entre el envejecimiento extremo y una mayor presencia de una población específica de células inmunitarias. El hallazgo abre una línea de investigación interesante: comprender cómo algunas personas consiguen mantener determinadas capacidades del sistema inmunitario a edades en las que normalmente se espera un deterioro.
Con base en El Tiempo/GDA