Hay una escena bastante conocida entre quienes conviven con gatos: alguien intenta acariciarlos, los llama, los sigue por la casa y hace todo lo posible por ganarse su atención. El resultado, muchas veces, es exactamente el contrario al esperado: el animal se aleja.
En cambio, puede acercarse espontáneamente a la persona que permanece tranquila, no insiste y parece prestarle poca atención. Para un gato, tener la posibilidad de decidir cuándo y cómo interactuar puede ser una forma importante de sentirse seguro.
Según explicó el veterinario Manuel Manzano al diario TN, respetar el espacio y los tiempos del animal puede favorecer la construcción de un vínculo de confianza. Los gatos suelen valorar que la interacción no sea impuesta. Perseguirlos para acariciarlos, levantarlos constantemente o insistir cuando se alejan puede generar incomodidad.
Por el contrario, permitir que el animal se aproxime por iniciativa propia le da cierto control sobre la situación. Una persona que permanece tranquila y disponible, sin invadir su espacio, puede terminar convirtiéndose en una compañía especialmente atractiva. Esto no significa ignorar al gato, sino darle la posibilidad de elegir.
Aunque cada animal tiene su propia personalidad, hay algunas conductas que pueden facilitar una relación más positiva:
- Respetar su espacio: evitar invadir permanentemente los lugares donde descansa o se refugia.
- Dejar que tome la iniciativa: si quiere acercarse, tendrá la oportunidad de hacerlo.
- Mantener una actitud tranquila: los movimientos bruscos o los intentos insistentes de contacto pueden incomodarlo.
- No forzar las caricias: si el gato se aleja, conviene respetar esa señal.
- Dar tiempo al vínculo: la confianza no necesariamente aparece de inmediato y puede construirse progresivamente.
Los gatos no siempre demuestran afecto de la misma manera que los perros. En muchos casos, el vínculo se manifiesta a través de pequeños comportamientos cotidianos. Un gato que se siente cómodo con una persona puede buscar espontáneamente su compañía, descansar cerca de ella o acercarse cuando quiere recibir atención.
También puede mostrarse especialmente relajado en su presencia. Permanecer tranquilo, entrecerrar los ojos o iniciar voluntariamente algún contacto físico son algunas de las señales que pueden indicar que se siente seguro. Otra conducta posible es seguir a esa persona por diferentes habitaciones de la casa o acercarse cuando regresa.
Que un gato prefiera a una persona que no intenta llamar constantemente su atención tiene una explicación sencilla: respetar sus límites puede permitirle sentirse en control de la interacción. Por eso, si el objetivo es ganarse la confianza de un gato, quizás no sea necesario hacer demasiado. A veces, ofrecerle un espacio seguro, mantener una actitud tranquila y esperar a que sea él quien decida acercarse puede ser una estrategia mucho más efectiva que perseguirlo por toda la casa en busca de una caricia.
Con base en El Tiempo/GDA